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La membresía importa 2

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Notes & Transcripts

Introducción:

La semana pasada aprendimos lo que no es la iglesia y vimos algunos conceptos importantes para renovar nuestro entendimiento acerca dela iglesia:
No 1: Así como la Dios establece el Gobierno de tu nación como la más alta autoridad en la tierra en relación con tu ciudadanía en esa nación, también la Biblia establece la iglesia local como la más alta autoridad en la tierra en relación con tu discipulado en Cristo y con tu ciudadanía en la actual nación prometida de Cristo.
Concepto importante no 2: La biblia considera a la iglesia como una embajada del reino bajo el Señorío de Cristo. Una iglesia local es una verdadera embajada, establecida en el presente, que representa el Reino futuro de Cristo y su Iglesia universal.
Concepto importante no 3: Una iglesia local es una verdadera embajada, establecida en el presente, que representa el Reino futuro de Cristo y su Iglesia universal.
Concepto importante no 3: Los cristianos no se unen a las iglesias; se someten a ellas.
Después de entender estos conceptos, vamos esta mañana a considerar la Iglesia en el Nuevo testamento, que en su aspecto cambió mucho en relación a la del A.T. - y vamos a extraer algunos principios importantes de la iglesia del primer siglo para comprender lo que significa ser un miembro de la iglesia.
Vao
En muchas cosas la iglesia del primer siglo vivió momentos que no van a regresar, fueron exclusivos: como el cumplimiento del pentecostés, la presencia de apóstoles y profetas infalibles. Esta semana un pastor nos compartió de manera somera algo de la postura de Weine Grudem sobre la profecía del N.T. como si fuera falible, pero en verdad que tiene muchas complicaciones este punto de vista y nosotros no lo creemos así, en al confesión los profetas son profetas infalibles y el echo de se deba examinar la profecía tanto en el A.T. como en el N.T, no la hace falible:
Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.” (, RVR60) “No menospreciéis las profecías.Examinadlo todo; retened lo bueno.” (, RVR60)
Deuteronomio 13.1–5 RVR60
Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios,y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles;no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.
La profecía del N.T. era tan autoritativa como la del A.T. - La iglesia del primer siglo en este sentido fue muy distinta y particular, se esta poniendo el fundamento para nosotros. Pero en otro sentido podemos aprender algunos principios importante para nuestro entendimiento del tema de la membresía:
Vamos a Jerusalen al día de pentecostés cuando inicio todo:
“judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo”: partos, medos, elamitas, asiáticos, egipcios, libaneses, romanos, cretenses, árabes... y la lista continúa (, ).
Vino entonces un sonido estruendoso “como de un viento recio” (2:2). la multitud va a ver lo que pasa y encuentra un grupo de hombres hablando en lenguas las maravillas de Dios, de manera que cada uno entiende en su idioma.
Uno de los hombres —llamado Pedro— desafía a la gente directamente. Está refiriéndose al gran rey David, quien llamó al recientemente crucificado Jesús “mi Se- ñor”. Entonces concluye con un golpe directo: “a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (v. 36).
Pedro— desafía a la gente directamente, llamando a Jesús “su Señor”. Entonces concluye con un golpe directo: “a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (v. 36).
Los oyentes no lo acusan de traidor, no lo llevan preso ante las autoridades judías o Romanas, sino que el E.S. convence a una multitud de pecado“se compungieron de corazón” y preguntaron a Pedro qué podían hacer (v. 37). Pedro —sin vacilar— les responde: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (v. 38)
Nos fijamos en los oyentes, temiendo que fuesen to- dos a una contra Pedro. Sin duda alguna, lo tacharán de traidor y lo llevarán a empujones ante las autorida- des.
pentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (v. 38)
Pero no hay arrebato alguno. De alguna manera, el desafío ha funcionado. Estas personas “se compungie- ron de corazón” y preguntaron a Pedro qué podían ha- cer (v. 37). Pedro —sin vacilar— les responde: “Arre-
Lo que Pedro hizo fue algo muy valiente, sus declaraciones llevaron a Jesus a la cruz por revolucionario y traidor. Con todo Pedro no esconde la verdad “Jesus es Rey” y esto esta de acuerdo con el testimonio de Dios y con el de David.
la profecía del N.T. era tan autoritativa como la del A.T.
