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Obras de la carne vrs Frutos del Espíritu (Gálatas XV)

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Carne vrs Espíritu

galatas
Gálatas 5.19–21 NVI
19 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; 20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos 21 y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pablo ahora enumera algunas de las horribles “obras de la carne”. (Listas similares se hallan en: ; ; ; .)
La carne puede engendrar el pecado pero no puede producir la justicia de Dios. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” ().
. Pablo ahora enumera algunas de las horribles “obras de la carne”. (Listas similares se hallan en: ; ; ; .) La carne puede engendrar el pecado pero no puede producir la justicia de Dios. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (). Esta lista en Gálatas puede dividirse en tres categorías principales:
Gálatas 5.19 NVI
19 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;

sexualidad

Gálatas 5.19 NVI
19 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;
Hay tres palabras en el versículo 19 que tienen que ver con las obras de la carne en el área de la sexualidad:
Hay tres palabras en el versículo 19 que tienen que ver con las obras de la carne en el área de la sexualidad:
inmoralidad sexual (porneia), que es tener relaciones sexuales fuera del matrimonio; impureza (akatharsia), es decir, prácticas y relaciones sexuales contra naturaleza; y libertinaje (aselgia), esto es, sexualidad desenfrenada.

idolatría

Gálatas 5.20 LBLA
20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos,
Hay dos palabras en el versículo 20 que tienen que ver con el área de la religión: idolatría (eidololatria) y brujería (pharmakeia). Ya que aquí la idolatría se iguala con la brujería, no se está refiriendo a la práctica amplia de convertir las cosas buenas (como, por ejemplo, una carrera profesional) en un “dios” (como lo es en y ).
Más bien, Pablo se está refiriendo específicamente a prácticas religiosas paganas y ocultas. La primera palabra habla de proveer un sustituto inadecuado para Dios, y la segunda de fingir la obra del Espíritu.

