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Alegría

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Es una predicación temática en la que se abordará la emoción de la alegría

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¿Qué es la alegría?

La alegría es muy codiciada por cada uno de nosotros. El hombre desea y busca la alegría. Sin embargo, la alegría solo puede ser encontrada en Dios tal y como nos enseña el Salmo 4:7; 21:6
Sin embargo, el hombre en todo momento ha intentado buscar la alegría alejándose cada vez más de Dios, pero lo único que consigue es desengaña, amargura y desilusión tal y como nos enseña la parábola del hijo pródigo en Lucas 15 cada uno de nosotros tenemos a ese hijo en nuestros corazones que constantemente se aleja de Dios para encontrar la alegría y la felicidad y lo único que conseguimos en comer comida de cerdos con los cerdos. No hay mayor engaño que la sociedad haya creído de Satanás que pensar que lejos de Dios es donde se encuentra la felicidad, son muchos los jóvenes que se alejan de la iglesia porque se piensan que fuera de Dios es donde se encuentra la diversión y los verdaderos goces, y son mucho los jóvenes y personas que no quieren acercarse a Cristo porque piensan que les va a robar toda la felicidad y alegría que hay en la vida, tienen en sus mentes que ser cristianos es ser unos amargados.
Ya el Salmo 45:7 nos enseña que al caminar en justicia y el aborrecer la maldad nos ayuda a caminar con Dios y por lo tanto obtener la alegría como resultado de nuestra comunión con Dios. De la misma manera que el novio se llena de alegría a ver a la novia lo mismo sucede con Cristo cuando nos ve a cada uno de nosotros y lo mismo debería de sucedernos a cada uno de nosotros cuando vemos a Cristo, nuestro amado (Cantares 1:4)
Ahora bien ¿Qué es la alegría? aunque algunas personas no pudieran definir bien qué es la alegría todas las personas sabrían que es la alegría, es una de las primeras emociones que enseñamos a los más pequeños. Aunque todos sepamos qué es la alegría permitirme deciros cómo el diccionario español define la alegría. El diccionario lo define como el sentimiento de placer producido normalmente por un suceso favorable que suele manifestarse con un bien estado de ánimo, la satisfacción y la tendencia a la risa o la sonrisa.
Sin embargo, en algunas ocasiones hemos oído hablar de que una cosa es la alegría y otra el gozo, afirmando que se puede estar triste pero gozo. Es más en esta serie anteriormente hemos tratado la emoción del gozo. No obstante, no quiero contradecir del todo esa frase porque tiene su parte de razón, pero se equivoca en el momento de querer diferenciar entre el término gozo con el de la alegría cuando en la Biblia se utiliza el mismo vocablo tanto en el hebreo como en el griego para referirse a ambos términos. En algunas ocasiones el mismo término se traduce como alegría y en otras ocasiones como gozo. Por lo que podemos afirmar que alegría y gozo son sinónimos, el problema está cuando reducimos la alegría exclusivamente a un sentimiento.
Antes de adentrarnos en el tema y para ver que no es solo un sentimiento, sino que es también una disposición del corazón, vemos en Deuteronomio 12:7; 12; 18 que Dios dio el mandamiento de que cada vez que su pueblo comiera en el santuario lo hiciera con alegría.

¿Cómo es la alegría del mundo?

