Faithlife Sermons

Protología y Escatología: Su relación en Hebreos

Sermon  •  Submitted
0 ratings
· 6 views
Notes & Transcripts
Sermon Tone Analysis
A
D
F
J
S
Emotion
A
C
T
Language
O
C
E
A
E
Social
View more →

Muy buenas tardes, para su servidor es un privilegio estar en este lugar. Reconocemos que se trata de una gran responsabilidad, pues abrir la Palabra de Dios para exponerla frente a un grupo tan selecto como el que hoy se encuentra en este lugar, siempre será motivo de oración previa, nerviosismo presente y temor futuro.
Benjamin Rojas Yauri
δοῦλος Χριστοῦ Ἰησοῦ
Pastor de la IASD, PhD. Nuevo Testamento, Epístola a los Hebreos
Profesor de Nuevo Testamento, Hermenéutica y Griego Bíblico
Secretario académico | Facultad de Teología | Universidad Peruana Unión
Investigador asociado – Nuevo Testamento | Stellenbosch University
Muy buenas tardes, para su servidor es un privilegio estar en este lugar. Reconocemos que se trata de una gran responsabilidad, pues abrir la Palabra de Dios para exponerla frente a un grupo tan selecto como el que hoy se encuentra en este lugar, siempre será motivo de oración previa, nerviosismo presente y temor futuro.
Hoy estamos reunidos aquí, con un solo propósito: estudiar la palabra de Dios y extraer de ella su mensaje escatológico. Sin embargo, permítanme iniciar observando que, para entender el fin, debe primero entenderse el principio, es decir, que es imposible visualizar la escatología sin primero comprender la protología. Es debido a ello que hemos titulado esta exposición: “PROTOLOGÍA Y ESCATOLOGÍA: SU RELACIÓN EN HEBREOS”. Me habría gustado tener el tiempo y la capacidad para exponer esta relación, no solo en uno de los documentos de la Biblia, sino en todo el NT o en toda la Biblia. Pero debo reconocer que, para este servidor tanto el tiempo como la capacidad no le permiten hacer un trabajo de tales dimensiones. Debido a ello, se ha escogido un solo documento bíblico, es decir Hebreos, para tratar de percibir —o como diría el Dr. Pr. y Prof. Alomía, aguaitar— la relación entre la protología y la escatología que proyecta este documento.
Dicho esto, permítanme introducir el tema haciendo dos cosas: primero, siendo que estamos aquí para estudiar la palabra de Dios, les pediré que leamos la Palabra de Dios. Por lo tanto, les invito a leer conmigo Hebreos 1:10-12 [por favor todos leamos en voz alta] “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.” Gracias… no hay nada mejor que escuchar la palabra de Dios.
La segunda cosa que haré es exponer una tensión teológica, que existe en diversos grupos en los cuales se estudia la Biblia. Una tensión entre el principio y el fin, pues “aparentemente” y digo “aparentemente”, todo fin es el principio de algo y todo principio, causa para un fin. Lo que acabamos de expresar, es un axioma muy conocido que ha sido expresado bajo la nomenclatura: “Ley de conservación de la materia”. Esta ley, también conocida como la ley de Lomonósov-Lavoisier en honor a sus postulantes ­­—químicos del siglo XVI— permite afirmar que la materia no se destruye, que solo se transforma, pues según esta ley la masa total del universo permanece invariable. En términos mas comprensibles para nosotros, lo que estos químicos afirman —y diría yo que también la química y la física actual dan pie para afirmar— es que Dios no creo nada y si creo algo, en realidad solo transformó la energía o algún otro elemento natural que coexistió junto con Él.