Sociales

Hay dos palabras en el versículo 20 que tienen que ver con el área de la religión: idolatría (eidololatria) y brujería (pharmakeia). Ya que aquí la idolatría se iguala con la brujería, no se está refiriendo a la práctica amplia de convertir las cosas buenas (como, por ejemplo, una carrera profesional) en un “dios” (como lo es en y ). Más bien, Pablo se está refiriendo específicamente a prácticas religiosas paganas y ocultas. La primera palabra habla de proveer un sustituto inadecuado para Dios, y la segunda de fingir la obra del Espíritu. Después, en los versículos 20­21, vienen ocho palabras que describen cómo la carne destruye relaciones. Cuatro de estas son actitudes destructivas: rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, motivos egoístas; envidia (phthonoi), que incluye codiciar, desear lo que otros tienen; celos (zdlos), es decir, el celo y la energía que surgen de un ego hambriento; y odio (echthrai), que significa hostilidad, una actitud antagonista. Las otras cuatro describen los resultados de estas actitudes en las relaciones: discordia (eris), ser argumentativo o buscar pleitos; arrebatos de ira (thumoi), explosiones de ira; disensiones (dichostaiai), divisiones entre las personas (que es a lo que conduce la ira); y sectarismos (aireseis), partidos permanentes y grupos en disputa. Por último, hay dos palabras que se refieren al abuso de sustancias: borracheras y orgías. Estas dos palabras están ligadas. Orgías no se refiere a “orgías sexuales” sino a “orgías de borracheras”. Una de las obras de la carne es la adicción a sustancias y comportamientos que producen placer. Pablo tiene una lúgubre advertencia: que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (v 21). Pablo se está refiriendo a prácticas habituales, más que a faltas esporádicas que llevan al arrepentimiento. Alguien que continuamente
Gálatas 5.20–21 NTV
20 idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, 21 envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
aquí hay ocho palabras que describen cómo la carne destruye relaciones. Cuatro de estas son actitudes destructivas: Enemistades es la actitud que provoca y desafía a otros, rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, motivos egoístas; envidia (phthonoi), que incluye codiciar, desear lo que otros tienen; celos (zdlos), es decir, el celo y la energía que surgen de un ego hambriento, qué trágico es cuando los creyentes compiten entre sí y tratan de hacer quedar mal al otro ante los demás; y odio (echthrai), que significa hostilidad, una actitud antagonista.
qué trágico es cuando los creyentes compiten entre sí y tratan de hacer quedar mal al otro ante los demás; y odio (echthrai), que significa hostilidad, una actitud antagonista.
Enemistad es la actitud que provoca y desafía a otros, rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, motivos egoístas; envidia (phthonoi), que incluye codiciar, desear lo que otros tienen; celos (zdlos), es decir, el celo y la energía que surgen de un ego hambriento; y odio (echthrai), que significa hostilidad, una actitud antagonista.
Las otras cuatro describen los resultados de estas actitudes en las relaciones: discordia (eris), ser argumentativo o buscar pleitos; arrebatos de ira (thumoi), explosiones de ira; disensiones (dichostaiai), divisiones entre las personas (que es a lo que conduce la ira); y sectarismos (aireseis), partidos permanentes y grupos en disputa.
Por último, hay dos palabras que se refieren al abuso de sustancias: borracheras y orgías. Estas dos palabras están ligadas. Orgías no se refiere a “orgías sexuales” sino a “orgías de borracheras”. Una de las obras de la carne es la adicción a sustancias y comportamientos que producen placer. Pablo tiene una lúgubre advertencia: que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (v 21).
Después, en los versículos 20­21, vienen ocho palabras que describen cómo la carne destruye relaciones. Cuatro de estas son actitudes destructivas: rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, rivalidades (eritheia), especialmente competitividad, motivos egoístas; envidia (phthonoi), que incluye codiciar, desear lo que otros tienen; celos (zdlos), es decir, el celo y la energía que surgen de un ego hambriento; y odio (echthrai), que significa hostilidad, una actitud antagonista. Las otras cuatro describen los resultados de estas actitudes en las relaciones: discordia (eris), ser argumentativo o buscar pleitos; arrebatos de ira (thumoi), explosiones de ira; disensiones (dichostaiai), divisiones entre las personas (que es a lo que conduce la ira); y sectarismos (aireseis), partidos permanentes y grupos en disputa. Por último, hay dos palabras que se refieren al abuso de sustancias: borracheras y orgías. Estas dos palabras están ligadas. Orgías no se refiere a “orgías sexuales” sino a “orgías de borracheras”. Una de las obras de la carne es la adicción a sustancias y comportamientos que producen placer. Pablo tiene una lúgubre advertencia: que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (v 21). Pablo se está refiriendo a prácticas habituales, más que a faltas esporádicas que llevan al arrepentimiento. Alguien que continuamente
