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Sermón sin título (6)

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es un capítulo del cual no se tiene certeza de la identidad el autor. No obstante, en el capítulo 31 se hace referencia al rey Lemuel v.1.
Según Roland Cap (La Biblia Popular):
Los rabinos de la antigüedad consideraban que ese nombre era el seudónimo literario de Salomón, pero no se dispone de ninguna evidencia en este sentido.
El nombre Lemuel significa “el que está a favor de Dios”; pero no se sabe nada de la existencia de un rey que se llamara así.
El rey Lemuel y su madre probablemente no fueran israelitas, aunque Wolf de igual manera reconoce que no se sabe nada definido acerca de ellos.
Lo que si esta claro es que el capítulo 31 contiene la instrucción de una madre hacía su hijo que al parecer era un rey.
Esta sección contiene la instrucción de la madre de un rey a su hijo.. Sin embargo, las lecciones del pasaje son claras y significativas. Toy llama a esta sección de Proverbios “un manual para reyes y jueces
Las instrucciones de esta madre son claras y significativas.
Básicamente, es “un manual de vida para un hijo”
Este pasaje nos describe un perfil adecuado de lo que es una mujer en su función no solo de esposa y de madre.
Proverbios 31.1 RVR60
1 Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.
La palabra “profecía” es “massa” en hebreo. Y es traducida como un oráculo.
Un oráculo era un discurso de tipo profético.
La madre de Lemuel se esta adelantando a una serie de eventos que podrían dañar la vida su hijo.
Y desde luego...
Y desde luegoEs claro que la madre de Lemuel jugó un papel importante en su educación; en el antiguo Cercano Oriente, la madre ejercía gran influencia. Nos hace pensar en mujeres como: Sara, y Rebeca, y Betsabé, la madre de Salomón.
Es evidente en el pasaje bíblico que la madre de Lemuel jugó un papel importante en su educación; en el antiguo Cercano Oriente, la madre ejercía gran influencia. En la Biblia encontramos madres como: Sara, y Rebeca, y Betsabé, que jugaron papeles fundamental en la vida de sus hijos.
Los consejos o advertencias de esta madre que le hace al hijo de su deseo (v.2) son las siguientes:
Proverbios 31.2 RVR60
2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?
Proverbios 31.2–3 RVR60
2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? 3 No des a las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.
No des a las mujeres tu fuerza 31:3
Proverbios 31.2 RVR60
2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos?
Es evidente que esta advertencia tiene en mente a las adúlteras. Tal actividad disipa la fuerza física y espiritual del hombre y lo incapacita para gobernar bien.
Cuidado con las bebidas embriagantes 31:4–5
Arturo Collins, Estudios Bı́blicos ELA: Cómo vivir sabiamente (Proverbios) (Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1997), 102.
Proverbios 31.1 TLA
1 Con estas palabras el rey Lemuel fue educado por su madre.

La mujer querida, 31:28–31

Proverbios 31.28–31 RVR60
28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: 29 Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. 30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 31 Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.
Los vv. 28 y 29 revelan el cariño de parte de los hijos y del marido.
Bienaventurada es una palabra que se en encuentra a lo largo del libro de Proverbios (ver 3:13, 18; 8:32, 34; 16:20; 28:14; 29:18), y resume de parte de los hijos, lo que ellos han visto de su madre.
Esta expresión indica a una mujer profundamente espiritual y trabajadora, en la que la presencia y la bendición divinas se pueden ver concretamente.
Por otro lado el v.28 dice .... “y su marido también la alaba” Lo dicho por el marido es aun más especial debido a que él reconoce que muchas mujeres han hecho el bien (v.29).
No obstante, ¡pero él la considera a ella simplemente como la mejor!
Me impresiona que en estas palabras tan sencillas el marido reconoce la joya que él tiene. Y desde luego, no la quiere perder.
Muchas mujeres se preocupan mas en como se ven, que como agradar a Dios.

Los vv. 30 y 31 son un comentario dado por el maestro de la sabiduría.

Proverbios 31.30–31 RVR60
30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 31 Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos.
Es una exhortación y una evaluación de la manera apropiada para juzgar el valor de la mujer. Se da una advertencia contra dos características populares de la mujer. En primer lugar, la Escritura declara que engañosa es la gracia. Nos hace recordar el encanto de la mujer adúltera en 5:3 s. y 7:21 s. En segundo lugar, se afirma que vana es la hermosura. En un canto por Antonio se habla de “las hipócritas hermosuras que engañan al Amor mismo” (ver Don Quijote, 1. 11). Se recuerda el engaño de las mujeres en la vida de Sansón (ver ss.; 16:1 ss.). Este engaño era principalmente la culpa de Sansón mismo, en su forma de evaluar a la mujer. Un escrito judío aconseja que “el joven pone los ojos no sobre la belleza sino sobre la familia potencial” (ver Misná, Taan 4:8). Pablo exhorta a las mujeres a una vida moderada (ver y 10).
La segunda parte del v. 30 subraya la característica esencial de la mujer. Se recalca la naturaleza espiritual de la mujer (es decir, teme a Jehovah como en 1:7; 2:5; 3:7). No hay nada más aburrido que estar con alguien por largo tiempo y que no tenga una espiritualidad desarrollada. Esta característica ha de ser alabada y tal mujer ha de ser reconocida públicamente en la sociedad, un ejemplo digno de imitar (v. 31). Es interesante que las puertas de la ciudad designan el lugar público y aquí también se encuentra el marido (v. 23). La mujer virtuosa cumple el mandamiento de Jesús más tarde: Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (ver ).
¡Que se cumpla lo dicho por Sancho: “Se ha de amar a Nuestro Señor, por sí solo, sin que nos mueva esperanza de gloria o temor de pena”! (Don Quijote, 1. 31)
Daniel Carro et al., Comentario bı́blico mundo hispano Proverbios-Cantares, 1. ed. (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 1993–), 272–273.
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