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Un corazón para el Señor

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Cómo cultivar un corazón para Dios...

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Un corazón para el Señor

Salmo 119.10 RVR60
Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos.

INTRODUCCIÓN:

Ejemplo de Maradona… una maravilla pero con un corazón corrompido.
1º Samuel 16.7 RVR60
Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
El rey David, lleno de errores y pecados pero con un corazón para el Señor.
Hechos de los Apóstoles 13.22 RVR60
Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
El Señor quiere nuestro corazón para él, para que finalmente hagamos lo que él quiere.
La palabra corazón se usa unas mil veces en las Santas Escrituras, la mayoría de ellas en sentido figurado. Por ejemplo, Jehová le dijo al profeta Moisés:
Éxodo 25.2 RVR60
Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.
Éxodo 35.21 RVR60
Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras.
Es obvio que el aspecto mas importante del corazón es la motivación: o sea, la fuerza interna que nos impulsa a actuar.
Este corazón también refleja las emociones y los sentimientos, así como los deseos y los afectos.
Puede consumirse de ira o inundarse de temor, estar desgarrado por el dolor o rebosante de alegría. Puede ser orgulloso o humilde, amoroso o malicioso.
Por eso es muy importante tomar una decisión de consagrar y entregar completamente nuestro corazón al Señor, ya que es lo que él espera de nosotros.
Proverbios 23.26 RVR60
Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.
Hay dos aspectos principales que debemos entender para poder entregarle nuestro corazón al Señor.
Primeramente que el corazón de todas las personas está corrompido por el pecado. Y que por esa razón necesita sí o sí ser transformado, hecho nuevo.

1. EL CORAZÓN CORROMPIDO.

El corazón sin Cristo está corrompido y nos engaña haciéndonos ir detrás de sus perversidades.

ENGAÑOSO Y PERVERSO.

Jeremías 17.9 RVR60
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

MALO.

Mateo 15.19 RVR60
Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

INCRÉDULO.

Hebreos 3.12 NTV
Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo.

IDOLATRA.

Deuteronomio 11.16 NTV
»Pero ten cuidado. No dejes que tu corazón sea engañado y entonces te alejes del Señor y sirvas y rindas culto a otros dioses.

2. UN CORAZÓN NUEVO.

Es por eso que necesitamos sí o sí un corazón nuevo.

LIMPIO

Salmo 51.10 RVR60
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

INTEGRO.

Ezequiel 11.19 NTV
Les daré integridad de corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Les quitaré su terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo,

TRANSFORMADO

Romanos 2.29 NTV
No, un verdadero judío es aquel que tiene el corazón recto a los ojos de Dios. La verdadera circuncisión no consiste meramente en obedecer la letra de la ley, sino que es un cambio en el corazón, producido por el Espíritu de Dios. Y una persona con un corazón transformado busca la aprobación de Dios, no la de la gente.

CONCLUSIÓN:

Recordemos que las pruebas que pasamos en la vida son sólo el termómetro de Dios para ver cuánto le amamos.
Deuteronomio 8.2 RVR60
Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
No cumplimos los mandamientos por ser legalistas, ni servimos al Señor porque tenemos miedo de ser castigados por no hacerlo; si ponemos en práctica los mandamientos y servimos al Señor, es porque lo amamos con todo nuestro corazón.
Jeremías 29.13 RVR60
y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
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