Y ya que la escatología está unida a la protología, una afirmación protológica como la que acabamos de mencionar, es decir que Dios no crea nada, que solo transforma y ordena lo ya existente, hace surgir una afirmación escatológica, que sostiene que Dios no puede llevar a un ser o ente a la total no existencia. En base a estos fundamentos científicos, muchos teólogos hoy en día afirman que Dios solo puede transformar lo existente, es decir, que Dios solo puede hacer que la existencia presente, se transforma en una existencia futura diferente. Dicho de otro modo, lo único que Dios puede hacer es: que este cuerpo pase a ser polvo, pero que nunca desaparezca por completo. Es decir, para un teólogo que cree en esto, Dios solo puede hacer desaparecer la conciencia de la existencia, pero no la existencia en si. Así Dios deja de ser el creador de todo a partir de la nada, y pasa a ser el transformador del todo —es decir de la masa total— a partir del todo.
Estas tenciones teológicas que involucran la comprensión de dos temas la protología y la escatología, pueden dar lugar a soluciones simples y sencillas, pero también a complejas y extensas discusiones. No es el propósito de esta conferencia, dar una solución simple y sencilla a este problema, ni tampoco abrir una discusión compleja y extensa sobre la misma. El propósito de esta conferencia es exponer algo —no todo— de lo que Hebreos tiene para decir sobre protología y escatología, y con ello pretendemos ayudar a cimentar la fe de aquel que enfrenta tensiones como las mencionadas.
Estas tenciones teológicas que involucran la comprensión de dos temas la protología y la escatología, pueden dar lugar a soluciones simples y sencillas, pero también a complejas y extensas discusiones. No es el propósito de esta conferencia, dar una solución simple y sencilla a este problema, ni tampoco abrir una discusión compleja y extensa sobre la misma. El propósito de esta conferencia es exponer algo —no todo— de lo que Hebreos tiene para decir sobre protología y escatología, y con ello pretendemos ayudar a cimentar la fe de aquel que enfrenta tensiones como las mencionadas.
Lo primero que debo decirles es que la eternidad de la materia, no es un tema nuevo. Para ser honestos, debemos reconocer que ya el escritor de Hebreos en aquellos tiempos pasados, tuvo que enfrentar teorías que hoy en día son muy populares. Es decir, teorías como la de “las partículas diminutas en expansión”, o teorías que afirman que la totalidad de la energía estuvo concentrada en una sola pequeña o gigantesca masa, no son nuevas ni creación del famoso teórico de la física y recientemente fallecido Stephen Hawking, estas ya eran ideas que daban vueltas en las academias del primer siglo, lugares a los que no asistió el Señor Jesús ni la mayoría de sus discípulos. Por lo tanto, vivir en el siglo XXI no tiene ninguna ventaja ni ninguna desventaja, en relación a los habitantes del siglo I, si se trata de entender el origen de todas las cosas o el fin de todas ellas.
Dicho esto comenzaremos hablando del creador. Existe la idea de que todas las civilizaciones del pasado —aquí debo mencionar que creo yo, que nunca hubo un grupo de personas incivilizadas, solo civilizaciones diferentes— bueno, lo cierto es que muchos piensan que todos los grupos humanos del pasado creyeron en la existencia de un ser superior, de un “dios” —ya sea con mayúscula o con minúscula— como la fuente de la cual vinieron todas las cosas y que el cristianismo creacionista, no es sino un rezago del pasado, en el momento presente. Bueno, esto no es verdad no todos los habitantes del pasado, es decir no todos los que vivieron AC, así como no todos los que vivieron DC, o los que viven hoy en día, han sido creacionistas. Lo cierto es que siempre existieron creacionistas, materialistas, agnósticos, anti-creacionistas, evolucionistas, teístas, deístas, panteístas y todo lo otro que se puedan imaginar. Ya la palabra de Dios lo decía: “Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol, ¿Hay algo de que se pueda decir: Mira, esto es nuevo? [Ya el sabio Salomón decía que eso que crees que es nuevo, en realidad] Ya existía en los siglos que nos precedieron” (Ecle 1:9-10 LBLA). Por lo tanto, todo lo feo, malo y degradante que puedas ver hoy en día, así como todo lo bueno, puro y santo, siempre existió. La diferencia radica en la cantidad y el valor que tienen estas cosas, hoy lo bueno y coherente es llamado de irracional e ignorante y tiene minorías que lo defienden, mientras que lo malo e incoherente es llamado de racional y culto y tiene grandes multitudes que lo proclaman.
