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Resucito

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Notes & Transcripts

Resucito

1 Corintios 15.20–22 NTV
20 Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron. 21 Así que, ya ven, tal como la muerte entró en el mundo por medio de un hombre, ahora la resurrección de los muertos ha comenzado por medio de otro hombre. 22 Así como todos mueren porque todos pertenecemos a Adán, todos los que pertenecen a Cristo recibirán vida nueva;
Solo Cristo salva a su pueblo, y hemos enfocado mucha atención en cómo su obediencia durante su vida y la muerte expiatoria en la cruz son esenciales para nuestra salvación.
Sin la resurrección de nuestro Señor, no habría salvación.
La resurrección es el fundamento de nuestra fe, es lo que nos distingue de las demás creencias, pero no es meramente para denigrar a otras religiones, es una elemento que debe traer profunda gratitud a nuestras vidas.

Resucitado para nuestra Justificación.

Romanos 4.25 NTV
25 Él fue entregado a la muerte por causa de nuestros pecados, y resucitado para hacernos justos a los ojos de Dios.
Para entender lo que esto significa, debemos recordar que la muerte no fue parte de la creación original de Dios sino que fue introducida como parte del castigo por el pecado
Génesis 3.1–15 NTV
1 La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: —¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? 2 —Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto —contestó la mujer—. 3 Es sólo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”. 4 —¡No morirán! —respondió la serpiente a la mujer—. 5 Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal. 6 La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió. 7 En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse. 8 Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles. 9 Entonces el Señor Dios llamó al hombre: —¿Dónde estás? 10 El hombre contestó: —Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo. 11 —¿Quién te dijo que estabas desnudo? —le preguntó el Señor Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? 12 El hombre contestó: —La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí. 13 Entonces el Señor Dios le preguntó a la mujer: —¿Qué has hecho? —La serpiente me engañó —contestó ella—. Por eso comí. 14 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por lo que has hecho, eres maldita más que todos los animales, tanto domésticos como salvajes. Andarás sobre tu vientre, arrastrándote por el polvo durante toda tu vida. 15 Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón».
Génesis 2.1–15 NTV
1 Así quedó terminada la creación de los cielos y de la tierra, y de todo lo que hay en ellos. 2 Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor. 3 Dios bendijo el séptimo día y lo declaró santo, porque ése fue el día en que descansó de toda su obra de creación. 4 Este es el relato de la creación de los cielos y la tierra. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y los cielos, 5 no crecían en ella plantas salvajes ni grano porque el Señor Dios aún no había enviado lluvia para regar la tierra, ni había personas que la cultivaran. 6 En cambio, del suelo brotaban manantiales que regaban toda la tierra. 7 Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente. 8 Después, el Señor Dios plantó un huerto en Edén, en el oriente, y allí puso al hombre que había formado. 9 El Señor Dios hizo que crecieran del suelo toda clase de árboles: árboles hermosos y que daban frutos deliciosos. En medio del huerto puso el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 Un río salía de la tierra del Edén que regaba el huerto y después se dividía en cuatro ramales. 11 El primero, llamado Pisón, rodeaba toda la tierra de Havila, donde hay oro. 12 El oro de esa tierra es excepcionalmente puro; también se encuentran allí resinas aromáticas y piedras de ónice. 13 El segundo, llamado Gihón, rodeaba toda la tierra de Cus. 14 El tercero, llamado Tigris, corría al oriente de la tierra de Asiria. El cuarto se llama Éufrates. 15 El Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara;
Jesús podría morir en la cruz solo porque los pecados de otros fueron imputados a Él, puestos sobre Él para que Él pudiera soportar el castigo que merecemos
Isaías 53 NTV
1 ¿Quién a creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el Señor su brazo poderoso? 2 Mi siervo creció en la presencia del Señor como un tierno brote verde; como raíz en tierra seca. No había nada hermoso ni majestuoso en su aspecto, nada que nos atrajera hacia él. 3 Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. 4 Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! 5 Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados. 6 Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre él los pecados de todos nosotros. 7 Fue oprimido y tratado con crueldad, sin embargo no dijo ni una sola palabra. Como cordero fue llevado al matadero. Y como oveja en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. 8 Al ser condenado injustamente, se lo llevaron. A nadie le importó que muriera sin descendientes; ni que le quitaran la vida a mitad de camino. Pero lo hirieron de muerte por la rebelión de mi pueblo. 9 Él no había hecho nada malo, y jamás había engañado a nadie. Pero fue enterrado como un criminal; fue puesto en la tumba de un hombre rico. 10 Formaba parte del buen plan del Señor aplastarlo y causarle dolor. Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes. Disfrutará de una larga vida, y en sus manos el buen plan del Señor prosperará. 11 Cuando vea todo lo que se logró mediante su angustia, quedará satisfecho. Y a causa de lo que sufrió mi siervo justo hará posible que muchos sean contados entre los justos, porque él cargará con todos los pecados de ellos. 12 Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de muchos e intercedió por los transgresores.