Pablo se está refiriendo a prácticas habituales, más que a faltas esporádicas que llevan al arrepentimiento. Alguien que continuamente consiente su naturaleza pecaminosa sin luchar contra ella demuestra que el Hijo no lo ha redimido y que el Espíritu no lo ha renovado.
Los pecados sensuales (5:19–21b). El adulterio es el acto sexual ilícito entre personas casadas, mientras que la fornicación se refiere, por lo general, al mismo pecado entre personas no casadas.
Inmundicia significa la corrupción de corazón y mente que contamina a “los corrompidos e incrédulos” (ve ).
La lascivia es semejante a la disolución y se refiere a un deseo desenfrenado y desvergonzado. Es sabido por todos que estos pecados se cometían en forma desenfrenada en el imperio romano. Las palabras borracheras y orgías no necesitan explicación.
Los pecados supersticiosos (5:20a). La idolatría, así como los pecados sensuales, es un problema actual, y consiste en estimar a las cosas más que a Dios y a la gente. Debemos adorar a Dios, amar a la gente y usar las cosas; pero a menudo usamos a la gente, nos amamos a nosotros mismos, y adoramos las cosas, dejando fuera a Dios. Cristo dijo que uno sirve a lo que adora (). Quizá sea culpable de idolatría el creyente que se dedica más a su automóvil, casa, deportes o placeres que a servir a Cristo ().
La palabra “hechicerías” viene de la palabra griega farmakeia, que significa: el uso de drogas, y de ella se deriva nuestra palabra farmacia. Los magos en los tiempos de Pablo a menudo usaban drogas para producir efectos maléficos. Por supuesto, la brujería está prohibida en la Biblia, así como todas las actividades del ocultismo ().
Los pecados sociales (5:20b–21a). Enemistad es la actitud que provoca y desafía a otros. Esta actitud resulta en disensión y pleitos. Celos significa rivalidades. Qué trágico es cuando los creyentes compiten entre sí y tratan de hacer quedar mal al otro ante los demás. Ira significa explosión de enojo; y contiendas tiene la idea de ambición egoísta que causa divisiones en la iglesia.
Disensiones y herejías (partidos) son términos relacionados. El primero sugiere división, y el segundo grupitos causados por el espíritu partidista. Esos son los resultados de los líderes de las iglesias que buscan seguidores para sí mismos, y no para el Señor. (La palabra herejía en el griego significa “escoger”.) Envidia significa un deseo profundo por lo que otro posee (ve ). Homicidios y borracheras no necesitan explicación.
La persona que practica estos pecados no heredará el reino de Dios. Pablo no está hablando acerca de un acto de pecado, sino del hábito de pecar. Algunas personas tienen una falsa seguridad de salvación, sin base en la Palabra de Dios. El hecho de que un creyente no esté bajo la ley, sino bajo la gracia, no es razón para pecar (). Al contrario, debe ser un estímulo para vivir en obediencia al Señor.
Frutos de Espíritu
Gálatas 5.22–24 NTV
22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! 24 Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí.
galatas
Debemos de tener presente que al ser guiados por el Espíritu (v 18) es cambiar y ser cambiado para llegar a ser la persona que queremos ser.
Pero, ¿cómo puede el creyente dominar a la vieja naturaleza, siendo ésta capaz de cometer pecados tan horribles? La ley no puede cambiarla ni controlarla. La vieja naturaleza debe ser crucificada ().
Gálatas 5.18 NTV
18 pero cuando el Espíritu los guía, ya no están obligados a cumplir la ley de Moisés.
Pablo explica que el creyente se identifica con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección (). Cristo no sólo murió por mí, sino que yo morí con Cristo. Cristo murió por mí para librarme del castigo del pecado, pero yo morí con Cristo para destruir el poder del pecado.
Por qué Pablo dijo “fruto” Pablo siempre escoge sus imágenes con cuidado. Y es muy revelador que hable acerca de “obras” de la naturaleza pecaminosa (v 19) y que después hable del “fruto del Espíritu” (v 22). La palabra “fruto” nos lleva al mundo de la agricultura y describe cuatro aspectos de la obra del Espíritu.
