Faithlife Sermons

Momentos con Jesus

Notes & Transcripts

Pastor. Armando Ruiz

Mementos con Jesús

Introducción

ü Algunos de nosotros quizás crecimos con un concepto de Jesús como imagen. Con esto me refiero a que nuestra idea de Jesús está formada por los cuadros y las estatuas que hemos visto de Él. Quizás estas imágenes nos han comunicado algo verdadero acerca de Jesús, pero no son capaces de darnos una idea completa de Él.

ü Quizás otros hemos sido influenciados por tradiciones recibidas de nuestros padres acerca de Jesús. Puede ser que las tradiciones contengan mucha verdad, pero las tradiciones no nos presentan un cuadro completo de Jesús tampoco.

Sólo podemos conocer todo lo que Dios quiere enseñarnos acerca de su Hijo Jesús por medio de las Escrituras. Tenemos en el Nuevo Testamento cuatro biografías de Jesús, cuatro evangelios, por medio de los cuales podemos conocer a este hombre que cambió la historia y el destino de la raza humana.

I. Mementos antes de nacer

Juan 1:1-5, 14

1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
1:2 Este era en el principio con Dios.
1:3 Todas las cosas por Él fueron hechas; y sin Él nada de lo que es hecho, fué hecho.
1:4 En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
1:5 Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.
...
1:14 Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

El nacimiento de Jesús que encontramos en los evangelios de Mateo y de Lucas. Nos encanta oír acerca del nacimiento en el establo, de las visitas de los pastores y de los magos.

Juan también nos cuenta acerca del nacimiento de Jesús. Su perspectiva, sin embargo, es otra. El nos presenta la venida de Cristo desde una perspectiva celestial. Nos muestra lo que sucedía en el ámbito espiritual cuando nació ese bebé hace más de 2.000 años.

Notemos las cosas que nos dice aquí Juan acerca del Verbo.

ü Dice que existía desde el principio, que estaba en la misma presencia de Dios, y que era Dios. Disfrutaba de todos los privilegios que el ser Dios conlleva.

ü El participó en la creación de todas las cosas.

ü Cuando los ángeles fueron creados, El estuvo allí.

ü El colgó en su lugar cada estrella.

ü El determinó los límites del mar.

ü El formó el pétalo de cada flor,

ü Pintó los colores de las aves más exóticas e impartió a las fieras su temible fuerza.

La vida misma consiste en El. Sin Él, nada de lo que existe tendría forma.

Sin Él, la vida cesaría en un instante. Tan grandioso es este ser que Juan nombra el Verbo, y que nosotros conocemos como Cristo, el Hijo de Dios.

El verso 14, sin embargo, trae una tremenda sorpresa. Este ser, que es Dios y que reina sobre los ángeles, se hizo hombre. Tomó forma humana. Se vistió de carne y nació del vientre de una mujer.

Para ti y para mí, el ser hombre no es nada malo. Al contrario; lo consideramos mucho mejor que ser perro, gusano o árbol. Tratemos de imaginar, sin embargo, lo que significó para Cristo rebajarse hasta el punto de tomar nuestra humanidad. Dejó atrás sus privilegios como Dios.

Si pudiéramos imaginar lo que sería de repente convertirnos en un gusano, quizás tendríamos un pequeño concepto de lo que le costó a Cristo hacerse hombre. Él lo dejó todo atrás para hacerse uno de nosotros.

II. Los momentos de su niñez

Empezamos en esta noche con la presentación de Jesús en el templo como bebé.

Lucas 2:21-24 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.
2:22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor
2:23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor),
2:24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.

Recordemos que Jesús nació bajo el sistema del Antiguo Testamento, el acuerdo que Dios había establecido con el pueblo de Israel.

En estos versos, vemos que:

A. Jesús es el niño consagrado que guarda perfectamente la ley

ü Las tablas de la ley se guardaban dentro del mismo templo al que Jesús fue llevado. Según esa ley, cada primogénito - cada primer hijo - le pertenecía a Dios. Dentro de la ley había provisión para que la familia pudiera redimir la vida de su hijo mediante el sacrificio de un animal.

ü Este pequeño detalle de la ley señala hacia la venida de este primogénito de María, el bebé engendrado por obra del Espíritu Santo y no por medios naturales. El guardaría la ley que nadie más pudo guardar. El sería ese primer hijo consagrado al Señor como ningún otro.

ü Notamos otro detalle aquí: el sacrificio que hicieron José y María de un par de tórtolas. Según la ley del Antiguo Testamento había dos opciones para el sacrificio; la familia que por motivos de dinero no pudiera sacrificar un animal de mayor valor podía sacrificar un par de tórtolas.

ü Este detalle indica que la familia de Jesús era pobre. Cuando Dios envió al mundo a ese varón perfecto que guardaría cabalmente la ley, no lo mandó a un palacio. No lo envió a crecer en el seno de una familia pudiente. Lo mandó a una familia sencilla y humilde.

Dios no valora lo que este mundo valora. La posición social y el nivel económico no son nada para El.