La Maldad de la Crucifixión

La crucifixión de Jesucristo fue la culminación de la historia de la redención, el centro del plan divino de salvación.
La crucifixión de Jesucristo fue la culminación de la historia de la redención, el centro del plan divino de salvación.
La obra redentora de Dios culminó en la cruz, donde el Señor Jesucristo llevó los pecados del mundo.
Pero también en la crucifixión de Cristo la maldad del ser humano alcanzó su ápice.
La ejecución del Salvador fue la expresión más vil de maldad en la historia humana, la profundidad absoluta de la depravación del individuo.
La muerte de Jesucristo fue, por tanto, la revelación suprema del amor misericordioso de Dios, al mismo tiempo que fue la expresión definitiva de la pecaminosidad del hombre.
La maldad humana trató de matar a Jesús poco después de su nacimiento, trató de desacreditar su enseñanza, e hizo todo lo posible por engañar y corromper a sus discípulos.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42255-42259). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
La maldad del hombre había traicionado a Jesús, y lo había negado, arrestado, calumniado y maltratado.
Pero la manifestación incomparable de la maldad humana estuvo en la crucifixión.
Los enemigos de Jesús lo odiaban tanto que hasta matarlo parecía decepcionante, porque esto terminaba la oportunidad de arrojar veneno sobre Él incluso mientras estaba sufriendo la agonía de la crucifixión.
La despiadada intensidad de las palabras y los hechos malignos de quienes participaron en la muerte de Jesús
exceden toda descripción. describe cuatro grupos de individuos inicuos en la crucifixión que ridiculizaron y maltrataron a Cristo:
los malvados ignorantes (vv. 27-37),
los malvados conocidos (v. 38),
los malvados volubles o doble animo (vv. 39-40),
los malvados religiosos (vv. 41-44).
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42274-42277). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42272-42274). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42261-42264). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.

Malvados Ignorantes

Mateo 27.27–37 NTV
27 Algunos de los soldados del gobernador llevaron a Jesús al cuartel y llamaron a todo el regimiento. 28 Le quitaron la ropa y le pusieron un manto escarlata. 29 Armaron una corona con ramas de espinos y se la pusieron en la cabeza y le colocaron una caña de junco en la mano derecha como si fuera un cetro. Luego se arrodillaron burlonamente delante de él mientras se mofaban: «¡Viva el rey de los judíos!». 30 Lo escupieron, le quitaron la caña de junco y lo golpearon en la cabeza con ella. 31 Cuando al fin se cansaron de hacerle burla, le quitaron el manto y volvieron a ponerle su propia ropa. Luego lo llevaron para crucificarlo. 32 En el camino, se encontraron con un hombre llamado Simón, quien era de Cirene, y los soldados lo obligaron a llevar la cruz de Jesús. 33 Salieron a un lugar llamado Gólgota (que significa «Lugar de la Calavera»). 34 Los soldados le dieron a Jesús vino mezclado con hiel amarga, pero cuando la probó, se negó a beberla. 35 Después de clavarlo en la cruz, los soldados sortearon su ropa tirando los dados. 36 Luego se sentaron alrededor e hicieron guardia mientras él estaba colgado allí. 37 Encima de la cabeza de Jesús, colocaron un letrero, que anunciaba el cargo en su contra. Decía: «Este es Jesús, el Rey de los judíos».
)
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42286). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
Los malvados ignorantes eran los insensibles soldados romanos que llevaron a cabo realmente la crucifixión bajo órdenes de Pilato, Aunque los soldados del gobernador tenían órdenes de este de azotar y crucificar a Jesús (v. 26), mostraron su propia perversidad al exceder en gran modo lo que el deber básico requería.
El rostro de Jesús estaba hinchado por las bofetadas y los golpes que recibió de los alguaciles del templo, y estaba cubierto de escupa lanzada por sus atormentadores judíos.
Sangraba profusamente por los latigazos, con terribles laceraciones de los hombros para abajo, poniendo al descubierto músculos, ligamentos, vasos sanguíneos, y quizás incluso órganos internos. Debido a que más o menos durante la última hora no había hablado, los soldados pudieron haber creído que estaba mentalmente perturbado y que solo era digno de burlas. Lo hicieron pasar por tonto, divirtiéndose con los comentarios que habían oído en cuanto a la afirmación de que Jesús hacía de realeza.
Para añadir tanto al dolor como a las burlas, después los soldados pusieron sobre la cabeza de Jesús una corona tejida de espinas.
El propósito era imitar la corona que el césar usaba en ocasiones oficiales, y que podía verse en las monedas romanas que llevaban esa imagen. Cuando la falsa corona fue presionada sobre la cabeza de Jesús, la sangre brotó de las heridas nuevas hasta mezclarse con la sangre que ya le cubría el resto del cuerpo.
El rostro de Jesús estaba ahora aún más irreconocible y su dolor era más intenso. Pero aún no contentos, a continuación los soldados le pusieron una caña en su mano derecha. Al igual que el manto y la corona de espinas, la caña estaba destinada a representar realeza, imitando el cetro de un monarca como símbolo de su autoridad y poder.