Ahora bien, como en todas las predicaciones que he ido realizando en esta serie me gusta mucho contrastar lo que el mundo ofrece en cuanto a ese sentimiento, con lo que Dios ofrece al respecto, así que en este momento meditaremos acerca de la alegría de este mundo y para ello vamos a escoger un episodio de Jonás que nos enseña muy bien las características de una alegría mundana, para ello iremos a Jonás 4:6
Lo primero que aprendemos de la alegría carnal es que está basada en lo físico y por lo tanto es pasajera y deja un sentimiento de infelicidad tal y como nos enseña Job 20:5. Lo que vemos en Jonás es que en vez de alegrarse por las miles de almas que se entregaron a Dios, su alegría estaba puesta en el placer físico carnal. Esta marcada por el egoísmo, sin tener amor al prójimo.
La segunda característica de la alegría carnal es que está puesta en el regalo en vez de en el dador. En este caso, Jonás estaba alegre por la calabacera que le había crecido y le daba sombra, pero no estaba alegre por el creador de esa calabacera, es decir, Dios.
Y la tercera y última característica de este tipo de alegría es que no va acompañada de gratitud. En ningún momento vemos una actitud de agradecimiento por parte de Jonás cuando creció la calabacera.
Después de ver algunas de las características que tiene la alegría carnal, ahora pasaremos a observar algunos aspectos que producen esa alegría en el ser humanos, cuáles son algunos factores que favorecen este tipo de alegría.
En primer lugar podemos tener alegría a causa de una prosperidad económica, después de recibir un cobro como que uno le entra una alegría a su corazón, este aspecto también es enseñado en Isaías 16:10. Hay hombres que se alegran por sus posesiones, otros por sus mercancías, otros por sus riquezas, otras por sus joyas y otros por su belleza.
Un segundo aspecto que nos trae alegría al corazón es la consecución de una meta propuesta, el obtener victoria en los desafíos que se nos presenta y el conseguir metas marcadas, este aspecto también lo podemos observar como el pueblo de Israel se llenaba de alegría cuando obtenía victorias contra sus enemigos (1 Samuel 18:6)

¿Cómo es la alegría del cristiano?