No debemos asumir que, porque la profecía del N.T. era evaluada o juzgada, entonces ya por eso había la posibilidad de falibilidad.
Pedro llama a los oyentes al arrepentimiento y a identificarse con el Rey por medio del bautismo. La iglesia ahora se identifica con Jesus por medio del bautismo, es la señal de entrada a esta nueva comunidad pactual, ya no es Judía, aquí hay Judíos y prosélitos de todo lugar del mundo conocido. “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (v. 41).
La acción de Pedro fue muy valiente, ya que la pro- pia ejecución de Jesús estuvo acompañada de cargos de insurrección. Pero Pedro no trata de esconder que Jesús es un rey, llegando a poner esa declaración en la boca de David y de Dios mismo. Aun más, le dice a la gente que se identifiquen ellos mismos con Jesús a través del bautismo. Todo apunta a que Pedro quiere establecer un grupo de personas diferente del resto: un movi- miento identificable de forma pública.
Sorprendentemente, la multitud respondió al uní- sono: “los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (v. 41).
Antes había un grupo “como ciento veinte en número” (1:15). Y ahora tres mil nombres más son añadidos: Santiago, Lidia, Zebedeo, Prócoro, Jaime, Sancho, Alicia, etc. Los discípulos cuentan el número y guardan un registro oficial. Ahora saben quién forma parte del grupo.
Ma adelante podemos ver que este grupo adopta un nuevo estilo de vida, parecen de otro lugar: “perseveran en la doctrina de los apóstoles, comparten comunión unos con otros, practican el partimiento del pan y la oración, se llaman a sí mismos creyentes y tienen en común todas las cosas “incluyendo sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno” (2:42-45). El rebaño completo se reúne “cada día en el templo”, y se divide en grupos más pequeños “en las casas” (v. 46). Además, el grupo continúa creciendo: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (v. 47).
Con el paso de los días, alquilamos algo parecido a una oficina instalada en una tienda, empezamos a redactar
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Principios neotestamentarios de la membresía
nuestros propios informes y seguimos observando cómo este grupo se adapta a un nuevo estilo de vida: perseveran en la doctrina de los apóstoles, comparten comunión unos con otros, practican el partimiento del pan y la oración, se llaman a sí mismos creyentes y tie- nen en común todas las cosas “incluyendo sus propie- dades y sus bienes, y lo repartían a todos según la ne- cesidad de cada uno” (2:42-45).
Parece que son de otro lugar. El rebaño completo se reúne “cada día en el tem- plo”, y se divide en grupos más pequeños “en las ca- sas” (v. 46). Además, el grupo continúa creciendo: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (v. 47).
Luego leemos que el grupo crece y registro oficial de miembros es este: “Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.” (, RVR60)
¿Estaban obsesionados con el número de miembros?
Parec ser que no
Lejos están de esto, pronto ellos disciplinan al primer miembro de esta comunidad: Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.” (, RVR60)
Su celo no es el crecimiento, sino la gloria y el honor de su Señor. Era Dios quien añadía los que iban siendo salvos y el numero crecía y andaban unánimes:
Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente.Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres” (, RVR60)
Luego vemos que tienen su primera asamblea de miembros en (6:1-2) para resolver un problema que tenían con el cuidado de las viudas y escogen de entre ellos varones de buen testimonio para suplir la necesidad.
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LA MEMBRESÍA DE LA IGLESIA
bros para hablar de cómo atender mejor a sus viudas (6:1-2).
Hasta aquí vemos que estas personas pasan juntos el tiempo y se cuidan los unos a los otros. Su vida en común es tan notable que la gente de afuera les alababa (5:13).
Aunque no gozaban del agrada de todo el mundo. Dos veces son arrestados los apóstoles y llamados a rendir cuentas. Dos veces responde Pedro lo mismo: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (4:19; 5:29). Este grupo sabe que tiene que rendir cuentas a Jesús; a nadie más. Ellos “no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (5:42).
La persecución aparece cuando las autoridades locales se sienten provocadas por su fidelidad al Señor. Esteban es apedreado hasta la muerte. El sumo sacerdote consigue una lista de nombres y direcciones y un fariseo llamado Saulo— “entrando casa por casa, arras- traba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel” (8:3).
La persecución esparce a los cristianos lejos de Jerusalén y los envía a otras ciudades y países. Pero los esfuerzos de Saulo tienen un efecto contrario, la iglesia se multiplica: “los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (8:4).