Por lo tanto, lo primero que me gustaría dejar claro es que cuando Pablo leyó su ponencia frente a su audiencia y afirmó que, “Debido a la fe, entendemos que el universo fue creado por Dios a través de Su palabra, de modo que lo que puede verse surgió de lo que no es visible.” (). Produjo en la mente de sus oyentes, tensiones similares a las que hoy en día se producen en la mente de todo físico o químico, que quiere creer en la Palabra de Dios y que también quiere creer en aquello que sus instrumentos y conocimientos científicos le susurran al oído.
Para ser justos con los académicos presentes, permítanme decir unas breves cosas respecto a este versículo: 1) Que la estructura sintáctica, semántica y aun gramática de este texto, ha sido ampliamente discutida, pues podría decirse que se trata de una construcción griega cuidadosamente elaborada, que genera grandes problemas en la mente de los estudiosos de todos los tiempos. 2) Que este es un texto usado por teístas, deístas y hasta por no creacionistas para apoyar sus ideas. Aquí, el problema desde mi punto de vista es que muchos leen este texto aislándolo de su contexto, y cuando digo contexto me refiero al tema protológico y escatológico presente en el libro de Hebreos, no solo a leerlo junto a unos textos antes y a otros después, y 3) y en ultimo lugar, sobre Hebreos 11:3 debo decir que por providencia divina, es un texto en el que prácticamente no existen variaciones textuales, es decir, que es casi seguro que lo que Pablo habló y escribió es lo que leemos hoy.
Lamento decirles que en el documento que ustedes tienen en sus manos no existe un tratado específico sobre este texto, ni sobre algún otro texto de Hebreos que exponga el origen o el fin de todas las cosas. Lo que si puedo afirmar es que en Hebreos existen por lo menos 12 oraciones que de forma explicita se refieren al origen de todas las cosas. Entre ellos no hay contradicción, pues son una cadena de ideas que se complementan. Estos textos nos permiten hacer algunas afirmaciones sobre el creador y sobre el proceso que el Creador usó para crear. Por lo tanto, comenzaremos exponiendo algunas ideas que son expuestas en el texto de Hebreos sobre el creador.
El creador en Hebreos es un ser que no se fragmenta a sí mismo para poder crear —es decir, Hebreos no sostiene una visión panteísta del creador. Hebreos, afirma que el creador y la creación son dos cosas diferentes, pero que esas diferencias no implican antagonismo. Es decir, a diferencia de Sócrates, Platón y sus seguidores, Hebreos no presenta al creador y su creación separados y en enemistad irreconciliable. Hebreos en realidad presenta al creador y a la creación en permanente interacción. Interacción en la cual, la confianza, el amor y el compartir del tiempo, esfera y aun de elementos está presente. Hebreos esta lleno de esta imagen divina, desde sus primeras palabras se puede ver eso, pues inicia afirmado que Dios habla y que habló con su creación y que lo hace usando diversos métodos y que nunca dejó de hacerlo.
Por otro lado, Hebreos presenta al creador como un ser bueno y perfecto, pero además como un ser único que no hace parte de un grupo de dioses que se relacionan de forma antagónica o que hacen parte de un sistema de jerarquías. Lo mas sorprendente es que Hebreos sostiene que el creador se encarna —es decir que se convierte en ser humano— y que mantiene la naturaleza física de ser humano aún después de su resurrección (cf. 2:6, 14; 5:1–4; 9:11–14, 24). Deben saber, que para nosotros hoy es mas fácil entender que el creador comparta nuestra naturaleza física, que para los oyentes originales de Pablo, pues para ellos escuchar esto era hasta casi herético y digno de apedreamiento. Pues aunque los Judíos, algunos grupos de griegos, y otras civilizaciones aceptaban que el origen de todo se encuentra en la persona de un creador, aceptar que este creador se vuelva humano, era inaceptable, mucho mas inaceptable todavía era la idea de que este creador se quede con la naturaleza corpórea humana por la eternidad.
