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ECLESIASTÉS

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ECLESIASTÉS

El libro de Eclesiastés es el registro de Dios del argumento del hombre acerca de la vida: su experiencia y reflexión acerca de la vida mientras se está fuera de la comunión con Dios. “Eclesiastés” viene de la forma latina de la palabra griega que significa “predicador”.
1. El Autor
El autor de este libro es Salomón. Él se llama a sí mismo “el predicador”. Sin embargo, su descripción se encuentra en , , ; ;
1 Juan 2.15–16 RVR60
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Mateo 6.19–21 RVR60
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Eclesiastés 1.1 RVR60
Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
eclesiastes 1.1
Eclesiastés 1.12 RVR60
Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.
Eclesiastés 1.16 RVR60
Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia.
eclesiastes
Eclesiastés 2.9 RVR60
Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría.
Eclesiastés 2.16 RVR60
Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.
Eclesiastés 12.9 RVR60
Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.
eclesiastes
2. El Mensaje Central
Este libro enseña, más que nada, la simpleza de todo apartado de Dios. La palabra clave es “vanidad”, la cual se repite 37 veces. Esta palabra no solo quiere decir solamente orgullo necio, sino la vaciedad o simpleza de todo SIN DIOS.
Este libro nos recuerda lo que dice en y .
3. La Estructura del Libro
a. El tema – “Todo es vanidad” (vacío) (1:1-3)
Eclesiastés 1.1–3 RVR60
Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?
COMMENTS Salomón contempla los fugaces momentos de la vida y el provecho aparentemente pequeño de la actividad humana debajo del sol. Los únicos esfuerzos duraderos son los que tienen la intención de cumplir los propósitos de Dios para la eternidad.
“trabajo” El trabajo no es solo la manera que tiene uno de ganarse la vida, sino toda la actividad del hombre en la vida.
b. Buscando satisfacción en la vida (1:4; 12:12)
Eclesiastés 1.4 RVR60
Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.
“generación… tierra”. La esencia de esta comparación es la de permanencia / fugacidad sin “provecho” ni “ventaja”
eclesiastes 1.4
Eclesiastés 12.12 RVR60
Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.
“libros”. Los libros escritos acerca de cuestiones que no sean la sabiduría revelada de Dios solo proliferarán la futilidad del pensamiento humano.Por eso
Eclesiastés 12.12 RVR60
Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.
Eclesiastés 12.13–14 RVR60
El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
eclesiastes 12.12
eclesiastes
Ø A través de la naturaleza y ciencia (1:4 – 11)
Eclesiastés 1.4–11 RVR60
Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.
Comments Se hace evidente otra dura realidad, que nada es nuevo y que nada será recordado.”
Ø A través de la sabiduría y la filosofía (1:12 – 18)
“Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.”
Eclesiastés 1.12–18 RVR60
Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.
“Dios”. El nombre del pacto, Jehová, nunca aparece en Eclesiastés. Sin embargo, “Dios” se encuentra casi cuarenta veces. El énfasis recae más en la soberanía y providencia de Dios.
“aflicción de espíritu”. O “buscando asirse del viento”. Un aspecto de la vanidad de la vida es su carácter fugaz. Como el viento, mucho de lo que es deseable en la vida no puede sostenerse en la mano.:Ejemplos
Eclesiastés 4.6 RVR60
Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 5.16 RVR60
Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?
Ø A través del placer (2:1 – 11)
“Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas;me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.”
Eclesiastés 2.1–11 RVR60
Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?Propuse en mi corazón agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los días de su vida.Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas;me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.
“instrumentos de música”. Este término hebreo aparece solo aquí en el AT. El significado queda indicado en una antigua carta egipcia que empleaba una palabra cananea similar para denotar “concubinas”. Esto concuerda con las setecientas esposas y trescientas concubinas de Salomón (). Probablemente esto debería traducirse “harén”, lo que se referiría a las muchas mujeres de Salomón:
1º Reyes 11.3 RVR60
Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón.
V24 “No hay cosa mejor”. Incluso con las limitaciones de esta vida presente (cp. 3:12, 13, 22; 5:18, 19; 8:15; 9:7), la humanidad debería regocijarse en sus bendiciones temporales. de la mano de Dios. La clara perspectiva de Salomón de la soberanía de Dios conforta al lector después de la sincera crítica de lo que implica la vida en un mundo bajo maldición:
Eclesiastés 5.18 RVR60
He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
V 26 “al hombre que le agrada”. Esto hace que la prerrogativa de Dios sea la norma.