Mas discípulos se añaden en Samaria, Damasco, Lida, Jope y Cesarea (8:14; 9:10, 32, 42; 10:24, 47-48). Todo el mundo empieza a comprender que Jesús también vino como rey de los gentiles (11:18).
Luego escuchamos que Saulo se ha convertido y está predicando en las sinagogas que Jesús “era el Hijo de Dios” y “el Cristo” (9:20, 22).
La iglesia en Jerusalén —“ahora esparcida por toda Judea, Galilea y Samaria”— parece estar disfrutando de un tiempo de paz (9:31).
“hasta Fenicia, Chipre y Antioquía... [un] gran número creyó y se convirtió al Señor... [y] llegó la noticia de estas cosas a oí- dos de la iglesia que estaba en Jerusalén” (11:19-22).
Decidimos que ha llegado el momento de tener una reunión para empezar a examinar los datos. Uno de nosotros sugiere la posibilidad de que Dios hubiera en- viado a propósito a todos esos ciudadanos internacio- nales a Jerusalén para el día de Pentecostés y que, en- tonces, permitiera a propósito que llegara la persecu- ción y así los discípulos se esparcieran cruzando las fronteras internacionales.
Para nuestra confirmación, aparece precipitada- mente —en plena reunión— uno de nuestros amigos de la iglesia en Jerusalén. Está sin aliento y tiene que
agacharse y apoyarse en sus rodillas para no caer, pero eleva la mirada y nos dice sonriendo: “hasta Fenicia, Chipre y Antioquía... [un] gran número creyó y se con- virtió al Señor... [y] llegó la noticia de estas cosas a oí- dos de la iglesia que estaba en Jerusalén” (11:19-22).
“una gran multitud fue agregada al Señor” en Antioquía, Bernabé y Saulo “se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente” (11:24, 26).
La iglesia no es un fenómeno Judío. Los gentiles y su simiente son bendecidos con las promesas dadas a Abraham y a su simiente. “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros” (, RVR60), vemos como los que creen entran a la iglesia con toda su casa.
Además, estos cristianos sirios son increíbles. Una hambruna nos asola en Judea, pero los discípulos en Siria envían provisiones al sur. De hecho —y gracias a la generosidad de los cristianos de Antioquía— nos en- contramos un día en la casa de un miembro de la igle- sia disfrutando de un espetón de cordero sirio asado acompañado de higos y ensalada de lentejas, panes tos- tados sin levadura y rollitos de queso de cabra, y hojas de parra rellenas de arroz con leche. Sin lugar a duda, el amor cristiano es delicioso. Estos cristianos demues- tran —una y otra vez— que se cuidan mutuamente, y que sus cuidados traspasan las fronteras nacionales y se extienden a iglesias que no son las suyas.
ahora están por toda la tierra y están tan unidos por el evangelio que se ayudan mutuamente, a pesar de las fronteras: “Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.” (, RVR60)
Pablo— inicia un viaje en el que establece iglesias en Chipre y Asia Menor; incluyendo ciudades como Derbe, Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia (13:4, 13-14; 14:20-23). En su segundo viaje establece iglesias —adentrándose en Occidente— en las ciudades de Filipos, Tesalónica, Berea, Corinto y Éfeso —por nombrar algunas— (15:36-18:32). Finalmente, emprende un tercer viaje para confirmar la mayoría de es- tas iglesias (18:23-21:26).
iglesias en Chipre y Asia Menor; incluyendo ciudades como Derbe, Listra, Iconio y Antioquía de Pisidia (13:4, 13-14; 14:20-23). En su segundo viaje establece iglesias —adentrándose en Occidente— en las ciudades de Filipos, Tesalónica, Berea, Corinto y Éfeso —por nombrar algunas— (15:36-18:32). Finalmente, em- prende un tercer viaje para confirmar la mayoría de es- tas iglesias (18:23-21:26).
Pablo escribe para animar en la fe a estas iglesias y escribe aún bajo arresto domiciliario: “soy embajador en cadenas” —dice— (). Utiliza sus complicaciones con las autoridades mundanas para el beneficio del Rey Jesús:
Herodes Antipas arresta a miembros de la iglesia y los mata ().