Además, en Hebreos el creador se encuentra moviéndose dentro de su creación (cf. 1:10; 4:3–5, 10; 9:11–12, 26; 11:3), es decir, relacionándose de forma personal con lo creado; no estático, ni inaccesible. Por otro lado, Hebreos presenta también al creador, creando con el propósito de desarrollar una relación de comunión con su creación en un contexto de felicidad y confianza (cf. 2:1–4; 3:12; 5:11–14; 10:19–25) (cf. 2:14–18; 3:1–3; 6:19–20; 9:13–14; 10:35–39). Finalmente debemos afirmar que Hebreos identifica al creador con la deidad —ὁ θεός (cf. 1:1–4, 8; 4:14–16; 9:14)— más específicamente con el ser llamado El Hijo —υἱός— la imagen —el εἰκών en griego— de la Divinidad, es decir la imagen del Dios invisible (cf. ). Que además es identificado en Hebreos como el Señor —κύριος— que a su vez es la traduccion usada en la LXX para el teónimo hebreo יהוה. Por lo tanto, El hijo —υἱός— el Señor —κύριος— y el teónimo hebreo Adonai —יהוה— son una misma persona en Hebreos, que de forma directa es identificada como el creador, y que además es el que vino al mundo “para dar su vida en rescate por muchos” (cf. ; ) y por quien ahora estamos aquí.
Respecto al proceso que uso el Creador para crear, aunque este no es lugar para entrar en tecnicismos, debemos señalar que ello se expresa en Hebreos a través de verbos, un adjetivo y un sustantivo. Estos verbos pueden ser divididos en dos grandes categorías, los verbos con aspecto perfectivo y los verbos con aspecto imperfectivo. También debo decir, que luego de hacer un análisis semántico y sintáctico a estos verbos, se puede afirmar que la forma en la que Dios creo lo que hoy existe, aquello que puede ser visible o invisible a nuestros ojos, tiene algunas particularidades que señalaré a continuación.
Primero; se debe afirmar que toda la tierra y todo lo primordial de ella —es decir los elementos base, la mayoría de ellos invisibles a nuestra simple vista— según Hebreos fueron creados por Dios. Sin embargo, se debe aclarar que justamente el aspecto perfectivo de estos verbos, nos obliga a afirmar que los detalles de como se hizo esta creación, es decir, de cómo llegó a la existencia lo original y básico, está oculto a los ojos del espectador, es decir, de nosotros. Sin embargo, los resultados de estas acciones son evidentes, así por ejemplo, ninguno de nosotros y ni siquiera Adán pudo escuchar o ver a la voz creativa de Dios en acción, pero todos nosotros podemos ver lo que originó esa voz creativa, es decir la creación.
Por otro lado, los verbos usados con aspecto imperfectivo, nos permiten afirmar que nosotros, así como Adán, podemos ver al creador en acción. Es decir, tan cierto como no podemos ver la forma en la que el Creador dio origen a todas las cosas, comenzando desde la partícula mas pequeña, también es cierto que nosotros podemos ver como Él mantiene, sustenta y da origen a nuevas cosas en su creación. No solo, como transforma algo previamente existente, como una célula muerta en una célula viva, sino como crea algo totalmente nuevo. Es decir, la creación también es testigo del poder creativo del Creador y por lo tanto nadie tiene excusa para dudar de su existencia y poder. Sin embargo, en este contexto es necesario recordar que el texto bíblico afirma que “El que tiene oídos para oír, oiga” ya que habrá quienes “viendo no vean, y oyendo no entiendan” (cf. Luc 8:8, 10), pues para ver el accionar de Dios, Hebreos afirma, es necesaria la Fe (cf. ).
Ahora que hemos hablado algo de la protología o cosmogonía en Hebreos, pasaremos a hablar de su escatología y de como ambas se relacionan en este maravilloso texto.
El fin en Hebreos es un tema resaltante y debe ser entendido en su doble acepción, fin como término y también como objetivo. Pero este fin, no necesariamente significa extinción, pues como ya fue dicho, el creador presente en Hebreos no odia su creación, sino que la ama y la preserva.