LOS MALVADOS CONOCIDOS

MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42577-42579). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42573-42576). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42568-42569). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42568). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42563-42566). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42349-42352). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42343-42346). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
Mateo 27.38 LBLA
38 Entonces fueron crucificados* con El dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42341-42342). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
mateo 27:38)
El segundo grupo presente en la crucifixión se componía simplemente de los dos ladrones, que podrían describirse como los malvados conocidos.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42314-42319). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
El segundo grupo presente en la crucifixión se componía simplemente de los dos ladrones, que podrían describirse como los malvados conocidos.
Estos hombres no eran ladrones de poca monta ni incluso rateros comunes, sino bandidos crueles que se complacían en atormentar, maltratar y a menudo matar a sus víctimas.
Con toda probabilidad los dos ladrones eran judíos, o al menos vivían en la sociedad judía de Palestina. En consecuencia, habrían tenido algún conocimiento del judaísmo y del Mesías judío. Es probable que hubieran sabido algo acerca de Jesús de Nazaret y del hecho de que tanto Él como sus seguidores afirmaban que Él era el Mesías profetizado. Por tanto, el rechazo que le hacían al Señor era más grave que el de los soldados.
Al igual que los soldados, estos ladrones debieron haber conocido las acusaciones sin fundamento de los dirigentes religiosos judíos y las numerosas exoneraciones hechas por Pilato. Sin embargo, no estuvieron contentos con desobedecer a Jesús sino más bien, como Mateo menciona más adelante en su relato le lanzaron insultos.
Mateo 27.44 LBLA
44 En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con El.
Mateo 27. 44
Como las de muchos hoy, las vidas de los dos ladrones giraban alrededor de posesiones materiales y satisfacción carnal. Al igual que hacían los soldados romanos paganos, estos hombres tenían poco interés por la religión, la moralidad común, y la justicia. Al tener un amor más grande por las cosas del mundo que por las de Dios, usaron su último aliento de vida para expresar su ira contenida sobre el único que podía darles esperanza.
Como las de muchos hoy, las vidas de los dos ladrones giraban alrededor de posesiones materiales y satisfacción carnal. Al igual que hacían los soldados romanos paganos, estos hombres tenían poco interés por la religión, la moralidad común, y la justicia. Al tener un amor más grande por las cosas del mundo que por las de Dios, usaron su último aliento de vida para expresar su ira contenida sobre el único que podía darles esperanza.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42297-42298). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.

LOS MALVADOS VOLUBLES O DOBLE ANIMO.

Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
Mateo 27.39–40 NTV
39 La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona. 40 «¡Pero mírate ahora! —le gritaban—. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz».
)
A otro grupo presente en la crucifixión podría llamársele los malvados volubles. Mencionados por Mateo simplemente como los que pasaban, es probable que estos individuos fueran en su mayoría peregrinos judíos que habían llegado para celebrar la Pascua. Puesto que Jerusalén no podía albergar a todos los visitantes, muchos de ellos tenían que acampar fuera de la ciudad o quedarse en pueblos y aldeas cercanos. En consecuencia, había mucho más tráfico pesado de lo habitual dentro y fuera de Jerusalén.
A otro grupo presente en la crucifixión podría llamársele los malvados volubles. Mencionados por Mateo simplemente como los que pasaban, es probable que estos individuos fueran en su mayoría peregrinos judíos que habían llegado para celebrar la Pascua. Puesto que Jerusalén no podía albergar a todos los visitantes, muchos de ellos tenían que acampar fuera de la ciudad o quedarse en pueblos y aldeas cercanos. En consecuencia, había mucho más tráfico pesado de lo habitual dentro y fuera de Jerusalén.
Lo habían oído predicar y le habían visto realizar milagros y poner al descubierto la maliciosa hipocresía de los escribas y fariseos, y de otros dirigentes religiosos. Algunos de ellos sin duda habían participado en la entrada triunfal pocos días antes, y se habían unido en gritar hosannas a su nombre. Lo habían visto limpiar el templo de los cambistas y vendedores de sacrificios, y es muy probable que lo vitorearan por eso mientras le escuchaban sus enseñanzas.
Estos eran los malvados volubles que tuvieron un lugar para Jesús solo cuando Él les satisfizo sus deseos. Estaban fascinados por Jesús, sabían lo que Él afirmaba ser, y habían sido testigos de innumerables demostraciones de poder que verificaban esa afirmación. Pero aunque estaban agradecidos por los milagros de Jesús y asombrados por su predicación, no tenían deseos de que Él les limpiara de sus apreciados pecados, o de que tuviera control sobres sus vidas.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42588-42589). Editorial Portavoz. Edición de Kindle. en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. (27:39-40) A otro grupo presente en la crucifixión podría llamársele los malvados volubles. Mencionados por Mateo simplemente como los que pasaban, es probable que estos individuos fueran en su mayoría peregrinos judíos que habían llegado para celebrar la Pascua. Puesto que Jerusalén no podía albergar a todos los visitantes, muchos de ellos tenían que acampar fuera de la ciudad o quedarse en pueblos y aldeas cercanos. En consecuencia, había mucho más tráfico pesado de lo habitual dentro y fuera de Jerusalén.
Muchos hoy día son como esa gente. Se han criado yendo a la iglesia, han oído muchas veces las verdades del evangelio, y saben que Jesucristo afirmó ser el Hijo de Dios. Se pueden haber bautizado, y pueden haber hecho profesión de fe; tal vez han asistido con regularidad a una iglesia por un tiempo. Pero debido a que Jesús no les cumple sus expectativas mundanas y egoístas pierden interés en las cosas de Dios. Pueden estar muy dispuestos a que la Iglesia ataque los males en la sociedad, pero no están dispuestos a ser confrontados con sus propios pecados y su necesidad de arrepentimiento y perdón. En realidad, se mofan de Jesús y lo desprecian mientras le dan la espalda a la verdad, la justicia, y el señorío de Cristo. El mundo está lleno de “los que pasaban”, que una vez alabaron a Jesús pero que ahora lo ridiculizan.