En general, la respuesta de las autoridades gobernan- tes abarca a todas las provincias. Herodes Antipas arresta a miembros de la iglesia y los mata (). El procónsul romano de Chipre cree en el mensaje y se convierte (13:12), al igual que el principal de la sina- goga (18:8). El gobernador Félix ve una oportunidad de recibir un soborno (24:26). El gobernador Festo llama “locos” a los cristianos (26:24). El rey Agripa es persua- dido (26:28). Y Galión —otro procónsul romano— dice básicamente que nada de esto le importa y los rechaza con un gesto de la mano como si fuesen una mosca mo- lesta (18:14-17).
El procónsul romano de Chipre cree en el mensaje y se convierte (13:12), al igual que el principal de la sinagoga (18:8).
El gobernador Félix ve una oportunidad de recibir un soborno (24:26).
El gobernador Festo llama “locos” a los cristianos (26:24).
El rey Agripa es persuadido (26:28). Y Galión —otro procónsul romano— dice básicamente que nada de esto le importa y los rechaza con un gesto de la mano como si fuesen una mosca molesta (18:14-17).
Es como si las iglesias y sus miembros estuvieran entre dos aguas; con un pie en la sociedad y otro pie fuera, pertenecen a la sociedad pero no pertenecen a ella, ni una cosa ni la otra. Una copia de una carta de Pedro llega un día a nuestra oficina y dice exactamente lo mismo: llama a los cristianos “extranjeros dispersos” (, NVI).
A la luz de todo lo que vemos que pasó en la iglesia primitiva, vemoas los principios que prendemos:
La esencia de la existencia de la iglesia se basa en el mensaje de un Señor y Salvador. Las palabras: “para perdón de pecados” y “Señor y Cristo”, aparecen una y otra vez en la historia de la iglesia. Los apóstoles lo proclaman (; cf. ; ). Lo llaman el camino de la salvación y las “buenas nuevas” (; ; ; ). Es el Espíritu Santo quien les da la autoridad para decirlo (). Estos cristianos respetan a las autoridades de este mundo y se adhieren a ellas hasta cierto punto, pero su fidelidad completa es para Jesús. Lo arriesgan todo; incluyendo su vida por amor a su Rey.
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La esencia misma de la existencia de la iglesia se basa en el mensaje de un Señor y Salvador. Las mismas palabras que escuchamos en nuestro primer día en Jerusalén “para perdón de pecados” y “Señor y Cristo”, aparecen una y otra vez en nuestras notas. Los apóstoles lo pro- claman (; cf. ; ). Lo llaman el camino de la salvación y las “buenas nuevas” (; ; ; ). Es el Espíritu Santo quien les da la autoridad para decirlo (). Estos cristianos respetan a las autoridades de este mundo y se adhieren a ellas hasta cierto punto, pero su fidelidad completa es para Jesús. Se llaman a sí mismos “embajadores en cadenas” y lo arriesgan todo; inclu- yendo su vida.
Los cristianos están unidos generalmente a iglesias individuales pero que también están correlacionadas. Las iglesias no son independientes. No encontramos ejemplos de cristianos separados de sus iglesias. Se establecieron iglesias en Antioquía, Iconio, Corinto, etc. Estas iglesias siguen comunicándose, identificándose unas con otras y ayudándose mutuamente en tiempos de necesidad. Se reúnen en asamblea para tratar temas de doctrina, se reúnen como presbiterio para ordenar ancianos y para enviar misioneros a otros lugares después de haber orado y ayudado.
Los cristianos están unidos generalmente a iglesias individuales pero que también están correlacionadas.
LA MEMBRESÍA DE LA IGLESIA
pertenecen a la sociedad pero no pertenecen a ella, ni una cosa ni la otra. Una copia de una carta de Pedro llega un día a nuestra oficina y dice exactamente lo mismo: llama a los cristianos “extranjeros dispersos” (, NVI).
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Los cristianos se identifican colectivamente a sí mismos como iglesia. “Saulo asolaba la iglesia”. “Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia”. “Se congregaron allí [Bernabé y Saulo] todo un año con la iglesia”. “Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles”. “La iglesia hacía sin cesar oración”. “Habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos”. “Habiendo sido encaminados por la iglesia”. “Llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia” (, , ; , ; ; , ). Los cristianos usan la palabra iglesia para identificarse a sí mismos en la vida comunitaria. Las personas pertenecen a algo que es corporativo y mayor que lo individual.
