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06 El Espíritu Santo y El Cristiano

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Notes & Transcripts

El Espíritu Santo y El Cristiano

En años recientes ha habido un resurgimiento del interés en el Espíritu Santo y Su obra.  Algunos hermanos indudablemente han sido influenciados por las doctrinas denominacionales de la operación directa del Espíritu en la conversión, o de Su alumbramiento de ellos en cuanto al verdadero significado de la Biblia, o de dirigir los asuntos de ellos de cada día.  Mucho material bueno ha sido escrito que trata cuidadosamente con todo esto.  Este escritor no tiene ilusiones  de ser capaz de hacer una nueva «revelación» para los lectores; quizás será capaz de presentar el material en tal forma que sea útil para algunos.

El Espíritu Santo Mora en el Cristiano

¿Alguien niega esta declaración?  Pienso que no.  La evidencia bíblica para tal afirmación es abundante.  Cuidadosamente considere Hechos 2:38; 5:32; Romanos 5:5; 8:9,11,26-27;) (1 Corintios 6:19;) (2 Corintios 1:21-22;) Gálatas 3:2; 4:6 (compare) (Gálatas 3:26-27) sobre cómo ellos se convirtieron en hijos); Efesios 1:13; Filipenses 2:1; 2 Timoteo 1:14; Hebreos 6:4;) (1 Juan 3:24; 4:13.  El desacuerdo está sobre la MANERA de la morada del Espíritu.

Algunas Pautas

Unas pocas pautas evitarán que nos vayamos muy lejos del asunto en este estudio.

(1) La Escritura es Armoniosa.  Todo lo que leamos acerca del poder del evangelio o de la actividad de la palabra escrita en las vidas de los aún no hijos de Dios o de los Cristianos es verdad.  Pero estos hechos no contradicen lo que leemos acerca del Espíritu Santo morando en el Cristiano.  El evangelio es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16).  Es por la palabra de verdad que nos hizo nacer (Santiago 1:18) y es por la obediencia a la palabra que nuestras almas fueron purificadas (1 Pedro 1:22).  Esto es enfatizado para evitar algún mal entendimiento.  Respetamos la palabra de Dios en su entereza y creemos que lo que es dicho aquí con respecto a la morada del Espíritu en el Cristiano está en armonía con toda la demás información.

(2) No creemos que la morada del Espíritu es milagrosa.  J.D. Thomas declaró bien esto:

El hecho de la morada personal no significa que alguna de las erróneas teorías denominacionales discutidas acerca del Espíritu Santo...sean verdad.  Esto no quiere decir que hay un bautismo del Espíritu Santo para hoy día, ni milagros, operación directa del Espíritu en la conversión o hablar en lenguas, hoy día.  (El Espíritu y la Espiritualidad, Pág. 26).

(3) En la misma conexión no creemos que haya, o que tenga que haber, alguna evidencia sensible de la presencia del Espíritu.  Algunos, que están enfrentados con la enseñanza Bíblica, presionan por información en cuanto a lo que el Espíritu hace en la vida del Cristiano o cómo uno sabe que tiene el Espíritu.  La misma pregunta podría ser hecha con respecto al perdón de los pecados.  Simplemente aceptamos el testimonio de la Escritura en cualquier caso.  Moses E. Lard trató con este problema hace más de 100 años en esta forma:

Ciertamente, una morada literal no es dudosa sobre el campo de que no tenemos evidencia razonable de la presencia del Espíritu.  Pero tampoco un priorato ni de la Biblia tenemos alguna razón para concluir que tal evidencia nos sería provista.  Y gratuitamente asumir esto, y luego hacer la suposición sobre un campo en el que se duda de la morada, es ciertamente más que insostenible (Lard’s Quaterly, Marzo 1964, Pág. 19).

(4) Una objeción es hecha de que es imposible para el Espíritu morar en una multiplicidad de Cristianos sin «fragmentar» al Espíritu.  Este será considerado antes de proceder.  En Juan 14:17, Jesús prometió a los apóstoles que el Espíritu Santo «moraría» con ellos y que «estaría» en ellos.  ¿Es esto posible?  Ningún creyente de la Biblia negará esto.  Roy Lanier, Sr.  dice:

Esto prueba dos cosas.  1. Prueba que el Espíritu Santo puede esta en más de dos personas a la vez.  2. Prueba que no hay nada de irrazonable, imposible o no bíblico acerca de la morada del Espíritu en un cuerpo humano.  Y en vista de que Pablo dice (I Corintios 6:19;)«vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros,»  y de que está hablando de todos los Cristianos, concluyo que el Espíritu Santo mora en mi cuerpo también como en el cuerpo de un apóstol, aunque no en la misma medida, o manifestación (Firm Foundation, Oct. 20, 1964, Pág. 673).

