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El corazón de Belén

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¿Estamos conscientes de los milagros que están pasando a nuestro alrededor? Por insignificantes que creamos ser, Dios está actuando en nosotros.

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Jesús nace en Belén

Lucas 2.4–7 NVI
También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.
Lucas 2
Belén estaba siendo testigo del mayor acontecimiento que podría ocurrir en el mundo: el cielo había irrumpido la tierra.
Belén estaba siendo testigo del cumplimiento de las profecías de miles de años atrás pero no se daba cuenta de ello.
El nacimiento de Jesús pasó desapercibido para la mayor parte de los habitantes y visitantes de la aldea.

Belén

Significa “la casa del pan”, Jesús, quien nació en Belén se identificó a sí mismo como “el pan de vida”.
En lo que nos equivocamos es en pensar que porque Jesús nació en Belén Él puede llamarse “el pan de vida”, más bien porque Jesús es “el pan de vida” es que Belén puede llamarse “casa del pan”.
El nombre de Belén no tenía significado ni la ciudad tenía valor hasta que Jesús, el Mesías, nació en ella. Belén era una tierra profética, con esto quiero decir que tenía una promesa por cumplirse.
Pero no era la primera vez que Belén presenciaba un acontecimiento insólito (los periodistas hubieran disfrutado esto).

Rut en Belén

Rut 4.9–12 NVI
Entonces Booz proclamó ante los ancianos y ante todo el pueblo: —Hoy son ustedes testigos de que le he comprado a Noemí toda la propiedad de Elimélec, Quilión y Majlón, y de que he tomado como esposa a Rut la moabita, viuda de Majlón, a fin de preservar el nombre del difunto con su heredad, para que su nombre no desaparezca de entre su familia ni de los registros del pueblo. ¡Hoy son ustedes testigos! Los ancianos y todos los que estaban en la puerta respondieron: —Somos testigos. »¡Que el Señor haga que la mujer que va a formar parte de tu hogar sea como Raquel y Lea, quienes juntas edificaron el pueblo de Israel! »¡Que seas un hombre ilustre en Efrata, y que adquieras renombre en Belén! »¡Que por medio de esta joven el Señor te conceda una descendencia tal que tu familia sea como la de Fares, el hijo que Tamar le dio a Judá!
Una mujer que había perdido toda posibilidad de ser valiosa (según aquella cultura), había perdido el amor de su vida y no tenía esperanza de una descendencia encontró en el amor la respuesta a su necesidad.
Booz redimió a una mujer con quien tuvo descendencia y quien pasó de la pobreza a la riqueza.
Aquel poblado de Belén fie testigo de cómo el amor puede transformar.

David de Belén

1º Samuel 17.12–15 NVI
David era hijo de Isaí, un efrateo que vivía en Belén de Judá. En tiempos de Saúl, Isaí era ya de edad muy avanzada, y tenía ocho hijos. Sus tres hijos mayores habían marchado a la guerra con Saúl. El primogénito se llamaba Eliab; el segundo, Abinadab; el tercero, Sama. Estos tres habían seguido a Saúl por ser los mayores. David, que era el menor, solía ir adonde estaba Saúl, pero regresaba a Belén para cuidar las ovejas de su padre.
El pequeño y atrevido niño que cuidaba las ovejas inició la época dorada para una nación.
De un humilde pueblo nació un guerrero, conquistador y rey. ¡Qué honor para cualquiera decir que venía de Belén, ciudad de de David!
Belén fue testigo de la cuna del más grandioso, amado y respetado rey de su historia, cuyos símbolos representan a una nación hasta hoy.

Tres historias, una ciudad

2º Samuel 7.28–29 NVI
Señor mi Dios, tú que le has prometido tanta bondad a tu siervo, ¡tú eres Dios, y tus promesas son fieles! Dígnate entonces bendecir a la familia de tu siervo, de modo que bajo tu protección exista para siempre, pues tú mismo, Señor omnipotente, lo has prometido. Si tú bendices a la dinastía de tu siervo, quedará bendita para siempre.»
2 Samuel
Rut, David y Jesús tienen en común no solo su linaje sino su procedencia natal. Provienen de la misma humilde aldea.
David fue el cumplimiento de la bendición de Rut y Jesús es el cumplimiento de la promesa a David.

¿Y si tu corazón fuera Belén?

He querido llegar a este punto:
Si tu corazón fuera una humilde aldea, ¿de cuántos acontecimientos milagrosos habrá sido testigo?
En nuestra ciudad interna encontramos poblados del pasado y otros del presente. Zonas que han sido testigos de muchos momentos dolorosos y otros muy felices.
Te invito a hacer un recorrido por tu historia personal, como si fuera una línea de tiempo. ¿Te has puesto a pensar cómo Dios ha cuidado de ti a lo largo de los años?
Que Jesús haya nacido en Belén es un recordatorio de que el plan de Dios se extiende a través de los años y que en cada una de las etapas de nuestra vida Dios está actuando (tanto si lo entendemos como si no).
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