Ø A través del materialismo (2:12 – 26)
Eclesiastés 2.12–26 RVR60
Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu. Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad. No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo? Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
“Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu. Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad. No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo? Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.”
Eclesiastés 2.12–26 RVR60
Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho. Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu. Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí. Y ¿quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad. No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios. Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo? Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Los sabios como a los necios con las manos vacías en el umbral de la muerte.
v14 “el necio anda en tinieblas”. El necio no es quien es mentalmente deficiente, sino el moralmente quebrado. No es que no pueda aprender sabiduría, sino que la rehúsa. Rechaza conocer, temer y obedecer a Dios.
V17 “porque la obra que se hace”. Por cuanto no tenía un valor más duradero que la insensatez de un necio, Salomón contemplaba incluso las grandes compensaciones de su trabajo como una fuente de dolor.
V18 “aborrecí todo mi trabajo”. Salomón dejó el reino dividido a Jeroboam y a su hijo Roboam, y ambos malgastaron sus oportunidades.
Salomón habló de la casa....
v21 “hacienda”. La parte de la vida de uno que ha de dejar atrás al morir.
v25 “mejor que yo”. Lit. “fuera de Él” (esto es, Dios), o “sin Él”.
V 26 “al hombre que le agrada”. Esto hace que la prerrogativa de Dios sea la norma.
Ø A través del fatalismo y el egocentrismo (3:1 – 4:16)
LEER DE LA BIBLIA
Eclesiastés 3.1–8 RVR60
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
v1"su tiempo… su hora”. No solo Dios fija la norma y retira o dispensa la satisfacción (2:26), sino que Él señala “tiempos” y “sazones”.
Eclesiastés 2.26 RVR60
Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Las empresas terrenales son buenas en su sitio y tiempo apropiados, pero improductivas cuando se va tras ellas como el principal objetivo.
Eclesiastés 2.16 RVR60
Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio.
eclesiastes 2,16
v 11”Todo”. Cada actividad o acontecimiento para el que se puede fijar un punto culminante. hermoso. Conveniente o apropiado. Esta frase resuena con el eco de: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” ().
Las empresas terrenales son buenas en su sitio y tiempo apropiados, pero improductivas cuando se va tras ellas como el principal objetivo (cp. vv. 9
“ha puesto eternidad en el corazón de ellos”. Dios hizo a los hombres para su propósito eterno, y nada en el tiempo posterior a la caída puede darles una satisfacción plena.
V 13 “goce el bien de toda su labor”. Al aceptar todo como un don de su Creador, incluso en un mundo bajo maldición, el hombre es capacitado para ver “bien” en todo su trabajo
V14 “que delante de él teman”. El reconocimiento del trabajo permanente y perfecto de Dios viene a ser una razón para la reverencia, la adoración y el significado. El tema “el temor de Dios” aparece también en:
Eclesiastés 5.7 RVR60
Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
eclesiastes 5:7; 8:12, 13; 12:13.
Eclesiastés 8.12 RVR60
Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia;
eclesiastes 8.12 8:12, 13; 12:13.
Eclesiastés 8.13 RVR60
y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
8:12, 13; 12:13.
Eclesiastés 12.13 RVR60
El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
eclesiastes 8.12 8:12, 13; 12:13.
SEGUIMOS SI FALTA VUELVA AQUI
Ø A través de la religión (5:1 – 8)
Ø A través de la riqueza (5:9 – 6:12)
Ø A través de la moralidad (7:1 – 12:12)
c. Una amonestación espiritual (12:13 – 14)
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”
4. Las 10 Vanidades de Eclesiastés
Ø Vanidad de la sabiduría humana, sabio y necio mueren igualmente (2:15-16)
Ø Vanidad de la labor humana, labrador y sabio mueren igualmente. (2:19-21)
Ø Vanidad del propósito humano, el hombre propone y Dios dispone. (2:26)
Ø Vanidad de la envidia, el éxito trae envidia, no gozo. (4:4)
Ø Vanidad de la avaricia, consigue más y sigue vacío. (4;7)
Ø Vanidad de la fama, un día popular y después olvidado. (4:16)
Ø Vanidad de la riqueza, el dinero no satisface. (5:10)
Ø Vanidad de la codicia, codiciar engendra más codicia (6:9)
Ø Vanidad de la frivolidad, tiempo desperdiciado produce un fin triste. (7:6)
Ø Vanidad del reconocimiento, lo malo es a veces honrado por el hombre. (8:10,14)

La lección que deberíamos aprender del libro de Eclesiastés es que una vida vivida para uno mismo, para este mundo y SIN DIOS, es vanidad. Además, que nada debajo del sol puede satisfacer el corazón humano EXCEPTO el Señor Jesús, el Hijo de Dios.

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.”
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