La omnipresencia es una característica de la divinidad.  Es frecuentemente señalado que el Salmos 139:7-10 enseña que el Espíritu posee este atributo y es por tanto, Divino.  Si Dios y el Espíritu pueden estar en todas partes sin ser fragmentados, entonces ¿no podría el Espíritu morar en los Cristianos sin ser fragmentado?

(5) El Espíritu no es lo mismo que la palabra.  Realmente no creo que algún predicador del evangelio crea que el Espíritu debe ser identificado como la palabra escrita, pero hay algunos Cristianos que así lo creen.  Y ellos han conseguido esta errónea impresión porque algunos predicadores no pueden leer uno de estos claros pasajes sin decir «a través de la palabra; no separado y aparte de la palabra.»  La palabra es eso que fue revelado por el Espíritu (1 Corintios 2.10;)( Efesios 3:3-5) y es la espada del Espíritu (Efesios 6:17).

Edificando el Caso

En un espacio tan corto será imposible considerar adecuadamente todos los pasajes relatando la morada del Espíritu.  Es mi intención edificar el caso sobre una consideración de tres ideas principales:  (1) El don del Espíritu Santo (Hechos 2:38); (2) Los Cristianos son sellados con el Espíritu Santo, y (3) El Espíritu Santo es dado a los Cristianos como unas arras (Efesios 1.13-14;) (2 Corintios 1:21-22).

El Don del Espíritu Santo

Recordemos que el Espíritu Santo fue prometido a los apóstoles (Juan 14:16-17) para el propósito de guiarlos a toda la verdad.  Debiéramos también notar que hay una promesa general del Espíritu Santo para los creyentes (Juan 7:39).  Los apóstoles recibieron el Espíritu en Pentecostés (Hechos 2), pero en el sermón Pedro prometió que aquellos que se arrepintieran y se bautizaran tendrían el perdón de los pecados y «recibirían el don del Espíritu Santo» (Hechos 2:38).  Enfatizamos la conexión entre el arrepentimiento y el bautismo; debemos también observar la conexión entre el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo.

Hay dos interpretaciones diferentes de la expresión «el don del Espíritu Santo.»  Una sostiene que el Espíritu Santo es el don; la otra sostiene que el Espíritu Santo es el donante y que el «don» es alguna cualidad o bendición espiritual.  Es importante anotar que la palabra don es del Griego dorea.  Es siempre usada en singular en el Nuevo Testamento.  Cuando los «dones espirituales» (a menudo usados en plural) son hablados del Griego, la palabra es charisma.  (Véase Romanos 1:11;) (1 Corintios 12:4,9,28,30-31).  Estas palabras no deberán ser confundidas.

El caso más fuerte para la contención de que el «don» en Hechos 2:38 significa el don del Espíritu Santo es hecho por Foy E. Wallace, Jr. (The Mission and Medium of the Holy Spirit, págs 38 y Sig.).  El cita varias ilustraciones para probar este punto.  Dice «la finca de John Brown está en el caso posesivo y significa la finca de John Brown.»  Cita Juan 4:10 y Efesios 4:7 donde «el don de Dios» y «el don de Cristo» significa algo que Dios y Cristo han dado.  Luego iguala esto con Hechos 2:38.  El pasa por alto el paralelo en la construcción en Hechos 10:45.  El pasaje dice que «el don del Espíritu Santo» fue derramado sobre los Gentiles; el versículo 44 dice que «el Espíritu Santo» cayó sobre ellos.  En este caso el «don» del Espíritu Santo era el Espíritu Santo.  Por supuesto, aquí hubo también una manifestación milagrosa — hablando en lenguas, que es en otra parte designada por el término charisma.

Lenski dice que el «genitivo es aposicional...por tanto, aquí el don es el Espíritu Santo» (The Interpretation of the Acts of the Apostles, Pág. 109).  El dice que la construcción es paralela al versículo 33 de Hechos 2, donde «la promesa del Espíritu Santo» significa «la promesa que es el Espíritu.»  Cita a A.T. Robertson, A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research, como evidencia.  Es gracioso que Wallace cite al mismo «incomparable maestro y profesor del Griego del Nuevo Testamento» para su argumento, pero falle en hacer una cita directa de Robertson.  ¡Alguien tiene malversada la erudición!