LOS MALVADOS RELIGIOSOS

MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42630-42633). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42627-42630). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42602-42606). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42597-42600). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
Génesis 2–3 NTV
1 Así quedó terminada la creación de los cielos y de la tierra, y de todo lo que hay en ellos. 2 Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor. 3 Dios bendijo el séptimo día y lo declaró santo, porque ése fue el día en que descansó de toda su obra de creación. 4 Este es el relato de la creación de los cielos y la tierra. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y los cielos, 5 no crecían en ella plantas salvajes ni grano porque el Señor Dios aún no había enviado lluvia para regar la tierra, ni había personas que la cultivaran. 6 En cambio, del suelo brotaban manantiales que regaban toda la tierra. 7 Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente. 8 Después, el Señor Dios plantó un huerto en Edén, en el oriente, y allí puso al hombre que había formado. 9 El Señor Dios hizo que crecieran del suelo toda clase de árboles: árboles hermosos y que daban frutos deliciosos. En medio del huerto puso el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. 10 Un río salía de la tierra del Edén que regaba el huerto y después se dividía en cuatro ramales. 11 El primero, llamado Pisón, rodeaba toda la tierra de Havila, donde hay oro. 12 El oro de esa tierra es excepcionalmente puro; también se encuentran allí resinas aromáticas y piedras de ónice. 13 El segundo, llamado Gihón, rodeaba toda la tierra de Cus. 14 El tercero, llamado Tigris, corría al oriente de la tierra de Asiria. El cuarto se llama Éufrates. 15 El Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara; 16 pero el Señor Dios le advirtió: «Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, 17 excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás». 18 Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él». 19 Entonces el Señor Dios formó de la tierra todos los animales salvajes y todas las aves del cielo. Los puso frente al hombre para ver cómo los llamaría, y el hombre escogió un nombre para cada uno de ellos. 20 Puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes; pero aún no había una ayuda ideal para él. 21 Entonces el Señor Dios hizo que el hombre cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas y cerró la abertura. 22 Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre. 23 «¡Al fin! —exclamó el hombre—. ¡Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Ella será llamada “mujer” porque fue tomada del hombre». 24 Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo. 25 Ahora bien, el hombre y su esposa estaban desnudos, pero no sentían vergüenza. 1 La serpiente era el más astuto de todos los animales salvajes que el Señor Dios había hecho. Cierto día le preguntó a la mujer: —¿De veras Dios les dijo que no deben comer del fruto de ninguno de los árboles del huerto? 2 —Claro que podemos comer del fruto de los árboles del huerto —contestó la mujer—. 3 Es sólo del fruto del árbol que está en medio del huerto del que no se nos permite comer. Dios dijo: “No deben comerlo, ni siquiera tocarlo; si lo hacen, morirán”. 4 —¡No morirán! —respondió la serpiente a la mujer—. 5 Dios sabe que, en cuanto coman del fruto, se les abrirán los ojos y serán como Dios, con el conocimiento del bien y del mal. 6 La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió. 7 En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse. 8 Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles. 9 Entonces el Señor Dios llamó al hombre: —¿Dónde estás? 10 El hombre contestó: —Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo. 11 —¿Quién te dijo que estabas desnudo? —le preguntó el Señor Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? 12 El hombre contestó: —La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí. 13 Entonces el Señor Dios le preguntó a la mujer: —¿Qué has hecho? —La serpiente me engañó —contestó ella—. Por eso comí. 14 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por lo que has hecho, eres maldita más que todos los animales, tanto domésticos como salvajes. Andarás sobre tu vientre, arrastrándote por el polvo durante toda tu vida. 15 Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón». 16 Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti». 17 Y al hombre le dijo: «Dado que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto del árbol del que te ordené que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para poder vivir de ella. 18 Te producirá espinos y cardos, aunque comerás de sus granos. 19 Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste formado. Pues fuiste hecho del polvo, y al polvo volverás». 20 Después, el hombre —Adán— le puso a su esposa el nombre Eva, porque ella sería la madre de todos los que viven. 21 Y el Señor Dios hizo ropa de pieles de animales para Adán y su esposa. 22 Luego el Señor Dios dijo: «Miren, los seres humanos se han vuelto como nosotros, con conocimiento del bien y del mal. ¿Y qué ocurrirá si toman el fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!». 23 Así que el Señor Dios los expulsó del jardín de Edén y envió a Adán a cultivar la tierra de la cual él había sido formado. 24 Después de expulsarlos, el Señor Dios puso querubines poderosos al oriente del jardín de Edén; y colocó una espada de fuego ardiente —que destellaba al moverse de un lado a otro— a fin de custodiar el camino hacia el árbol de la vida.
gen 2
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42287-42288). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
Mateo 27.41–44 NTV
41 Los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos también se burlaban de Jesús. 42 «Salvó a otros —se mofaban—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! Con que es el Rey de Israel, ¿no? ¡Que baje de la cruz ahora mismo y creeremos en él! 43 Confió en Dios, entonces, ¡que Dios lo rescate ahora si lo quiere! Pues dijo: “Soy el Hijo de Dios”». 44 Hasta los revolucionarios que estaban crucificados con Jesús se burlaban de él de la misma manera.
)
Los peores malvados de aquellos que acosaron a Jesús en la cruz fueron los dirigentes religiosos, conformados por los principales sacerdotes, los escribas, los fariseos y los ancianos.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42589-42595). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
Los peores malvados de aquellos que acosaron a Jesús en la cruz fueron los dirigentes religiosos, conformados por los principales sacerdotes, los escribas, los fariseos y los ancianos.
Jesús no era el tipo de Mesías que esperaban, y no tenían deseos de seguirlo en la manera que Él demandaba. No querían ser justificados sino exitosos. No querían ser limpiados sino satisfechos de modo egoísta. No querían renunciar a nada por Dios, sino que deseaban de Él solamente las ventajas mundanas y materiales que apreciaban. Cuando se dieron cuenta de que Jesús no ofrecía tales favores, ya no les servía para nada.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42674-42677). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.
MacArthur, John. Mateo (Comentario MacArthur) (Spanish Edition) (Posición en Kindle42634-42639). Editorial Portavoz. Edición de Kindle.