Sin embargo, entre los calificativos dados al creador en Hebreos, existe uno que llama la atención, Hebreos 12:29 dice: “porque nuestro Dios es un fuego consumidor”.
Si tu y yo hubiésemos sido compañeros de clase en un aula del primer siglo, es decir en una de las escuelas a las que el Señor Jesús nunca asistió. Nuestro profesor de ciencias nos habría dicho que el fin, es decir, el término de todas las cosas, es ser consumido por el fuego. Pablo sin embargo, usando las mismas palabras, dice algo diferente, él dice, que Dios es el fuego consumidor.
Hoy en día la situación no es muy diferente, muchos creen en un universo en continua expansión, infinito y eterno, pero otros muchos creen que este universo tendrá un fin, que el sol llegará a convertirse en una estrella gigante, que consumirá a la tierra y a los otros planetas, o como lo dijo Stephen Hawkings “La Tierra será una bola de fuego en el 2600”. Lo cierto es que muchos todavía ven a un fuego abrazador como el causante del fin de todas las cosas. Así que, si me permiten, yo diría que entre Heráclito que vivió 500 años antes de cristo y Hawkings quien murió hace menos de dos meses, no hay una gran diferencia. Ambos piensan que todo inicio con el fuego y que todo terminará en fuego, por lo tanto, también permítanme decir que la tesis paulina expuesta en Hebreos, fue tan revolucionaria para su tiempo, como lo es para el nuestro. Pablo dice: el fuego no es el elemento consumidor de todo, él afirma: “Dios es el fuego consumidor”. Así, Pablo usa un conocido argumento —esa era su costumbre iniciar por lo conocido— para afirmar que el Consumidor no es un elemento natural, sino que el fin se encuentra en un ser personal y superior. Es Dios el ὁ θεός de Hebreos, el Consumidor, quien de acuerdo a Hebreos es también “la Majestad en las alturas” (1:3); que además según Hebreos es “por quien todas las cosas subsisten” (2:10); es quien “hizo todas las cosas” (3:4); es quien se sienta en el “trono de la gracia” (4:16); es el propietario de “la palabra de justicia” (5:13); es el “Altísimo” (7:1); es “la Majestad en los cielos” (8:1); es el que “juzgará a su pueblo” (10:30); es el “galardonador de los que le buscan” (11:6); es el “Invisible” (11:27); es el que “ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo” (12:6); es el “Padre de los espíritus” (12:9); es “la voz que” habla (12:19); es “el Juez de todos” (12:23); Él dice Hebreos, “es [el] fuego consumidor” (12:29); y finalmente afirma, que Él también es nuestro “ayudador” (13:6).
Por lo tanto, es posible afirmar que el Consumidor en Hebreos es alguien de quien se puede huir aterrorizado y atemorizado o a quien se puede correr con serenidad y seguridad. Así, el Consumidor en Hebreos es alguien a quien se le debe un respeto temeroso y también un respeto amoroso, pues tiene el poder para crear y recrear, pero también tiene el poder para eliminar y consumir. Él es el único capaz de quitar la vida y el único capaz de originarla. Él es también el único que puede “dar su vida en rescate por muchos” (; ), especialmente por rescatarte a ti como a mi. Por eso queridos amigos, debemos alabar a nuestro creador quien también es el consumidor. Un ser que nunca cambia, pues su amor y justicia son el cetro de su reino, a ‘El sean la gloria y la honra por todos los siglos, Amen.
El tiempo transcurre rápidamente y no nos permite exponer todo el contenido escatológico de Hebreos. Temas como el juicio (cf. 6:2; 9:27; 10:27, 30; 12:23; 13:4) el retorno del Señor Jesús (cf. 1:6; 9:28), el inicio de una era de reposo (cf. 3:11, 18; 4:1-11), y la recreación de todo lo dañado por el pecado (cf. 1:12; 12:27­–28), son parte de la escatología de Hebreos. Cada uno de estos temas, junto a otros no mencionados, siguen procesos específicos que en algunos casos pueden ser diferentes. Pero todos ellos son liderados, conducidos y controlados por nuestro amante creador.