El desarrollo del carácter semejante a Cristo, que el Espíritu alimenta, es liberador porque nos acerca a la persona que fuimos diseñados para ser; la persona que nuestro corazón, renovado por el Espíritu, quiere que seamos. Por qué Pablo dijo “fruto” Pablo siempre escoge sus imágenes con cuidado. Y es muy revelador que hable acerca de “obras” de la naturaleza pecaminosa (v 19) y que después hable del “fruto del Espíritu” (v 22). La palabra “fruto” nos lleva al mundo de la agricultura y describe cuatro aspectos de la obra del Espíritu.
Pablo menciona esto en , y 6:14. No nos dice que nos crucifiquemos a nosotros mismos, porque eso es imposible. (Nadie puede clavarse a sí mismo en una cruz.) El apóstol nos dice que la carne ya ha sido crucificada. Nuestra responsabilidad es creer y obrar basándonos en este hecho. (La misma verdad se presenta en y .)
Primero, el crecimiento cristiano es gradual –tan gradual como el crecimiento de una papa o una yuca. El crecimiento botánico nunca lo ves ocurrir: solo lo puedes notar y medir después de un tiempo.
No somos deudores a la carne, sino al Espíritu (). Debemos aceptar lo que Dios dice acerca de la vieja naturaleza y no tratar de hacer de ella algo que no es. No debemos “proveer para los deseos de la carne” (), alimentándola de las cosas que le gustan. En la carne no mora el bien (), así que, no debemos confiar en ella (). La carne no se sujeta a la ley de Dios (), y no puede agradar a Dios (). Sólo por medio del Espíritu Santo podemos “hacer morir” las obras de la carne (). El Espíritu Santo no solamente es el Espíritu de vida (; ), sino también de muerte: Nos ayuda a considerarnos muertos al pecado.
Con el fruto del Espíritu pasa algo similar; puede estar fruto del Espíritu pasa algo similar; puede estar creciendo en la vida de un cristiano, pero no se hará evidente hasta que pase por un problema o una dificultad. Es entonces cuando piensa: Hace un par de años no habría sentido tanta paciencia y tanto autocontrol en esta situación.
Eso muestra que el fruto del Espíritu ha estado creciendo, de manera gradual y desapercibida.
Segundo, el crecimiento del fruto del Espíritu es inevitable. Habrá crecimiento. Si alguien tiene el Espíritu dentro de él –si es cristiano– el fruto crecerá. No importa cómo sea la vida de un cristiano, el fruto del Espíritu se abrirá camino a la fuerza. Es inevitable.
Si hemos sido cristianos por algunos años o más, nos obliga a preguntarnos: ¿hay en mi vida fruto que esté creciendo? Somos salvos por fe, no por dar fruto; pero no somos salvos por una fe sin fruto. Una persona salvada por fe será una persona en quien el fruto del Espíritu crezca.
Tercero, el fruto del Espíritu tiene raíces internas. No se trata de rasgos o características. Se trata de un cambio mucho más profundo que eso.
Piensa en un manzano. ¿Las manzanas en el árbol hacen que el árbol tenga vida? No; si amarras manzanas a las ramas de un árbol seco, ¡eso no le daría vida! Las manzanas no dan vida; son una señal de que el árbol está vivo. La vida produce el fruto; no a la inversa.
Tendemos a ver los dones como la señal de la obra del Espíritu en una persona. Pero la Biblia nunca lo hace.
El Espíritu usó a Judas y al rey Saúl para profetizar, hacer milagros, etc., pero no tenían corazones renovados por el Espíritu. Ser verdaderamente guiado por el Espíritu se evidencia mediante “el fruto del Espíritu” (v 22).
Gálatas 5.22 NTV
22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad,
Puede que los dones operen desde un corazón Puede que los dones operen desde un corazón renovado o no; pero el crecimiento del fruto del Espíritu solo puede darse en un hijo de Dios.
Puede que los dones operen desde un corazón Puede que los dones operen desde un corazón renovado o no; pero el crecimiento del fruto del Espíritu solo puede darse en un hijo de Dios.
La única prueba de que el Espíritu realmente mora dentro de ti como un hijo de Dios es el crecimiento en el fruto del Espíritu.
La primera parte de ese fruto que Pablo menciona aquí es el “amor”; y como dice en algún otro lugar a una iglesia que sobre-desea ciertos dones espirituales: “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena… no soy nada… nada gano” (, , ).
Cuarto, el crecimiento cristiano es simétrico. Pablo usa intencionalmente la palabra “fruto” en singular para describir toda una lista de componentes que crecen en una persona llena del Espíritu.
De esto aprendemos un punto muy importante que nos ayuda a entender y discernir el fruto del Espíritu. El verdadero fruto del Espíritu siempre crece junto. Son uno.
Jonathan Edwards lo escribió así: “Existe una concatenación de las gracias del cristianismo”. Es decir, no logras que una parte del fruto del Espíritu crezca sin que todas los demás componentes crezcan.