Principios neotestamentarios de la membresía
Al principio, todos los creyentes eran unidos o “aña- didos” a la iglesia en Jerusalén. Luego viene una etapa de transición en la que los discípulos aislados son esparcidos; como cuando Felipe explica el evan- gelio al eunuco etíope. Pero todo esto son asuntos fronterizos aislados. Aparte de esto, no encontramos ejemplos de cristianos separados de sus iglesias. En seguida se establecen iglesias en Antioquía, Iconio, Corinto, etc. Estas iglesias siguen comunicándose, identificándose unas con otras y ayudándose mutua- mente en tiempos de necesidad (aun traspasando las fronteras).
Los cristianos se identifican colectivamente a sí mis- mos como iglesias. Esto lo podemos ver en la manera de hablar de sí mismos: “Saulo asolaba la iglesia”. “Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia”. “Se congregaron allí [Bernabé y Saulo] todo un año con la iglesia”. “Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles”. “La iglesia hacía sin cesar oración”. “Habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos”. “Habiendo sido encaminados por la iglesia”. “Llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la igle- sia” (, , ; , ; ; , ). Los cristianos usan la palabra iglesia para identifi- carse a sí mismos en la vida comunitaria. Las perso- nas pertenecen a algo que es corporativo y mayor que lo individual.
Los cristianos poseen un poder especial y una identidad corporativa cuando se reúnen oficialmente. Pablo escribe acerca de cuando la iglesia en Corinto se reúne “En el nombre de nuestro Señor Jesucristo [...] con el poder de nuestro Señor Jesucristo” (). Más adelante en la carta se refiere a “cuando os reunís como iglesia” (11:18). Esta asamblea reunida tiene el poder de hacer cosas: tomar decisiones y hacer declaraciones en el nombre de Jesús.
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LA MEMBRESÍA DE LA IGLESIA
El primer paso de la vida cristiana es —siempre— el bautismo. “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros”. “Los que recibieron su palabra fueron bautizados”. “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. “Al momento le cayeron de los ojos como escamas [...] y levantándose, fue bautizado”. “En seguida se bautizó él con todos los suyos”. Cuando Pablo escribe a la iglesia en Roma asume que todos sus lectores han sido bautizados (). Esta señal de identificación pública es un hecho. En Efesios Pablo asume que en la iglesia hay mujeres, ancianos y niños bautizados.
Los cristianos poseen un poder especial y una identidad corporativa cuando se reúnen oficialmente. Pablo es- cribe acerca de cuando la iglesia en Corinto se reúne “En el nombre de nuestro Señor Jesucristo [...] con el poder de nuestro Señor Jesucristo” (). Más adelante en la carta se refiere a “cuando os reunís como iglesia” (11:18), como si ellos fueran —de algún modo— más iglesia cuando están juntos que cuando están separados. Esta asamblea reunida parece que tiene el poder de hacer cosas: tomar decisiones y hacer declaraciones en el nombre de Jesús.
El primer paso de la vida cristiana es —siempre— el bautismo. Esos hombres lo tenían claro. “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros”. “Los que recibieron su palabra fueron bautizados”. “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres”. “Al momento le cayeron de los ojos como escamas [...] y levantándose, fue bautizado”. “En se- guida se bautizó él con todos los suyos”. “Y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados”. “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautí- zate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (, ; ; ; ; ; ). No nos sor- prende en absoluto que cuando Pablo escribe a la igle- sia en Roma asuma que todos sus lectores han sido bautizados (). Esta señal de identificación pú- blica es un hecho establecido.
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A los cristianos se les manda separarse del mundo y no asociarse oficialmente con él. El apóstol Pablo no prohíbe las relaciones con los no cristianos (cf. ). Pero sí les dice a los cristianos que no pongan en riesgo su identidad cristiana compartiéndola íntimamente con no creyentes. Les dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” porque la luz no tiene comunión con las tinieblas (). Dios demanda una línea clara y reluciente entre la Iglesia y el mundo: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo in- mundo; y yo os recibiré” (6:17). Es un mandamiento muy específico.