No obstante, las causas mencionadas anteriormente, no necesariamente debemos de rehusar a alegrarnos por ello. El problema está en alegrarse en ello pero teniendo siempre en consideración que Dios es el que nos provee de riquezas y sabiendo que Dios es el que nos da las victorias. Lo que la Biblia nos pretende enseñar es que la alegría del creyente no ha de depender de las circunstancias, es verdad que las circunstancias contribuyen en nuestra felicidad, pero no debemos depender de ellas para tener felicidad, sino que ha de estar siempre dependiendo de Cristo y de su obra y no de las circunstancias.
Un ejemplo de lo que estoy diciendo lo podemos ver en Cristo. Cuando Jesús se goza al ver que ha terminado su obra, al ver que ha puesto fin al pecado expiando toda iniquidad y trayendo justicia perdurable a todos los hombre.
Ahora bien ¿qué aspectos deberían de llenarnos alegría incluso cuando las circunstancias no nos son favorable? Lo primero que nos tiene que llenar de alegría es saber que hemos recibido el evangelio, el evangelio es una muy buena noticia para toda la humanidad, por esa razón al escuchar tan grande noticia debe de llenarnos de alegría (Lucas 2:10).
También debemos de obtener alegría a pesar de las circunstancias porque nos espera un galardón en el reino de los cielos tal y como nos enseña Mateo 5:12 y Lucas 6:23 .
Otro aspecto que nos debería de llenar de alegría es el enseñar, trabajar y contribuir en la santidad de otras personas, eso nos debe de producir gozo y alegría en nuestros corazones.
Por último, un aspecto que nos debe de llenar el corazón de alegría es que somos el objeto de amor de Dios, del creador del universo, de aquel al cual todos tendremos que rendir cuentas, aquel ante cuya presencia todos se postrarán, cada uno de nosotros somos amados por ese Dios y eso nos debería de llenar de alegría, permitirme mencionar un fragmento de una predicación que hizo Spurgeon la mañana del domingo 8 de Marzo de 1863:
Nos gozaremos, más especialmente, en su amor por nosotros. Ustedes recuerdan que Jesucristo le dijo a Simón Pedro, ``Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?´´ Los intérpretes leen eso de dos maneras. Algunos piensan que quiso decir: ``¿Me amas más de lo que amas estas redes, y esta pesca, y tu llamamiento terrenal, y de lo que amas a tus amigos?´´ Me parece que oigo que Jesucristo habla esta mañana y dice: ``Pueblo mío, yo los amo más que a estos´´. Señala a los espíritus que una vez estuvieron alrededor de su trono, ángeles que pecaron; ellos cayeron como rayo del cielo, y allí yacen en llamas, y Cristo dice: ``Yo los amé más que a éstos; dejé que éstos perecieran, pero a ustedes los salvé´´. Señalando a los reyes y a los príncipes de este mundo, a los hombres grandes, poderosos e ilustrados, y a todas las naciones que están asentadas en tinieblas, dice: ``Yo los amo más que a éstos; di a Etiopía y a Seba por ustedes´´. Y luego, tomando en cuenta una mayor extensión, señala al cielo. Allí se sientan los ángeles delante del trono, y dice: ``Yo los amé más que a éstos; dejé su compañía por las de ustedes´´. Les pide que oigan sus arpas y sus cánticos, y dice: ``Yo los amé más que a éstos; dejé a todas estas melodías para encontrarme con los gemidos de ustedes´´. Sí, señala Su propio trono, tan brillante de gloria que los ojos mortales no se atreven a posarse en él, y dice: ``yo los amé más que a ésto, pues abandoné la gloria de mi trono para redimirlos a ustedes con mi sangre´´ (…) Pero algunos intérpretes leen el texto así_ ``¿Me amas más que a éstos?´´ ``¿Me amas tú más de lo que me aman estos otros?´´ Jesús nos habla hoy: ``Te he amado más que éstos; tu madre te amó; fuertes fueron sus dolores cuando tú naciste, y ansiosos sus cuidados cuando te nutrió en su pecho, pero yo te he amado más que a éstos; y más de lo que tus hermanos y tus hermanas te amaron; nacidos de los mismos padres ellos te cuidaron con deleite, y han estado dispuestos a ayudarte en el tiempo de tu necesidad, pero yo te he amado más que éstos; y tu esposo te amó, te amó como a su propia alma, te ha halagado y ha estado dispuesto a dar su vida para devolverte la salud cuando has estado enferma; pero Yo te he amado más que a éstos; tus hijos, también, te han amado, ellos se han subido a tus rodillas y te han sonreído por toda tu benevolencia para con ellos, y han fortalecido tu ancianidad, y tú te has apoyado en ellos, como en un báculo cuando has estado tambaleándote por la debilidad; pero yo te he amado más que éstos; y tu has tenido un alegre compañero, un querido amigo que ha estado contigo desde tu juventud, y que nunca ha levantado su calcañar contra ti; y tu has tenido tus íntimos y tus familiares que subían a la casa de Dios contigo, y hablaban alegremente por el camino, pero yo te he amado más que éstos´´. Me parece que oigo que Dios me dice: ``Hay algunos en esta congregación que se sacarían sus propios ojos para dártelos, ellos te aman, pues tú eres su padre espiritual, pero yo te he amado más que éstos´´. Y señala a todos los hombres buenos que han tratado de enseñarles alguna vez, a todos los consoladores que les han dado gozo, a todos los ayudadores que es han ayudado en el camino a la inmortalidad; y dice: ``Yo los he amado más que todos éstos´´
Para terminar advertiros que aunque en algunos momentos nos podemos llenar de alegría profunda, aún así en el estado presente es imposible de alcanzar la alegría suprema, dicha alegría todavía está reservada para nosotros en el reino celestial, todavía hay un alegría que no hemos experimentado y es imposible de experimentar aquí a causa del pecado tanto en nosotros como en nuestro entorno. Pero llegará el día en que el dolor, el sufrimiento, la muerte y todos los trágicos frutos del pecado, serán quitados, cuando Dios mismo enjugará todas las lágrimas, llenando el universo con alegría eterna y sin sombras tal y como aparece descrito en Apocalipsis 21. Que el Señor nos ayude mientras tanto a vivir con alegría en nuestros corazones mientras ese día llega.
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