Faithlife Sermons

Actitudes que Honran a Dios

Sermon  •  Submitted
0 ratings
· 3 views
Notes & Transcripts

Actitudes que honran a Dios

Un hombre intentó hacer cinco compañías de autos, y las cinco quebraron. Volvió a comenzar y fue un éxito. Se llamaba Henry Ford.
En sus comienzos fue despedido de un periódico porque "le faltaba imaginación y no tenia buenas ideas". Después de eso, comenzó una serie de empresas y terminó con la quiebra y el fracaso. Volvió a comenzar y fue un éxito. Se llamaba Walt Disney.
Un japonés llamado Akio Morita creó una olla para hacer arroz con la que quería ser millonario, peor fracasó rotundamente. Volvió a comenzar y creó la compañía SONY.
Muchas veces rechazado por el equipo de básquet de su escuela, el nunca se dio por vencido y una vez dijo: “He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera, pedí 300 juegos, en 26 ocasiones me han confiado el tiro ganador y he fallado. Y es por todo eso que ahora tengo éxito, siempre volví a empezar” ¿Su nombre? Michael Jordan
Le rechazaron 1009 veces su receta. Le dijeron que jamás iba a resultar, que los americanos no comerían ese tipo de pollo frito. El Coronel Sanders no se dio por vencido y hoy KFC es una cadena multimillonaria.
No habló hasta que tenía cuatro años y no aprendió a leer hasta los siete años, sus maestros y sus padres pensaron que era deficiente mental, lento y antisocial. Finalmente, fue expulsado de la escuela y no fue admitido en la Escuela Politécnica de Zurich por retrasado. Pero Albert Einstein no se dio por vencido.
En sus primeros años, los maestros, dijeron que era "demasiado estúpido para aprender cualquier cosa." El trabajo no era mejor, ya que fue despedido de sus primeros dos puestos de trabajo para no ser lo suficientemente productivo. Se llamaba Thomas Edison.
En su primera película, los ejecutivos de la industria del cine le dijeron que simplemente no tenía lo que se necesitaba para ser una estrella. Pero Harrison Ford no los escuchó.
Fue rechazado de la Universidad de California del Sur de Teatro, Cine y Televisión en tres ocasiones. Treinta y cinco años después de comenzar su título, volvió a la escuela en 2002 para completar finalmente sus estudios y obtener su licenciatura. Steven Spielberg volvió a comenzar.
Jimmy Denny, gerente del estudio de grabación mas grande, despidió al novato cantante después de audicionarlo y le dijo: “Muchacho, naciste para manejar un camión, jamás podrás cantar” Pero Elvis Presley no le hizo caso.
Otra compañía de discos, de las mas importantes, escuchó al grupo y dijo: “No nos gusta su sonido, y la música de la guitarra jamás va a gustarle al público " Ese día rechazó a Los Beatles.
Un muchacho presentó un plan de negocios a su profesor de la secundaria y este le dijo: “Está pasable, pero es ciencia ficción, esto jamás resultaría, es humanamente imposible llevarlo a cabo” y le puso una nota mala. El muchacho Fred Smith, no se dio por vencido, llevó el negocio a cabo y creó Fedex, un negocio de 6 billones anuales.
Si de toda esta lista, la mayoría no tenía a Cristo y aún así volvieron a comenzar ¿No crees que teniendo la ventaja de tener a Dios de tu lado no puedes darte el lujo de darte por vencido? Vuelve a empezar...un ladrillo a la vez.
Jueces 6.11–19 NTV
Después el ángel del Señor vino y se sentó debajo del gran árbol de Ofra que pertenecía a Joás, del clan de Abiezer. Gedeón, hijo de Joás, estaba trillando trigo en el fondo de un lagar para esconder el grano de los madianitas. Entonces el ángel del Señor se le apareció y le dijo: —¡Guerrero valiente, el Señor está contigo! —Señor —respondió Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos sucede todo esto? ¿Y dónde están todos los milagros que nos contaron nuestros antepasados? ¿Acaso no dijeron: “El Señor nos sacó de Egipto”? Pero ahora el Señor nos ha abandonado y nos entregó en manos de los madianitas. Entonces el Señor lo miró y le dijo: —Ve tú con la fuerza que tienes y rescata a Israel de los madianitas. ¡Yo soy quien te envía! —Pero, Señor —respondió Gedeón—, ¿cómo podré yo rescatar a Israel? ¡Mi clan es el más débil de toda la tribu de Manasés, y yo soy el de menor importancia en mi familia! El Señor le dijo: —Yo estaré contigo, y destruirás a los madianitas como si estuvieras luchando contra un solo hombre. —Si de verdad cuento con tu favor —respondió Gedeón—, muéstrame una señal para asegurarme de que es realmente el Señor quien habla conmigo. No te vayas hasta que te traiga mi ofrenda. Él respondió: —Aquí me quedaré hasta que regreses. Entonces Gedeón fue de prisa a su casa. Asó un cabrito y horneó pan sin levadura con una medida de harina. Luego llevó la carne en una canasta y el caldo en una olla. Puso todo delante del ángel, quien estaba bajo el gran árbol.
.11

