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¡Marantha!

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Es un evento que puede producir distintas reacciones, pero ¿cuál debe ser la actitud del creyente?

Notes
Transcript
Marantha es un expresión que proviene del arameo y significa «el Señor viene». El apóstol Pablo lo utilizó al final de su primera carta a los Corintios. Se convirtió en una expresión característica de las primeras comunidades cristianas, pues contenía la esencia del mensaje del evangelio que ha cambiado al mundo entero. Esta palabra es un anuncio de que aquel Jesús de Nazaret, el Mesías, el Hijo de Dios que vino y fue crucificado por nuestros pecados y que resucitó de entre los muertos, venciendo sobre todo el mal; volverá un día.
Él vendrá, y vendrá pronto.

Propósito

Mi deseo en esta mañana es que seamos conscientes de la realidad y seriedad de la Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, que te preguntes: ¿cuál está siendo mi actitud ante su segunda venida?
¿cuál está siendo mi actitud ante su segunda venida?

Introducción

La noche del 14 de abril de 1912 fue un evento que conmovió al mundo y que sigue impactando a todo aquel que la escucha. Incluso hay películas y series que se basan en este acontecimiento. El desarrollo tecnológico que el ser humano estaba consiguiendo era magnífico. Los ingleses construyeron un barco transatlántico enorme, el más grande de la época. Construirlo necesito alrededor de lo que para nosotros serían unos 150 millones de euros. Era algo increíble, incluso alguien llegó a decir: «esto no lo hunde ni Dios». ¿Os suena la historia? Estoy hablando del Titanic. Lamentablemente, sabemos como termina: hundiéndose en el fondo del mar y arrastrando consigo 1514 vidas de mujeres, hombres, niños y llegando a ser uno de los mayores naufragios de la historia.
Pero ¿qué estaban haciendo los pasajeros y la tripulación aquella noche? La verdad es que todos estaban disfrutando cómodamente. ¿por qué habrían de preocuparse? Estaban en el lugar más seguro del mundo, por lo que a pesar de las distintas señales de advertencia, como los primeros avistamientos de bloques de hielo, los peligros de enormes icebergs, una docena de mensajes de alerta por telégrafo; el barco no se detuvo ni se desvió. No hubo pánico ni conmoción; sólo confusión. Todo pasó muy rápido.
¿Cómo nos hallará el Señor cuando venga? ¿Cómodos? ¿disfrutando de los placeres que ofrece este mundo? ¿pensando sólo en nuestro bienestar? ¿no atendiendo a las señales? Ojalá que no, sino que podamos perseverar hasta el fin, y podamos ser hallados fieles.
Invitar al texto:
Oración

1Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, 2para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; 3sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. 15Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Texto

1Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, 2para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; 3sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 8Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

11Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. 15Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 16casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. 17Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. 18Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Contexto

Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,(A) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,(B) por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;(C) pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.(D) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;(E) en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.(F) Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,(A) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste,(B) por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua;(C) pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.(D) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;(E) en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.(F) Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
( RV 1960)
Como vimos en el primer verso del pasaje leído, es la segunda carta que el apóstol Pedro, el cual está a punto de ser martirizado, dirige a una comunidad de creyentes que estaba dispersada por todo lo que es la región de Asia Menor. Ellos estaban sufriendo una gran persecución, además de que se estaban introduciendo falsos maestros. A diferencia de su primera carta, Pedro no se centra en animarlos, sino exhortarles en el crecimiento espiritual y advertirles sobre las falsas enseñanzas que muchos quieren vender como verdad, como que Cristo no vendrá por segunda vez. Y en este capítulo, vemos que Pedro nos da testimonio de que la segunda venida es un evento inminente, que puede ser en cualquier momento. No es una enseñanza nueva, sino que desde el Antiguo Testamento, los profetas hablaron de este momento:
Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos ()
( RV 1960)
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada ()
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
( RV 1960)
El propio Jesús también dijo:
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino ()
( RV 1960)
Y los apóstoles enseñaron lo que aprendieron de su maestro:
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria ( RV 1960)
La vida antigua y la nueva
( RV 1960)
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor
Aun así, pueden ser muchas las reacciones ante este evento, pero ¿cuál es la tuya? a la luz de este texto quiero tratar tres puntos y quiero presentártelos en forma de preguntas.

¿Te estás burlando?

Leer 3
Postreros días se refiere al periodo de tiempo entre la primera y segunda venida, es decir, estamos en los postreros días.

