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Vivamos Imitando a Jesus

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Introduccion

Piensa en palabras, en gestos, en costumbres o en expresiones de un amigo, o de un compañero de trabajo, o de tu cónyuge que se hayan incorporado a tu manera de ser.
¿Has sido consciente del momento en que esto sucedió?
¿Por qué repites las palabras, los gestos o las costumbres del otro?
La palabra contagio se emplea para describir un proceso por el que se transmite una realidad de la vida de una persona a otra, incluso, de manera misteriosa e invisible.
Veremos cómo la estrecha comunión con Jesús nos expone a una vida por contagio.
Los evangelios nos muestran a Jesús como el hombre más popular de su tiempo, por lo cual enormes multitudes lo seguían.
De haber estado entre ellas, ¿qué motivos hubieras tenido tú para seguirlo?
A veces, las voces de quienes siguen a Jesús de lejos pueden seducirnos.
¿Qué «voces» nos impiden escuchar al Señor? ¿Cuál de ellas han afectado tu vida?
Las personas que dicen seguir a Jesús pueden hacerlo desde la periferia de la multitud o desde el compromiso con la persona de Jesús.
¿Cómo te definirías a ti mismo? ¿Cómo un creyente o como un discípulo? ¿Por qué?
El creyente es una persona que dice profesar la fe y se entusiasma con sus verdades, pero no evidencia mayor cambio en su forma de vivir.
El discípulo es la persona que asume un compromiso con la persona de Jesús, con sus enseñanzas y con sus convicciones. El discípulo deja todo para seguir a Jesús.
Marcos 3:14–15 RVR60
14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
Este pasaje nos muestra tres objetivos claros que tuvo Jesús en mente cuando escogió a sus doce discípulos?
Que estuvieran con él
enviarlos a predicar
darles autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios).
¿Qué relación encuentras en el orden de esta secuencia?
(Cada paso depende del anterior).
Algunos creyentes pretenden expulsar demonios, sin la autoridad de las Escrituras. O agregan la predicación al ministerio de sanidad, sin el cultivo íntimo de una relación con Cristo.
¿Qué contradicciones ves en el servicio de estos autodenominados discípulos?
¿De qué modo puedes protegerte del peligro de que tu servicio a Dios sea más importante que pasar tiempo con él?
Podemos conversar sobre las consecuencias futuras que hay en justificar nuestra falta de relación con Cristo, señalando las muchas obras que hemos realizado para él
Mateo 7:22–23 RVR60
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Tal como lo señala el apóstol Juan, los discípulos pudieron oír, ver, contemplar y tocar al Señor
1 Juan 1:1–4 LBLA
1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida 2 (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); 3 lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo.
Por esta razón, ¿dirías que la relación de ellos con Jesús fue más fácil que la nuestra con él? ¿Por qué?
Chris nos explica que los discípulos estuvieron expuestos a una vida por contagio.
¿Cómo «contagió» Jesús su propia vida a los discípulos? (A través de la perfección y de la santidad del Dios-Hombre que vivió con ellos). ¿En qué momentos? (Ellos tuvieron el ejemplo supremo del Hijo de Dios en todo momento). ¿Cuáles fueron los resultados del «contagio»? (Ellos fueron «infectados» de las enseñanzas de Jesús, lo cual los conduciría a llenar la tierra con el evangelio).
Veamos dos imágenes de la Biblia para ayudarnos a entender mejor el proceso de contagio: una se encuentra en la figura de Moisés, y la otra la provee el mismo Jesús.
Éxodo 34:29–30 RVR60
29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios. 30 Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él.
¿Qué sucedió con la piel del rostro de Moisés? (Resplandecía).
¿Por qué? (Por haber hablado con Dios).
¿Qué hizo Moisés para que su rostro brillara?
(No hizo nada. Ni siquiera sabía lo que le había sucedido).
¿Cuál fue la reacción de las personas que lo vieron? (Tuvieron temor de acercarse a él).
¿Cómo se explica el proceso de contagio que experimentó el profeta?
(Estar ante la santidad y la hermosura de Dios transformó a Moisés, sin que él pudiera identificar el momento ni la manera en que se produjo el cambio en su semblante).
¿Reconocen los demás que has estado con Jesús? ¿Cuál son las motivaciones de tu corazón por las que deseas que tu rostro brille?
¿Qué maneras ha usado Dios para enseñarte cuando te tocó caminar a la par de un creyente maduro?
¿Cómo influyó esa experiencia en tu relación con Dios
Jesús nos invita a tomar su yugo para aprender de él
Mateo 11:28–29 LBLA
28 Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas.
¿Qué cosas están impidiendo que camines a la par de Jesús?
“Llevad mi yugo,” dice. El Señor se compara, con un animal de carga que es enyugado por su amo para prestar un servicio. El yugo es puesto sobre la cerviz del animal y este, no tiene posibilidad de moverse solo; no puede realizar acciones con libertad, sino que es conducido por otro
Salmo 63:1–2 RVR60
1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
¿Cuál era el mayor anhelo de David? (Buscar a Dios mismo con toda diligencia. Tenía un deseo sincero por la presencia del Señor). ¿Podrías describir
tu búsqueda de la presencia del Señor tal como la describe el salmista? ¿Dónde dirías que se encuentra la verdadera «religión»? (Donde estamos satisfechos en Dios, en estrecha comunión con Jesús).
Filipenses 2:13 RVR60
13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
¿En manos de quién está el proceso de transformación de nuestras vidas? (En las de Dios).
1 Crónicas 29.18 y Salmos 119.33
1º Crónicas 29:18 RVR60
18 Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.
Salmo 119:33 RVR60
33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y lo guardaré hasta el fin.
¿qué deseos santos quiere producir Dios en nosotros por «su buena voluntad»?
El deseo de que nuestros corazones estén siempre encaminados a su voluntad, y el deseo de obedecerlo hasta el fin de nuestras vidas
¿Cómo respondes a las iniciativas y a los ritmos que Dios le impone a la relación que disfrutas con él?
2 Corintios 3:18 RVR60
18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
¿Cómo definirías nuestro proceso de transformación en Cristo?
(Todos los creyentes podemos contemplar a Cristo por medio de la Biblia.
Al ir creciendo en la comunión íntima con el Señor, somos transformados de manera continua y progresiva por el Espíritu).
¿En qué momentos o lugares has sido tentado a dejar el yugo del Señor? ¿Cuáles fueron las consecuencias?
Nuestra vocación es cultivar la comunión con Cristo. Aun sin percibirlo, esta constante transformación nos convertirá en verdaderos discípulos de Jesús.
Colosenses 3:1–4 RVR60
1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Establece la dinámica bíblica de transformación que Pablo señaló a los creyentes. ¿Qué distracciones te impiden obedecer este llamado? Ora para que Dios te ayude a dirigir diariamente tu búsqueda hacia «las cosas de arriba».

Conclusion

— Recuerda que el objetivo de la obra de Dios no es que otros vean tu madurez espiritual, sino la gloria de Dios reflejada en tu vida. Lucha, en oración, contra todo enemigo externo o interno que pudiera inducirte al orgullo siempre que seas tentado a pensar en la influencia que tienes sobre los demás o a exhibir «tus logros espirituales».
— Ora para que Dios use estas enseñanzas para tratar contigo.
Pídele un espíritu dispuesto a recibir todo lo que él quiere enseñarte.
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