Pero el Resucito

Si Jesús realmente hubiera sido un pecador en sí mismo, no podría haber salvación, porque un pecador no puede expiar por otro pecador; un sacrificio expiatorio debe ser sin defecto
Hebreos 7.23–28 NTV
23 Hubo muchos sacerdotes bajo el sistema antiguo, porque la muerte les impedía continuar con sus funciones; 24 pero dado que Jesús vive para siempre, su sacerdocio dura para siempre. 25 Por eso puede salvar —una vez y para siempre— a los que vienen a Dios por medio de él, quien vive para siempre, a fin de interceder con Dios a favor de ellos. 26 Él es la clase de Sumo Sacerdote que necesitamos, porque es santo y no tiene culpa ni mancha de pecado. Él ha sido apartado de los pecadores y se le ha dado el lugar de más alto honor en el cielo. 27 A diferencia de los demás sumos sacerdotes, no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día. Ellos los ofrecían primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Sin embargo, Jesús lo hizo una vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo como sacrificio por los pecados del pueblo. 28 La ley nombra a sumos sacerdotes que están limitados por debilidades humanas; pero después de que la ley fue entregada, Dios nombró a su Hijo mediante un juramento y su Hijo ha sido hecho el perfecto Sumo Sacerdote para siempre.
))
La resurrección de Cristo prueba que Él mismo no era un pecador; de hecho, que Dios resucite a Cristo de la muerte es su declaración de que su Hijo es perfectamente justo.
La muerte no pudo detener a Jesús para siempre porque Jesús no era un pecador en sí mismo, y la ira de Dios sobre nuestro pecado se agotó en la cruz.
El Padre tuvo que resucitar a su Hijo de la muerte porque la justicia perfecta exige que la muerte no pueda aferrarse a una persona cuando no hay pecado presente. Cristo no tenía pecado propio, y no quedaba pecado para ser castigado una vez que la obra de Cristo en la cruz había terminado. Entonces, la resurrección de Jesús fue una necesidad.
Sabemos que Dios aceptó el pago de Cristo por el pecado y que Cristo es perfectamente justo porque Jesús resucitó de entre los muertos. Por lo tanto, sabemos que confiar solo en Jesús nos salvará.
Sabemos que Él tiene una justicia perfecta con la cual vestirnos, como está prometido en el evangelio
2 Corintios 5.21 NTV
21 Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.
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Y debido a que tenemos la justicia de Cristo imputada a nosotros a través de nuestra unión con Él solo por la fe, también seremos resucitados para vida eterna
Y debido a que tenemos la justicia de Cristo imputada a nosotros a través de nuestra unión con Él solo por la fe, también seremos resucitados para vida eterna ( ).
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Romanos 6.1–11 NTV
1 Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? 2 ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? 3 ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? 4 Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva. 5 Dado que fuimos unidos a él en su muerte, también seremos resucitados como él. 6 Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado. 7 Pues, cuando morimos con Cristo, fuimos liberados del poder del pecado; 8 y dado que morimos con Cristo, sabemos que también viviremos con él. 9 Estamos seguros de eso, porque Cristo fue levantado de los muertos y nunca más volverá a morir. La muerte ya no tiene ningún poder sobre él. 10 Cuando él murió, murió una sola vez, a fin de quebrar el poder del pecado; pero ahora que él vive, vive para la gloria de Dios. 11 Así también ustedes deberían considerarse muertos al poder del pecado y vivos para Dios por medio de Cristo Jesús.
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