Viven según sus pasiones

Este tipo de personas viven para satisfacer sus deseos. Su única ley su propio placer. No buscan las cosas de arriba, que son eternas; sino que ponen su mirada en las cosas de este mundo, las cuales son vanidad y terminarán siendo nada. Esto no significa que Dios quiere que sean un monje/monja que se flagele y nunca sienta placer. Se trata de tener dominio propio, de establecer como nuestra prioridad glorificar a nuestro Dios.
No te dejes dominar por el amor a las riquezas, por la pereza, por el deseo sexual, por tu móvil, por las redes sociales, por el orgullo y el egoísmo. Cada día es una batalla, pero con el poder del Espíritu Santo podemos vencer. El apóstol Pedro en esta carta nos dice que por medio de Cristo, tenemos todo lo necesario para una vida piadosa:
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo ( RV 1960)
( RV 1960)
Hemos sido liberados del poder de la vieja naturaleza corrupta y pecaminosa, ahora somos copartícipes de la naturaleza divina. No vivas según tus pasiones, vive para la gloria del Dios que te amó tanto que entregó a su Hijo para nuestra redención. No puedes quedarte indiferente, no podemos seguir viviendo igual, debemos proseguir adelante. Seguramente en el camino tropezaremos una y otra vez, pero ahí estará la gracia del Señor, levantándonos y dándonos fuerzas.
Leer 4

Cuestionan con sarcasmo

Estamos en el 2018, siglo XXI, han pasado muchísimos años desde que el Señor dijo que vendría. Pero no seas tan arrogante de cuestionar y burlarte de lo que Dios ha dicho.
Hay una película que se titula Hasta donde los pies me lleven, basada en una historia real, en donde un soldado alemán que fue llevado preso a Siberia en un campo de concentración, había prometido a su esposa que regresaría pronto de la guerra. Este hombre fue sometido a horribles torturas e intentó en varias ocasiones fugarse, hasta que lo logró ya a finales de la Segunda Guerra Mundial. A través del crudo invierno siberiano, y con el único de regresar con su familia, este hombre tiene que recorrer, paso a paso, un difícil camino hasta llegar a Iraq y así poder salvar su vida y conseguir la libertad: recorrió más de 14.000 kilómetros a lo largo de tres años.
Seguramente los que rodeaban a su esposa cuestionaban que su marido volviera, es que vamos, era imposible sobrevivir a algo así, y después de tanta espera, sería perder el tiempo seguir teniendo esperanza.
Después de 8 interminables años, este soldado pudo volver a estar con su familia.
La promesa de un simple ser humano, de un soldado que seguramente mató a muchas personas y que cometió muchísimos errores. Pero cumplió lo que dijo. Si el ser humano es capaz de esto y más; ¿cómo nos atrevemos a cuestionar a Dios? El nunca miente, su palabra siempre se cumple. ¡Su palabra siempre se cumple! El nunca cambia, el no es como nosotros. Si el lo dijo, ten por seguro que se cumplirá. No dejes que el escepticismo esté por encima de Dios. Fíate de Dios y de su Palabra.
Leer 5-7

Ignoran voluntariamente

La NVI, dice intencionalmente olvidan, es decir, que su autosuficiencia y arrogancia les hace olvidar que fue Dios quién creó al mundo: Del Señor es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan… El texto menciona una historia, la de Noé, la Biblia dice que «aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches». El Dios creador también es el Dios juez. Noé estuvo preparando el arca, y anunció que habría un Diluvio, pero nadie le creyó. Era algo que nunca había pasado, por lo que nadie se preocupó. Pasaron unos 100 años, pero solo fueron salvos Noé y su familia.
estos burladores
y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
De nuevo vemos que lo que Dios ha dicho se cumplió, no te olvides de estas cosas que están escritas para testimonio nuestro, y no olvides tampoco que así como por la Palabra de Dios fue hecho los cielos y la tierra, con su Palabra vendrá aquel día, donde el juzgará y será la perdición de los hombres impíos, de aquellos que se burlan de su promesa. Ocurra lo que ocurra en este mundo es Dios quien lo controla todo, el hará justicia y hará misericordia.
La siguiente pregunta es ¿estás dudando?
Leer 8 y 9

¿Estás dudando?