La verdad probablemente reposa entre los extremos y es ilustrada por una experiencia relatada por R.L. Craig.  El dice del escrito de un «bien conocido erudito,» quien, en efecto, dijo:  

El lenguaje original de Hechos 2:38 no DEMANDA que «el don» sea el Espíritu mismo, ni DEMANDA que sea algo emanando del Espíritu, cualquiera que sea.  Esto debe ser determinado por el contexto o por una explicación de otro pasaje (The Preceptor, Agosto, 1967, Pág. 6).

Aprendiendo que una palabra PUEDE ser usada en cierta forma no garantiza la afirmación que un erudito dice que ES usada en esta forma.  Sin embargo, necesitamos no estar en duda.  Robertson nos dijo lo que pensó que era en su Word Pictures in the New Testament (Volumen 3, Pág. 36).  El dice «El don consiste...en el Espíritu Santo (genitivo de identificación).»  El genitivo de identificación es lo mismo como el genitivo de aposición.  (Véase Dana & Mantey, Gramática Griega del Nuevo Testamento, Pág. 76).

En 1864, Moses E. Lard censuró una posición similar a esa tomada por Wallace e hizo este comentario:

Ciertamente el don del Espíritu es el mismo Espíritu dado.  La versión común (King James) del pasaje es muy defectuosa. Defectuosa por cuanto oculta completamente el verdadero sentido para el lector común.  Tradúzcala como sigue y todo es claro:  Y el Espíritu Santo os será dado.  Un niño puede entender esto; y esto expresa la importancia exacta del original.  Pero ¿qué quiso decir Pedro cuando dijo, «el Espíritu os será dado,» o, si alguno prefiere la expresión, «ustedes recibirán el Espíritu como un don?» (Lard’s Quaterly, Oct., 1864, Pág. 104).

McGarvery también dice que la expresión significa «el Espíritu Santo como don» (New Commentary on Acts of the Apostles, Pág. 39).  Hay quizás más, pero sé de tres versiones modernas que han interpretado la expresión queriendo decir el Espíritu Santo como don.  La mayoría de las versiones perseveran en la traducción literal («el don del Espíritu Santo»), y dejan la interpretación a los lectores.  Esto debe ser preferido.

Este no es uno de aquellos pasajes que escuchamos comentar en algunas clases Bíblicas, «Bueno, este significa simplemente lo que dice.»  La pregunta es «¿Qué es lo que dice?»  Creo que el Espíritu Santo es el «don» para aquellos que se arrepientan y sean bautizados.

Sellado por el Espíritu

Otros dos pasajes serán considerados.  En (2 Corintios 1:21-22) Pablo dice «Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.»  Efesios 1:13-14 declara que «En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es la arras de nuestra herencia....»  Este pasaje declara que Dios selló al Cristiano «con el Espíritu Santo.»  La palabra sello es usada en varios sentidos importantes.  (1) Un sello auténtica un documento y prueba su genuinidad; (2) es una marca de propiedad, pertenencia, y (3) es un significado de seguridad.  Arndt & Gingrich definen y comentan sobre la palabra «sello» (Griego sphragizo) como sigue:

Marca (con un sello) como un medio de identificación...de manera que la marca que indica propiedad, pertenencia, también transporta con la protección del propietario (véase Apocalipsis 7:3)....: Esta es la  forma o base para entender la expresión simbólica que habla de aquellos que entran a la comunión Cristiana como siendo sellados con o por el Espíritu Santo.  (Pág. 804).   

El difunto T.W. Brents comentó sobre Efesios 1:13 en esta forma:

Entonces se sigue, muy ciertamente, que si no estamos sellados con el Espíritu Santo, como lo estaban estos Efesios, esto ocurrirá después, y es algo más que escuchar, creer, y recibir la Palabra.  Su sello fue para ellos unas arras de su herencia; eso es, una señal o prenda de la fidelidad a Dios de parte de ellos, de que no «contristan al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención.  Efe. 4:30.»  (The Gospel Plan of Salvation, Pág. 642).  