Principios neotestamentarios de la membresía
La vida y la autoridad de la iglesia local moldea las vidas de sus miembros y las dirige. Los individuos eran bautizados, añadidos a la iglesia y, entonces, se reunían para oír la enseñanza de los apóstoles. A partir de ahí, los creyentes orientaban sus vidas alrededor de los otros miembros de la congregación: sus comidas, sus oraciones, sus horarios, sus decisiones financieras, sus decisiones acerca de sus propiedades y sus provisiones para las viudas. La generosidad era el patron de la iglesia en Antioquía, Lidia hospedo y fue generosa con los misioneros itinerantes. Las cartas de los apostoles muestran ejemplos de la vida en comunidad, como se hospedaran, se recibían y se ayudaban unos a otros (p. ej.: ; ; Gá. 2:11-12; ; ; ). Cuando fallaban en hacerlo eran exhortados al arrepentimiento.
A los cristianos se les manda separarse del mundo y no asociarse oficialmente con él. El apóstol Pablo no prohíbe las relaciones con los no cristianos (cf. ). Pero sí les dice a los cristianos que no pongan en riesgo su identidad cristiana compartiéndola ofi- cialmente con no creyentes. Les dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” porque la luz no tiene comunión con las tinieblas (). De la misma manera que Dios quiso una línea clara de se- paración entre Israel y las otras naciones, así también Dios demanda una línea clara y reluciente entre la Iglesia y el mundo: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo in- mundo; y yo os recibiré” (6:17). Es un mandamiento muy específico.
La vida y la autoridad de la iglesia local moldea las vidas de sus miembros y las dirige. Esto lo vimos es- pecialmente claro durante nuestras primeras semanas en Jerusalén. La vida cristiana empezaba dentro de un marco de autoridad: los individuos eran bautizados, añadidos a la iglesia y, entonces, se reunían para oír la enseñanza de los apóstoles. A partir de ahí, los cre- yentes orientaban sus vidas alrededor de los otros miembros de la congregación: sus comidas, sus ora- ciones, sus horarios, sus decisiones financieras, sus de- cisiones acerca de sus propiedades y sus provisiones para las viudas. ¿Estaba este patrón relacionado ex- clusivamente con los primeros meses? La generosidad
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A los líderes cristianos se les hace responsables por sus ovejas en particular. “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” ().Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” (). Los ancianos saben de quiénes son responsables.
LA MEMBRESÍA DE LA IGLESIA
de la iglesia en Antioquía con la iglesia en Jerusalén sugiere lo contrario —al igual que otros episodios que no hemos mencionado— como la generosidad de Li- dia con los misioneros itinerantes. En vez de eso, lo que observamos durante los primeros meses nos dio un cuadro detallado que ya no necesitaba mencio- narse continuamente en los registros de los años si- guientes. Sabed que las cartas que recibíamos nos mostraban ejemplos de la misma vida en comunidad (p. ej.: ; ; Gá. 2:11-12; ; ; ).
Los cristianos son responsables de someterse a sus líderes en particular. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos” (). Claramente, los creyentes deben saber quiénes son sus líderes. Pablo escribe: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor” (). Los cristianos saben a quién honrar.
A los líderes cristianos se les hace responsables por sus ovejas en particular. Pedro les dice a los ancianos: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” (). Pablo le dice lo mismo a los ancianos en Éfeso: “Mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos” (). Los ancianos saben de quiénes son responsa- bles.
Los cristianos son responsables de someterse a sus lí- deres en particular. El autor de Hebreos escribe: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos” (). Claramente, los creyentes deben saber quiénes son sus líderes. Pablo escribe: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor” (). Los cristianos saben a quién hon- rar.
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Los cristianos expulsan de la comunión a los falsos creyentes. Pablo —en una carta— le dice a la iglesia en Corinto: “Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (). Obviamente, no puedes expulsar a alguien de la iglesia al menos que esa persona pertenezca primero a la misma. En otro lugar, el apóstol Pablo nos manda que amonestemos a la persona divisiva dos veces y que si no cambia la “desechemos” (). Y Juan nos habla acerca de los falsos profetas que: “Salieron de nosotros” porque “no todos son de nosotros” ().
Principios neotestamentarios de la membresía
Los cristianos expulsan de la comunión a los falsos cre- yentes. Pablo —en una carta— le dice a la iglesia en Corinto: “Quitad, pues, a ese perverso de entre voso- tros” (). Obviamente, no puedes expulsar a alguien de la iglesia al menos que esa persona perte- nezca primero a la misma. En otro lugar, el apóstol Pa- blo nos manda que amonestemos a la persona divisiva dos veces y que si no cambia la “desechemos” (). Y Juan nos habla acerca de los falsos profetas que: “Salieron de nosotros” porque “no todos son de nosotros” ().