El busca personas de cualquier rango social que se entreguen de corazón a Él. No le importa a El de dónde seas, cuánto tengas o quiénes sean tus familiares. Sólo le interesa tu corazón.

Después de 400 años de silencio del Sr, El Espíritu Santo empezó a obrar con poder, dando a Simeón un mensaje especial.

Le mostró que:

B. Jesús es el Salvador que trae luz y revelación

Lucas 2:25-35

2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
2:26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
2:27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
2:28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
2:29   Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
2:30   Porque han visto mis ojos tu salvación,
2:31   La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
2:32   Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
2:33 Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha
2:35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.

ü Simeón dijo dos cosas notables acerca de Jesús. Primeramente dijo que Jesús sería luz para las naciones y gloria de Israel. Aunque Jesús nació dentro de la nación judía y pasó casi toda su vida en Palestina, vino para alumbrar a todos.

ü Ahora había llegado ese maestro que alumbraría con su enseñanza y su verdad a todas las naciones. Despuntaba ese sol de revelación que mostraría con certeza y claridad el camino a la vida, el camino a Dios que es El mismo.

ü El apóstol Juan nos lo presenta así: Juan 3:19. "Esta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos". Cuando llega la luz, hay que tomar una decisión; si alguien se acerca a ella, quedan al descubierto todas sus fallas, todos sus errores, todos sus pecados.

Quizás es por este motivo que los restaurantes más caros tienen las luces más bajas. En la oscuridad parcial todas las fallas quedan ocultas. Las arrugas, las canas, las cicatrices desaparecen. Se considera muy romántico.

A la luz del día todo es muy diferente. Así es con Jesús. El nos trae la luz, la luz de la verdad y de la salvación. Al venir a esa luz, sin embargo, tenemos que reconocer y arrepentirnos de nuestro pecado.

Hubo algunos, como los hay aún, que no quisieron hacerlo cuando Jesús anduvo en el mundo. El puso al descubierto sus pecados, y no les gustó; por esto lo mataron. Jesús es el Salvador que trae luz y revelación

III. momentos en su ministerio

Podemos darnos cuenta que en los Evangelios muestran la autoridad de Jesús en cuatro áreas:

1. Sobre el diablo.

2. Sobre las instituciones judaicas (la Ley, los profetas, etc.).

3. Sobre el pecado.

4. Sobre la naturaleza.

El nos trajo el reino de Dios aquí a la tierra

 

IV. Los momentos terribles de la Cruz.

ü Cuando fue capturado para ser condenado, declaró que El podría llamar a diez legiones de ángeles, y vendrían para socorrerle. Tales eran su derecho y su autoridad como Dios. Sin embargo, El no se valió de este privilegio. Más bien, vivió con las limitaciones y los sufrimientos que todos enfrentamos en este mundo.

ü Los momentos terribles de la cruz, es sin duda, el árbol santo de nuestra salvación, pero sobre ese mismo madero tuvieron lugar los enormes sufrimientos físicos de Jesús.

Hoy  debemos recordar ese monólogo estremecedor pronunciado por Cristo en la soledad de su agonía.

Esas “Siete Palabras”. Que merecen recordarlas con el corazón. Es algo que me subyuga, que me pone el vello de punta, que me convierte en seguidor humilde de ese hombre que dio todo por nosotros en la cruz:

1.  Padre, perdónales, *Porque no saben lo que hacen.

Jesús invoca el perdón de quienes le matan.

2.  En verdad te digo: *Hoy estarás conmigo en el Paraíso

Ofrece el premio inmediato al ladrón arrepentido

*3.  Mujer, he ahí a tu hijo, Hijo He ahí a tu madre

Le da consuelo a su madre entregándole un hijo.

*4.  ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has Desamparado?

La cita al desamparo cuando clamamos en esos momentos difíciles

*5.  Tengo sed,

La expresión física, la sed del moribundo, nos impresiona.

*6.  Todo está consumado

La persona divina torturada y ejecutada nos inquieta. Pero de ahí es de donde surge nuestro amor y la redención de Él.

 

*7.  Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu

La entrega del espíritu. Cuando todo se lo entregamos a Él.

 

Millones de hermanos, durante veinte siglos se han conmovido con esas últimas palabras De Jesús que moría por todos. Y es que durante muchos siglos estas palabras recogidas por los evangelistas que narran los últimos momentos de Jesús, han constituido una fuente de piedad y de meditación en la Semana mayor y más especialmente en lo que recordamos en el día Viernes de la crucifixión.

Conclusión

Ahora te pregunto: ¿Conoces a este Jesús? ¿Conoces en tu vida su presencia, su perdón, su amor?

Esos momentos con Jesús son los momentos para recordar al que dio su vida por nosotros por el perdón de nuestros pecados.

Ten siempre pendiente que los momentos con Jesús nunca se acaban siembre estarán en nosotros el está en esos momentos cuando estas triste, cuando estas desconsolado, cuando estas solo, cuando estás en angustia, cuando quieres que te digan una palabra de aliento…

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