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Votos a Jehová

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Las promesas y votos a Dios deben tomarse con seriedad y temor. Ofrecemos al Señor lo mejor.

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Votos a Jehová

Levítico 27:1–7 (RVR60)
1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere especial voto a Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, lo estimarás así: 3 En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo estimarás en cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. 4 Y si fuere mujer, la estimarás en treinta siclos. 5 Y si fuere de cinco años hasta veinte, al varón lo estimarás en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos. 6 Y si fuere de un mes hasta cinco años, entonces estimarás al varón en cinco siclos de plata, y a la mujer en tres siclos de plata. 7 Mas si fuere de sesenta años o más, al varón lo estimarás en quince siclos, y a la mujer en diez siclos.

Introducción

Levítico inicia con las instrucciones para presentar ofrendas voluntarias a Dios, y concluye presentando las instrucciones para presentar votos delante de Jehová.
Estos votos son voluntarios y de ninguna manera Dios las obliga al pueblo. Él se manifestó en el Sinaí, por lo tanto le conocían, así que:
Es una manera en que el pueblo reconoce a Jehová como su Dios.
Demuestran devoción y temor a su Dios.
Presenta sus votos con la esperanza de recibir el favor de Dios.
Esta era algo que también practicaban los pueblos paganos con sus dioses, y lo vemos hoy día en las religiones que los fieles llevan ofrendas a sus dioses.
Sin embargo, Dios establece reglas para presentar votos.
A Dios no podían ofrecerle lo que quisieran, sino lo mejor de lo mejor. Dios no puede decir de nuestras ofrendas “a caballo regalado no se le busca colmillo”

Los votos

Los votos son promesas que el pueblo le ofrecía a Dios, personas, animales para sacrificio, animales inmundos, casas y terrenos.
Cada uno de ellos debían cumplir con ciertos requisitos y condiciones para ser aceptados.
Las personas podían hacer votos por ellos mismos a Dios, para lo cual debían pagar su rescate conforme a la tabla de precios que estaba basada en edad y sexo. La cuota más alta era para varones de 20-60 años que debían pagar 50 ciclos de plata, equivalente al salario de un año (Q. 40,000 aprox.).
En Hechos 21 Pablo junto a 4 hombres hacen votos en el templo.
Ana llevó una ofrenda de paz y dedicó a Samuel a Jehová por quien no pago rescate (debió pagar 15 siclos de plata (Q 7,200 aprox.): “24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. 25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. 26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová. 1 Samuel 1:24–28.
La presentación de niños es una figura de esta devoción israelita, por la cual los padres dedican sus hijos al Señor, pidiéndole que los bendiga pero también comprometiéndose a instruirlo en los caminos del evangelio.
Regularmente prometían o hacían votos de animales para los sacrificios diarios.
Si presentaban animales impuros, casas o tierras, podían ser rescatados pagando su valor mas una quinta parte. De lo contrario el sacerdote disponía de ellos para la venta o el uso en el servicio.

La seriedad de los votos

Estos votos era serios, no podían comprometerse haciendo votos a Dios y luego no cumplir.
4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Eclesiastés 5:4–6
Ananías y Safira hicieron votos a Dios que no cumplieron.
1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, 2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Hechos 5:1–5.
Muchas personas en un momento de emoción hacen promesas a Dios que nunca cumplen, eso trae el enojo de Dios en sus vida como dice Eclesiastés 5:6.
Podríamos decir mejor no prometo nada a Dios, pero eso demuestra que no estamos dispuestos a sacrificar algo valioso por amor a Él, cuando Él se sacrificó así mismo por nosotros.

Las restricciones

Habían cosas que no podían ofrecer como votos al Señor:
Los animales primogénitos no podrían ofrecerse como voto porque ya le pertenecían a Dios.
Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo dedicará; sea buey u oveja, de Jehová es. Levítico 27:26
Tampoco podían ofrecer en voto su diezmo:
Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Levítico 27:30
No podían ofrecer ninguna de estas cosas como votos a Jehová porque ya le pertenecen a Él.
Si querían quedarse con el diezmo, debían pagar su valor mas una quinta parte: “Levítico 27:31 Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello” (12%).
Este era una falta que cometían los fariseos: “11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte. Marcos 7:11
Debemos ser honestos con Dios, darle lo que le pertenece a Él, sin utilizarlo para otra cosas porque es consagrado a Él.

Conclusión

Como iglesia pensamos más en recibir de Dios que en darle a Él.
Si damos, damos lo mínimo y muy pocos están dispuestos a darle lo mejor al Señor como la mujer que presentó un frasco de perfume caro al Señor (300 denarios = Q.28,000 aprox.)
Ofrecemos a Dios lo mejor porque Él nos da aun mucho más de lo que merecemos.
David y Salomón fueron sumamente bendecidos con riquezas, por eso ofrecieron un templo a Dios de acuerdo a la bendición que recibieron, maderas finas, bronce y paredes cubiertas de oro puro: “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 1 Crónicas 29:14.
David reconocía que si ofrecía algo a Dios, debía para el precio: “...no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada... 2 Samuel 24:24
Tomemos muy enserio en presentarle ofrendas a Dios, démosle lo mejor, si usted a propuesto en su corazón dar algo para el Señor, es un voto que ha echo a Él, no cambie de idea, no lo tome para suplir otra necesidad, dele a Él lo que le pertenece.
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