El destino final de la creación y con ella el destino final del ser humano en Hebreos se inicia en la creación. Sin embargo, Hebreos nos permite afirmar que la creación debido a su accionar independiente, está en cambio permanente, uno que lo dirige, de una condición de perfección, a una condición de imperfección cada vez peor (cf. 1:10–12). Por lo tanto, Hebreos afirma que la actual condición de la creación no es una condición ideal, que la condición ideal, se encuentra en un tiempo y espacio en el futuro (cf. 9:28; 12:28; 13:14).
Por otro lado, Hebreos expone a la creación como un ente dependiente e incapaz de auto sostenerse (cf. 1:3, 11). Por lo tanto, el pasado, presente y futuro de la creación dependen de las decisiones y acciones del creador (cf. 1:1–4; 8:1–2). Y ya que Hebreos sostiene una visión positiva de la creación, es impensable, que el creador esté interesado en destruir o eliminar su creación.
Es en este contexto que debemos leer Hebreos 2:5 “Porque no sujetó a los ángeles el mundo [οἰκουμένη] venidero, acerca del cual estamos hablando” (). Este mundo [οἰκουμένη] venidero es el mismo lugar en el cual el Señor Jesús pone su reino según Hebreos. Por otro lado, para importantes biblistas, como por ejemplo para el ya fallecido Lane, el mundo [οἰκουμένη] venidero también es: 1) el “siglo venidero” (cf. 6:5); 2) la ciudad que está por venir (cf. 13:14), y que todo esto hace referencia al “reino que es inconmovible,” que es mencionado en Hebreos 12:28. Reino, que según el texto es entregado a aquellos que sirven a Dios con temor y reverencia. [Antes de continuar debo aclarar que lo que diré a continuación, pueden parecer simples suposiciones, pero los detalles técnicos sobre los cuales se fundamentarán esas afirmaciones, las pueden leer en el libro que les fue entregado] Aquí, permítanme solo afirmar que este reino inconmovible, es decir el mundo venidero [οἰκουμένη], debe ser ubicado en la tierra habitada. Pero una tierra habitada que previamente ha sufrido una transformación extrema, es decir un proceso de restauración y recreación.
Es decir, antes de que el reino de Dios sea puesto sobre esta tierra, la creación y la tierra con ella, debe sufrir una transformación extrema, que según Hebreos será llevada a cabo por medio de una acción rápida y violenta, no ejecutada por la creación, sino por el creador. Por lo tanto, Hebreos afirma que la creación no será eliminada o destruida, sino que ella será cambiada, que sufrirá una metamorfosis en la cual lo primero no desaparece pero llega a ser otro. Por otro lado, debe notarse que Hebreos 1:10–12 está profundamente conectado con Hebreos 12:25–27, lugar en el cual Pablo afirma que el Creador, conmoverá no solo la tierra sino también los cielos. Sin embargo, Hebreos 12:25-27 también afirma que esta conmoción producirá la remoción (μετάθεσιν) de lo que puede ser sacudido, es decir de cosas creadas, para que permanezcan las cosas que no pueden ser sacudidas (cf. 12:27). En otras palabras, el reino inconmovible de Dios o el mundo venidero [οἰκουμένη], se forma gracias a la eliminación total de algunas cosas, a la permanencia de otras y a la transformación de muchas mas. Proceso que en su totalidad, es conducido y controlado por nuestro amante creador, que también es el justo consumidor o eliminador.
Creo que en este contexto es necesario puntualizar algunas cosas sobre Hebreos 12:27, primero debo decir que entenderlo exige estudiarlo en su contexto, es decir a la luz de todo Hebreos y también a la luz de Hageo 2:6, texto del Antiguo Testamento que es citado en esta sección. Gracias a este estudio de intertextualidad bíblica, mi amigo el Dr. Félix Cortez, claramente ha establecido que este texto, es decir Hebreos 12:27, está profundamente relacionado con el juicio de Dios. Sin embargo, a la luz de todo lo ya señalado, debemos afirmar que este juicio debe ser ejecutado sobre esta tierra poblada y no en el cielo.
