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De la tormenta a la esperanza

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Debemos vivir cada día confiando en nuestra esperanza bienaventurada, esa esperanza que nos da el Señor.

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Introducción:

En 1488, cuenta la historia que una embarcación portuguesa que estaba buscando un paso marítimo hacia las Indias bautizó con el Nombre de:
¨Cabo de las tormentas¨
A un punto situado muy cerca del extremo sur de África.
En efecto, los fuertes vientos que se presentaban allí hacían que este fuera un lugar temible para la navegación.
Pero muy pronto comprendieron que aquel punto tormentoso, habría el paso a las Indias, entonces decidieron cambiar el nombre y le pusieron:
¨Cabo de buena esperanza¨
Esto debe hacernos pensar muy bien a los creyentes la situación en que vivimos en Cristo, sobre todo en los momentos contextuales, donde estamos viviendo con la muerte a nuestros alrededores.
Para todos los seres humanos, la muerte siempre ha sido como ese cabo de tormenta que enfrentaba la tripulación en el mar.
Realmente la muerte es la sentencia de Dios para el hombre por su desobediencia, la encontramos desde el principio,
Génesis 2.17 RVR60
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Hermanos es verdad que nadie puede escapar de ella, y la Biblia describe el momento de la muerte como
¨el rey de los espantos¨
Job 18.14
Job 18.14 RVR60
14 Su confianza será arrancada de su tienda, Y al rey de los espantos será conducido.
Así debe sonar la muerte para todos los seres humanos, sin embargo para los que hemos depositado nuestra confianza en Jesucristo y hemos recibido por fe la vida eterna , la muerte pasa a ser en vez de un cabo de tormenta para nosotros, un cabo de buena esperanza.
Para los que hemos creído en el Señor la muerte es la entrada al paraíso.
Lucas 23.43 RVR60
43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
Hermanos, nuestro paraíso ahora, no es el paraíso que Jesús ofreció a este ladrón al repentirse en la cruz, en el lecho de muerte, ahora es el cielo hermanos.
Juan 14.1–3 RVR60
1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Ante la muerte, Jesús nos dice hoy hermanos.:
¨No se turben sus corazones, no estén afligidos, si Creen en Dios, si Creen en mi, no estén afligidos!!!, en la casa de mi padre hay muchas habitaciones, yo estoy preparando lugar para ustedes¨
Y más adelante dice el Señor.......
Yo, me he ido, pero volveré otra vez, y ustedes se irán conmigo, y estarán donde yo estoy!!
Hermanos esta es nuestra realidad, por eso la muerte no debe afligirnos, no debe abatirnos, para el creyente sólo es un paso de la tormenta a una vida nueva, de buena esperanza.

Todos los creyentes tenemos esta esperanza en Jesús.

Nosotros sabemos que Jesús nuestro Salvador pasó por la muerte, y salió de ella victorioso, y tenemos la seguridad de que un día resucitaremos como él lo hizo, Pablo así lo expresa en 1 Corintios 15: 20-21
1 Corintios 15.20–21 RVR60
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
1 Corintios 15.52 RVR60
52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Por tal razón la muerte aunque sea un paso tormentos, no debe ocuparnos más de lo debido, no debe afligirnos tanto.
Debemos esperar aquel momento en que nos toque partir de esta tierra, quizás no será algo agradable, vamos a pasar aquel cabo tormentoso, sabiendo que nuestro salvador nos acompañará en este difícil paso, y nos guiará a un cabo de buenas esperanza.
Pero podríamos no pasar este cabo tormentoso de la muerte, él señor, arrebatará a los que estemos vivos cuando venga por su iglesia, y entonces sólo vamos a ver hecha realidad la buena esperanza de los creyentes.
1 Tesalonicenses 4: 16 -17
1 Tesalonicenses 4.16–17 RVR60
16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Hay algunos que no tienen Esperanza.

Pablo enseña que en 1 Tesalonicenses 4.13 , que hay quienes no tienen esta esperanza, se refiere al mundo, a aquellos que no están viviendo en Cristo, se refiere a aquellos que no saben que pasará con ellos cuando mueran.
1 Tesalonicenses 4.13 RVR60
13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Yo quiero decirle en esta noche que si usted está entre esos otros, y siente mucha angustia cada vez que piensa en la muerte, no es demasiado tarde para echar mano de la esperanza que Dios propone al hombre, Crea en Jesucristo, quien murió por usted, por mi y por todo el mundo para darnos vida eterna y liberarnos del miedo de la muerte.
Hoy Jesús está diciendo:
Juan 6.37 RVR60
37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Conclusión:

Hermanos, debemos vivir cada día confiando en nuestra esperanza Bienaventurada, esa esperanza que nos da el Señor.
2 Tesalonicenses 2.16 RVR60
16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,
Hermanos, no más temor, no más angustia, ahora vivimos en Cristo, ahora podemos descansar plenamente en Él.
Pablo dice:
¨Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras¨ 1 Tesal. 4:18
Amigo, amiga, usted quiere descansar, acérquese al Señor, venga a Él y le hará descansar.
Mateo 11.28 RVR60
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Dios nos bendiga, vamos a orar.
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