Puede que piensas que la promesa de Dios, está tardando y que está tardando mucho. Pero primero que todo, debemos tener en cuenta que Dios es atemporal, es decir, que a Dios no le afecta en absoluto el tiempo. Para ilustrar esto Pedro utiliza una expresión sacada del . Es algo que la mente humana no puede entender del todo, la eternidad supera nuestros límites, pero es así. Dios es eterno, el no tiene ni principio ni fin, el fue quien creo el tiempo, el es el Α y la Ω. Todo lo que hay a nuestro alrededor tiene un ciclo. Sembramos una semilla, la vemos germinar, crecer, dar fruto, secarse y morir. Nosotros nacemos, crecemos, experimentamos muchas cosas, pero al final el tiempo llega y llega la muerte con el. Pero Dios no, el es la causa y origen de todo, el está muy por encima de nosotros, y nuestra existencia solo es una mota de polvo en su basta eternidad. A él no le afectan, ni las horas, ni los días, ni las semanas, ni los mese, ni los años.
Además si Cristo no regresado es por un increíble razón: Misericordia. Dios desea que más y más personas escuchen su Evangelio, que más personas conozcan de Jesucristo, que más personas puedan alcanzar la salvación.
¡El rayo aun no! ¡Los cielos divididos y la tierra tambaleándose aun no! ¡El gran trono blanco aun no, ni el día del juicio, aun no, porque él es muy misericordioso y paciente con los seres humanos! (Charles Spurgeon)
Porque de tal manera amó Dios...
Oh que necio somos al pensar que Dios no cumple sus promesas, cuando la verdad es que su amor y misericordia hacia nosotros es enorme, es asombrosa, es algo que nos debe dejar cautivados y que debe apartar toda duda y todo temor.
Leer 10 al 12
Un ladrón en la noche, es decir que vendrá en el momento menos esperado, sin previo aviso. ¿Alguien conoce a algún ladrón que avise cuando va a robar? Mejor que se dedique a otra cosa. No tiene sentido, no podría cumplir su objetivo. Pues Cristo vendrá así, inesperadamente, y tú ¿estarás dudando? Esperemos que no.
El texto también nos dice que los cielos, los elementos y la tierra sufrirán grandes calamidades. Gracias a la ciencia moderna y a su avance podemos decir que se refiere a una catástrofe cósmica, como estrellas explotando, meteoritos, colisiones de asteroides, la extinción de nuestro sol. En la tierra habrán más terremotos, tsunamis, es más sólo es necesario que el núcleo de la tierra se desestabilice unos centímetros para que la vida en la tierra no sea posible.
Esto debe llevar a un cambio profundo. La duda debe ser remplazada por el deseo, la indiferencia por el anhelo, andando de modo que agrademos al Señor, y sirviendo al prójimo.
Puede que estos momentos podamos pensar, pero bueno que mensaje más pesimista, que duro suena todo, mejor me hubiera quedado en mi casa. Pero debemos saber que todo esto es una advertencia amorosa y misericordiosa de parte de Dios que nos ha dejado en su Palabra. Es cómo un padre que avisa a su hijo de que se puede caer, que se puede hacer daño, que su vida corre peligro. No es un regaño ni un mensaje lleno de ira, es Dios diciéndote: hey, ten cuidado, no te burles, no vivas para tus deleites, no cuestiones mis palabras, no ignores las advertencias, no dudes ni creas que me estoy tardando demasiado. Te amo, y quiero que muchos conozcan de mi amor, quiero que tú anuncies a todos de mi amor.
Leer 13 al 16

¿Estás esperando?

¡El rayo aun no! ¡Los cielos escindidos y la tierra tambaleándose aun no! ¡El gran trono blanco aun no, ni el día del juicio, porque él es muy misericordioso y paciente con los seres humanos!

A la luz de las promesas divinas, la actitud del creyente debe ser de deseo y anhelo profundo. No esperamos destrucción, ni juicio, ni fuego; esperamos una nueva creación, un mundo en el que la justicia y la bondad son nuestra modo de vivir, donde recibiremos consolación de nuestro Padre celestial.
El creyente ve la vida como un peregrinaje, porque sabe que no pertenece a este mundo. Su vida se fundamenta en la fe, el amor y la esperanza. Alguien dijo una vez «donde hay vida hay esperanza», pero nosotros debemos afirmar «donde hay vida eterna, hay esperanza», donde hay vida eterna hay esperanza.
Esperanza en de ver a la gloria de Dios.
 Es esperanza en Dios en lo que respecta a la gloria de Dios.
Esperanza de ser parte nueva creación del mundo.
Esperanza en Dios en lo que respecta a la nueva creación del mundo.
Esperanza en Dios en lo que respecta a la historia de los hombres con
Esperanza de que la historia de la humanidad tiene un final glorioso.
la tierra.
la tierra.
Esperanza en Dios en lo que respecta a la resurrección y la vida eterna
Esperanza en la resurrección y la vida eterna; la muerte, ese enemigo al que todos temen, no es el final
de las personas humanas.
Eso nos lleva
Charles Spurgeon

Isaías 60:21

21Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

¡El rayo aun no! ¡Los cielos escindidos y la tierra tambaleándose aun no! ¡El gran trono blanco aun no, ni el día del juicio, porque él es muy misericordioso y paciente con los seres humanos!

CHARLES SPURGEON

Isaías 65:17

17Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.