La pobreza de Cristo

En y 9, Pablo pide a una iglesia que haga una ofrenda. Aunque es un apóstol con autoridad, escribe: “No hablo como quien manda”
2 Corintios 8.8 NTV
No estoy ordenándoles que lo hagan, pero pongo a prueba qué tan genuino es su amor al compararlo con el anhelo de las otras iglesias.
Lo que quiere decir es: “No pretendo ordenaros nada. No quiero que esta ofrenda sea solamente la respuesta a una petición”. No presiona directamente la voluntad diciendo: “Soy apóstol; haced lo que os digo”. Más bien, desea ver “la sinceridad del amor vuestro” y entonces añade las famosas palabras:
2 Corintios 8.9 NTV
Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos.
Jesús, el Dios-hombre, tenía unas riquezas infinitas, pero, si se hubiera apegado a ellas, nosotros habríamos muerto en nuestra pobreza espiritual.
2 corintios 8.9
Jesús, el Dios-hombre, tenía unas riquezas infinitas, pero, si se hubiera apegado a ellas, nosotros habríamos muerto en nuestra pobreza espiritual. Esta era la alternativa: si él seguía siendo rico, nosotros moriríamos pobres. Si él moría pobre, nosotros nos enriqueceríamos; nuestros pecados serían perdonados y seríamos admitidos en la familia de Dios. Pablo no se limitaba a dar a esta iglesia un mero precepto ético, exhortándoles a que dejasen de amar el dinero y fueran más generosos. Más bien, resumió el evangelio. Esto es lo que decía Pablo. Jesús renunció a su tesoro celestial para hacer de vosotros su tesoro, pues vosotros sois un pueblo “adquirido por Dios” (). Cuando usted le vea morir para convertirle en su especial tesoro, él pasará a ser suyo. El dinero dejará de ser el fundamento de su existencia y de su seguridad, y querrá bendecir a otros con lo que usted tenga. Cuanto más comprenda el evangelio, menos poder tendrá el dinero sobre usted. Piense en la gracia incalculable de Dios hasta que esto le convierta en alguien generoso. La solución para la tacañería es una reorientación hacia la generosidad de Cristo en el evangelio, cómo él derramó su riqueza por mi. Ahora, no tienes que preocuparte por el dinero: la cruz demuestra que Dios cuida de ti y te dará seguridad. Ya no tienes que envidiar el dinero de nadie. El amor y la salvación de Dios te
() Jesús, el Dios-hombre, tenía unas riquezas infinitas, pero, si se hubiera apegado a ellas, nosotros habríamos muerto en nuestra pobreza espiritual. Esta era la alternativa: si él seguía siendo rico, nosotros moriríamos pobres. Si él moría pobre, nosotros nos enriqueceríamos; nuestros pecados serían perdonados y seríamos admitidos en la familia de Dios. Pablo no se limitaba a dar a esta iglesia un mero precepto ético, exhortándoles a que dejasen de amar el dinero y fueran más generosos. Más bien, resumió el evangelio. Esto es lo que decía Pablo. Jesús renunció a su tesoro celestial para hacer de vosotros su tesoro, pues vosotros sois un pueblo “adquirido por Dios” (). Cuando usted le vea morir para convertirle en su especial tesoro, él pasará a ser suyo. El dinero dejará de ser el fundamento de su existencia y de su seguridad, y querrá bendecir a otros con lo que usted tenga. Cuanto más comprenda el evangelio, menos poder tendrá el dinero sobre usted. Piense en la gracia incalculable de Dios hasta que esto le convierta en alguien generoso. La solución para la tacañería es una reorientación hacia la generosidad de Cristo en el evangelio, cómo él derramó su riqueza por mi. Ahora, no tienes que preocuparte por el dinero: la cruz demuestra que Dios cuida de ti y te dará seguridad. Ya no tienes que envidiar el dinero de nadie. El amor y la salvación de Dios te
Esta era la alternativa: si él seguía siendo rico, nosotros moriríamos pobres.
Si él moría pobre, nosotros nos enriqueceríamos; nuestros pecados serían perdonados y seríamos admitidos en la familia de Dios.
Pablo no se limitaba a dar a esta iglesia un mero precepto ético, exhortándoles a que dejasen de amar el dinero y fueran más generosos.
Más bien, resumió el evangelio.
Esto es lo que decía Pablo. Jesús renunció a su tesoro celestial para hacer de vosotros su tesoro, pues vosotros sois un pueblo “adquirido por Dios”
1 Pedro 2.9–10 NTV
9 Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa. 10 «Antes no tenían identidad como pueblo, ahora son pueblo de Dios. Antes no recibieron misericordia, ahora han recibido la misericordia de Dios».
Cuando usted le vea morir para convertirle en su especial tesoro, él pasará a ser suyo.
El dinero dejará de ser el fundamento de su existencia y de su seguridad, y querrá bendecir a otros con lo que usted tenga.
Cuando usted le vea morir para convertirle en su especial tesoro, él pasará a ser suyo. El dinero dejará de ser el fundamento de su existencia y de su seguridad, y querrá bendecir a otros con lo que usted tenga. Cuanto más comprenda el evangelio, menos poder tendrá el dinero sobre usted. Piense en la gracia incalculable de Dios hasta que esto le convierta en alguien generoso. La solución para la tacañería es una reorientación hacia la generosidad de Cristo en el evangelio, cómo él derramó su riqueza por mi. Ahora, no tienes que preocuparte por el dinero: la cruz demuestra que Dios cuida de ti y te dará seguridad. Ya no tienes que envidiar el dinero de nadie. El amor y la salvación de Dios te
Cuanto más comprenda el evangelio, menos poder tendrá el dinero sobre usted.
Piense en la gracia incalculable de Dios hasta que esto le convierta en alguien generoso.
La solución para la tacañería es una reorientación hacia la generosidad de Cristo en el evangelio, cómo él derramó su riqueza por mi.
Ahora, no tienes que preocuparte por el dinero: la cruz demuestra que Dios cuida de ti y te dará seguridad. Ya no tienes que envidiar el dinero de nadie. El amor y la salvación de Dios te confieren un estatus notable, algo que el dinero no puede darte.
(Página76).
(Página75).
Related Media
Related Sermons