Definición de Frutos

amor. Una de varias palabras griegas que se traducen “amor”, agape se refiere al amor por elección de la voluntad y no al afecto emocional, la atracción física o el lazo familiar, sino a respeto, devoción y afecto que incluyen siempre el servicio voluntario y la disposición incondicional al sacrificio
gozo. Una felicidad basada en promesas divinas que no cambian y realidades espirituales eternas. Es una conciencia de bienestar experimentada por la persona que sabe que todo está bien en su vida por virtud de su relación con el Señor (). El gozo no es producto de circunstancias favorables y ocurre aun en las circunstancias más dolorosas y severas (). El gozo es un don de Dios, y como tal los creyentes no deben fabricarlo de manera artificial, sino deleitarse en la bendición que ya poseen (; ).
paz. La calma interior que viene como resultado de la confianza total en la relación de salvación con Cristo. La forma verbal denota la suma perfecta de todas las cosas y se refleja en la noción de “tenerlo todo”. Como el gozo, la paz no tiene que ver con las circunstancias temporales (; ; , , ).
paciencia. Se refiere a la capacidad para soportar ataques infligidos por otros y la disposición tranquila para aceptar situaciones irritantes o dolorosas (; ; , ).
benignidad. Un interés sincero en los demás que se refleja en el deseo de tratarlos con amabilidad, tal como el Señor trata a todos los creyentes (, ; , ; ).
bondad. Excelencia moral y espiritual que se manifiesta en la iniciativa para emprender actos de bondad (). Dios manda a los creyentes que sean bondadosos para dar ejemplo a los demás (6:10; ).
fe. También se traduce “fidelidad” y se refiere conducirse como una persona leal y digna de confianza (; ; ; ).
mansedumbre. Es una actitud de humildad y amabilidad que se somete con paciencia a pesar de la ofensa, sin deseo alguno de venganza o retribución. En el NT se emplea para describir tres actitudes: sumisión a la voluntad de Dios (), disposición a ser enseñados (), y consideración de los demás ().
templanza. También se conoce como “dominio propio” y se refiere a la restricción de las pasiones y los apetitos (; , ).
no hay ley. Si un cristiano anda en el Espíritu y manifiesta su fruto, no necesita una ley externa para producir las actitudes y la conducta que agradan a Dios (cp. ).

¿Cómo hacemos crecer el Fruto del Espíritu?

galatas
Gálatas 5.24 LBLA
24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
“Crucificar la naturaleza pecaminosa” es realmente la identificación y el desmantelamiento de los ídolos.
Significa poner fin al poder atractivo y dominante que los ídolos ejercen en nuestras vidas, y así destruir su habilidad para alborotar y enardecer nuestros pensamientos y deseos.
Crucificar la carne significa reprimir el pecado a nivel motivacional más que simplemente ponernos contra el pecado a nivel del comportamiento.
Los cambios verdaderos en nuestras vidas no pueden surgir sin que discernamos nuestra particular “característica de la carne” –los ídolos y los deseos que surgen de nuestra naturaleza pecaminosa individual.
Nos tenemos que preguntar no solo qué es lo que hacemos mal, sino por qué lo hacemos mal.
Desobedecemos a Dios para conseguir algo que sentimos que debemos tener. Ese es un “sobre-deseo”. ¿Por qué debemos tenerlo? Es algo que hemos llegado a creer que nos autentificará. Crucificar la naturaleza pecaminosa es decir: Señor, mi corazón piensa que debo tener esto, de lo contrario no tengo valor. Es un pseudo salvador. Pero pensar, sentir y
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