Por otro lado, es importante notar que la frase ἔτι ἅπαξ (Aún una vez), debe ser entendida como “el último” o por última vez. Por lo tanto, parece que el destino de la creación es ser conmocionado de un lado para el otro (σείω es el termino griego que usa el autor), es decir, el destino de la creación es sufrir un tremendo movimiento y no solo un insignificante terremotito [lo de Lisboa quedará chico]. El texto también permite afirma que lo que pasará allí nunca más volverá a ocurrir. Y si esto nunca mas volverá a ocurrir, permítanme decir que Hebreos 12:27 no se refiere a lo que pasará antes del milenio, sino a lo que ocurrirá después del milenio.
El texto del mismo modo afirma, que, en este momento de conmoción, se llevará a cabo la remoción (μετάθεσιν) de las cosas creadas, tanto terrenales como celestiales para que las cosas que no deban ser removidas, también terrenales como celestiales permanezcan. Aquí, es necesario aclarar que el sustantivo remoción (μετάθεσις en griego) no habla de eliminación, sino de transformación radical (cf. 7:12; 11:5). Una transformación que hace del primer producto algo que puede ser considerado un nuevo producto. Este nuevo producto, o esta nueva creación según el texto es el resultado de dos cosas.
En primer lugar, es el resultado de la remoción (μετάθεσις) o mejor dicho de la recreación, de todo lo que puede y debe ser sacudido (σαλεύω) o mejor dicho eliminado o consumido. Esta remoción o eliminación, sin embargo, produce una conmoción (σείω) en la totalidad de lo creado y aun en lo no creado. Es decir, esta sacudidura conmueve lo celestial tanto como lo terrenal, lo divino como lo no divino. Es importante aquí aclarar que lo que es sacudido o eliminado, no es todo lo creado sino parte de ello. Hebreos define a esta parte con el participio plural πεποιημένων [cosas que han sido creadas] usado en el Nuevo Testamento para cosas espirituales y físicas que han sido creadas por Dios (1:7 cf. Apo 14:7) y por los seres humanos (cf. ; ; ; Luc 10:37). Por lo tanto, lo sacudido o eliminado no solo hace parte de lo creado por Dios sino también de lo creado por los seres humanos.
En segundo lugar, el texto permite afirmar que el nuevo producto o la nueva creación, es el resultado de la permanencia de aquello que no fue sacudido o eliminado.
Por lo tanto, la escatología de la protología, o dicho de otro modo, el fin de lo creado —fin como terminación y objetivo— es ser renovado mediante una intervención portentosa del creador. Esta acción divina, implica un juicio, que según Hebreos se ejecutará sobre esta tierra, juicio que tendrá como consecuencia la eliminación de algunas de las creaciones de Dios y de muchas, o posiblemente de casi todas, las creaciones de los seres humanos. También se debe notar que, en esta majestuosa interacción entre la protología y la escatología, luego de la gran conmoción (σείω) que estremece el universo entero, lo que incluye lo divino y lo no divino, permanecerán por la eternidad algunas cosas creadas por Dios y algunas creadas por los seres humanos, pero que todo lo que permanece, permanece en un estado diferente, pues todo ha experimentado la remoción, es decir la μετάθεσις, la recreación, de forma directa o indirecta.
Por lo tanto, es posible concluir afirmando que en Hebreos la protología, es decir el origen de todas las cosas, y escatología, es decir el fin de todas las cosas, se enlazan de manera extraordinaria. El contenido de Hebreos, expone al Creador como el Consumidor y también como el sustentador de todo. Su protología está llena de amor, buenos deseos y propósitos nobles, su escatología está llena de lo mismo. Pues el carácter del Creador es el carácter del Consumidor, sus propósitos nunca cambiaron. Si bien la creación se alejó de forma voluntaria de los caminos trazados por el Creador, el Consumidor aparece, no para aniquilar a su creación, sino para hacer realidad su plan original. Así, la protología llega a ser la escatología, pues la escatología, en este contexto, no es otra cosa que la protología divina.
Gracias…
Related Media
Related Sermons