Isaías 66:22

22Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

22Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

El discípulo de Cristo puede afirmar: «la esperanza está personalizada. Su centro no se encuentra ni en el espacio ni en el tiempo, no está en la cuestión del dónde y del cuándo, sino en la relación con la persona de Jesucristo y en el ardiente deseo de su venida». Cristo dijo en ; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí no morirá eternamente.
la persona de Jesucristo y en el ardiente deseo de su
esperanza está personalizada. Su centro no se encuentra ni en el espacio ni en
Está esperanza no sólo es algo del futuro, sino que afecta radicalmente al presente. «ya están presentes en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera». «El presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras». Podemos saborear el glorioso futuro, disfrutamos ya de la comunión del Dios Trino, Omnipotente y Soberano. Nuestras aflicciones presentes son eclipsadas por la gracia y bendición en la persona de Jesucristo, ya estamos sentados con él en los lugares celestiales (cf. ), la vida eterna ya es nuestra, para aquel que ha nacido de nuevo, es completo en sí mismo, es poseedor de todo. El cristiano no puede vivir plenamente, ni lo hará el futuro, si este modo de vivir no comienza en el presente. Como Cristo está presente en todo verdadero creyente, él atiende a todas sus necesidades. No les permite desenfocarse, él provee el alimento necesario, lucha por nosotros y es nuestro galardón.
al presente. «ya están presentes en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera». «El presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten
en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera».12 «El
presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten
en las presentes y las presentes en las futuras».13 Podemos saborear el
glorioso futuro, disfrutamos ya de la comunión del Dios Trino, Omnipotente y
Soberano. Nuestras aflicciones presentes son eclipsadas por la gracia y bendición
en la persona de Jesucristo, ya estamos sentados con él en los lugares
celestiales (cf. ), la vida eterna ya es nuestra, para aquel que ha nacido de
nuevo, es completo en sí mismo, es poseedor de todo. El cristiano no puede vivir
plenamente, ni lo hará el futuro escatológico, si ese divino vivir no comienza en
el presente. Como Cristo está presente en todo verdadero creyente, él atiende a
todas sus necesidades. No les permite desenfocarse, él provee el alimento necesario,
lucha por nosotros y es nuestro galardón
Esto nos debe llevar a que, mientras esperamos, nuestra conducta debe ser ejemplar. Una persona que ha sido redimida, que está esperando a su Señor, no puede actuar del mismo modo en el que lo hacía antes de encontrarse con el Evangelio. No puede ser un mentiroso, ni chismoso, ni alguien que siempre está en contiendas y conflictos. Debe vivir en paz con Dios y con los hombres, guiado por el Espíritu Santo, motivado por el amor genuino, glorificando a Dios en todo.
Pedro vuelve a insistir que si Cristo no ha vuelto aún es porque Dios quiere seguir salvando personas. Y aquí quiero que reflexionemos en algo, allí tenemos una lista de los habitantes de Ronda y los habitantes de los pueblos alrededor. Son miles de personas, no los veas solo como números, míralos con los ojos de Jesús, como ovejas sin pastor, como creación de Dios que siguen presos en sus pecados, en oscuridad. Y ahora, ¿quién hablará con ellos? ¿quién? Permiteme decir que es tu responsabilidad. Es tu deber. La predicación del Evangelio no es una opción, es lo que nos debe caracterizar. Así que, no te avergüences del Evangelio, porque es poder Dios, para salvación, no para que tú obtengas bendiciones y tus sueños se cumplan, sino para la salvación de hombres y mujeres.
El texto hace alusión, que en las cartas del apóstol Pablo, podemos encontrar todas estas cosas sobre como vivir una vida santa, que incluso algunas cosas son difíciles de entender y que muchos malinterpretan.
Leer 17 y 18
El que esté firme mire que no caiga, no te confíes, aferrate a Cristo y a sus promesas.
Para concluir, Pedro nos hace un llamado a crecer en la gracia y en el conocimiento de Cristo.

A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén

A
al presente. Como bien afirma el pontífice emérito: «ya están presentes
en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida verdadera».12 «El
presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten
en las presentes y las presentes en las futuras».13 Podemos saborear el
glorioso futuro, disfrutamos ya de la comunión del Dios Trino, Omnipotente y
Soberano. Nuestras aflicciones presentes son eclipsadas por la gracia y bendición
en la persona de Jesucristo, ya estamos sentados con él en los lugares
celestiales (cf. Ef 2:6), la vida eterna ya es nuestra, para aquel que ha nacido de
nuevo, es completo en sí mismo, es poseedor de todo. El cristiano no puede vivir
plenamente, ni lo hará el futuro escatológico, si ese divino vivir no comienza en
el presente. Como Cristo está presente en todo verdadero creyente, él atiende a
todas sus necesidades. No les permite desenfocarse, él provee el alimento necesario,
lucha por nosotros y es nuestro galardón
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