RESUMIENDO:
Juntando todos los factores, hay una cosa que es obvia para nuestro comité de investigación en Jerusalén: ser cristiano significa pertenecer a una iglesia. Nadie recibe la salvación y luego se queda dando vueltas por ahí so- lito, pensando si va a unirse o no a una congregación. La gente se arrepiente y entonces son bautizados en la comunión de una iglesia. Considerar a Cristo como Se- ñor significa unirse a la familia de Cristo. Es automá- tico, igual que ser adoptado significa que rápidamente te vas a encontrar sentado a la mesa comiendo con tu familia.
Ser cristiano significa pertenecer a una iglesia. Nadie recibe la salvación y luego se queda dando vueltas por ahí solito, pensando si va a unirse o no a una congregación. La gente se arrepiente y entonces son bautizados en la comunión de una iglesia. Considerar a Cristo como Señor significa unirse a la familia de Cristo. Es automático, igual que ser adoptado significa que rápidamente te vas a encontrar sentado a la mesa comiendo con tu familia.
El concepto de la membresía de la iglesia está presente en todo lo que leemos y en todo lo que oímos.
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Ser miembro de la iglesia significa ser uno de los que constituyen la iglesia. De nuevo, ellos saben quiénes son.
LA MEMBRESÍA DE LA IGLESIA
la definición de la membresía de la iglesia. Pero todos —los de dentro y los de fuera— saben a quién se refie- ren cuando los cristianos hablan de “la iglesia” ha- ciendo esto o lo otro: “Se congregaron allí [Bernabé y Saulo] todo un año con la iglesia”. “Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles”. “Ha- biendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos” (; ; ). Ser miembro de la iglesia significa ser uno de los que constituyen la iglesia. De nuevo, ellos saben quiénes son.
De hecho, sencillamente no puedes hablar acerca de una iglesia local sin hablar de sus miembros. Sería como si trataras de hablar acerca de un ejercito, una familia, una nación —o un cuerpo, sin hablar de sus miembros. Porque todas estas cosas son eso; sus miembros.
La próxima semana veremos con mas detalle en la biblia: ¿Qué es una iglesia local? ¿qué significa ser miembro de una iglesia local?
Parece que hemos encontrado lo que vinimos bus- cando. Aunque han pasado algunas décadas, está claro que las iglesias locales han existido desde el comienzo del cristianismo y que esas iglesias se constituyen —ni más ni menos— con sus miembros. Así que podemos afirmar categóricamente que ellos practicaban la mem- bresía eclesial, aunque ninguno mencionara clases de estudio para ser miembros o un registro oficial de miembros.
Pero aún no han sido contestadas todas nuestras 56
Principios neotestamentarios de la membresía
preguntas como, por ejemplo: ¿Qué es una iglesia lo- cal? Las últimas noticias que hemos recibido de Pablo en Roma son que estaba “predicando el reino de Dios” (). Está claro que una iglesia local no es un club. La gente no confunde sus clubes con un reino. No se llaman a sí mismos “embajadores en cadenas” por pertenecer a una asociación benéfica. Y por supuesto, no ponen en riesgo su vida por un proveedor de servi- cios.
Entonces, exactamente, ¿qué es una iglesia local? Y no solo eso, ¿qué significa ser miembro de una iglesia? Vamos a subirnos de nuevo a nuestra máquina del tiempo y volver al presente para responder a estas dos preguntas. Y no te preocupes, no vamos a volver a via-
jar en el tiempo. En el camino de vuelta uno de nosotros saca una Bi-
blia de bolsillo y la abre en el libro de Apocalipsis. Es una carta de Juan a siete iglesias diferentes en Asia Me- nor que están sufriendo tentación y persecución. Hacia el final del libro hallamos una descripción de la Bestia (que se parece muchísimo a una descripción del César y a su afirmación de tener el imperio y de ser divino). ¿Cómo anima Juan a las iglesias? Les muestra una des- cripción de Cristo sentado en su trono con seres celes- tiales echando sus coronas delante de él. El César es un impostor. El imperio de Jesucristo es absoluto. Esto es exactamente lo que las iglesias necesitan oír para poder sobrevivir como iglesias.
Jesús es el Señor.
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