El hermano Wallace argumenta que (2 Corintios 1:21-22) se refiere a los apóstoles, pero pasa por alto que Pablo identifica el «nos» en el versículo 10 como él mismo, Silas, y Timoteo.  Timoteo está también incluido con Pablo en la solicitud (1:1).

Es nuestra convicción que cuando una persona obedece al evangelio le es dado el Espíritu Santo (además del argumento de arriba, véase también Gálatas 3:2;4:6).  En esta forma Dios sella a la persona, en efecto, diciendo, «Esta persona me pertenece; cada uno tome nota.»  El otro lado de la moneda es que el Cristiano da la bienvenida a esta recepción del Espíritu como una garantía (arra, prenda o señal) de la herencia eterna.  Procedamos a este punto final.

El Espíritu Santo es una Arra

Los versículos citados arriba nos informan que Dios nos dio «las arras del Espíritu en nuestros corazones.» 

Wallace está en desacuerdo con aquellos que dicen que la palabra significa «pago al contado.»  El dice:

Quién dijo que la palabra en este texto significa un pago al contado - Pablo no lo dijo ni enseñó eso.  Tal aplicación es un ejemplo de alargar una figura de lenguaje muy lejos.

Luego instruye que

Aquellos que están haciendo que la palabra arras signifique pago al contado son los usuarios de las nuevas traducciones - pero las nuevas versiones que quitan la palabra arras y colocan tales palabras como prenda de seguridad y garantía — de manera que teniendo ellos su pago al contado fallan en regresar a la antigua versión que todos ellos han relegado.  (Página 79).

El hermano Wallace se ha vuelto tan obsesionado con las «nuevas Biblias» (bastante vago para procesar a todas las recientes traducciones) que parece negar cualquier posición que es hecha más clara para ellos.  Dice que la palabra arras (Griego, arrabon) no significa «pago al contado.»  Consideremos la evidencia.

Ardnt & Gingrich definen la palabra de esta forma

Primera entrega, depósito, pago al contado, prenda, que paga una parte del precio de la compra anticipadamente, y de esta manera asegura un reclamo legal para el artículo en cuestión, o hace válido un contrato.....En cualquier caso, (arrabon) es un pago que obliga a la parte contrayente a hacer pagos futuros.

Ellos tradujeron (2 Corintios 1:22) como «ha depositado la primera entrega del Espíritu en nuestros corazones,» y comentando sobre Efesios 1:14 dicen, «El Espíritu es la primera entrega» (A Greek-English Lexicon of the New Testament, Pág. 109).  Uno debe guardar en mente que este léxico tiene en cuenta el uso de la palabra en las fuentes Griegas y en los papiros también como en el Nuevo Testamento.

Véase también B.F. Westcott y The Speaker’s Bible sobre Efesios 1:14.  Aún A.T. Robertson, ese «incomparable maestro del Griego del Nuevo Testamento» (!cuándo estoy de acuerdo con él¡) dice que «el don de Dios del Espíritu Santo es la prenda y primer pago para la herencia final en Cristo» (Word Pictures, Vol. 4, Pág. 519; véase también la página 214).

De aquellos que saben, la evidencia es abrumadora de que la palabra «arras» significa un pago al contado o prenda.  Vine, en su Diccionario Expositivo de las Palabras del Nuevo Testamento, enseña la misma cosa y señala que una palabra similar en el Griego moderno significa anillo de compromiso.

Para re declarar nuestro argumento sobre estos versículos, creemos que el Espíritu Santo es dado al Cristiano.  Este es el sello de propiedad de Dios, y para nosotros esto es unas arras o pago al contado de la herencia eterna que recibiremos.  No hay consuelo en esta enseñanza para el defensor de la imposibilidad de la apostasía.  El Cristiano puede «contristar» al Espíritu (Efesios 4:30).  En otras palabras, podemos perder el pago al contado y no recibir la herencia.

Conclusión

Creemos que estas consideraciones son suficientes para establecer nuestro caso y que las otras escrituras dadas en el comienzo del artículo apoyan esta conclusión.  Uno podría desear más información con respecto a la morada del Espíritu Santo exactamente como lo hace, acerca de la naturaleza y existencia de Dios, y el hecho del perdón divino y el perdón de los pecados.  Busquemos crecer en el conocimiento y en la interpretación de lo que Dios ha hecho por nosotros.  Y mientras estemos enseñando contra las doctrinas extremas nunca perdamos la vista de aún una promesa Divina. 

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