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La crucifixión del Señor Jesús  •  Sermon  •  Submitted
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Notes & Transcripts

Padre en tus manos encomiendo mi espíritu.

Saludos
Introducción
Hace un par de días, falleció en un accidente un policía estatal y para rendirle homenaje, la carretera estatal 91 sur y parte de la 84 oeste, fueron paralizadas, y a la orilla se formaron tanto policías como bomberos mostrando hermandad en la tragedia, y estoy seguro que la familia del difunto policía se agradó ante tal muestra de simpatía.
En México, en la cuidad de donde yo vengo esta semana se le llama: semana mayor, y a mi, se me enseño, que no podíamos, correr, escupir, mucho menos decir malas palabras, durante esta semana.
Imagínese a un muchacho de 10 años, sin poder correr, o hacer prácticamente nada, sino vivir como un robot.
Dice la palabra de Dios, que como a la hora sexta o sea a las 9 de la mañana, el Señor Jesús fue crucificado, y toda la tierra se oscureció.
Quiero pensar que eso fue un acto de honor ante tal sacrificio, o un acto de horror ante tal crimen, pero cualquiera que haya sido la razón o motivo fue un acto que fue ordenado y pronosticado por el mismísimo creador de cielos y tierra.
Así también, el velo en templo se rompió de arriba hacia abajo, dándonos acceso directo a ti y a mi al trono celestial, lo que nos convierte en sacerdotes y podemos interceder ante Jehová y al mismo tiempo se revelaba el Evangelio de salvación para todo aquel que este perdido.
Después de estar colgado por tanto tiempo, dice la escritura en que el Señor Jesús a gran voz, clamó diciendo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
Para mi que el Señor Jesús expiró, cuando Él, percibió que era el momento justo.
Como dice la escritura en Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mi mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Con gozo, con alegría y sobretodo pensando en ti y en mi, el entrego su vida para que podamos tener vida eterna.
Un sacrificio puro, limpio, sin mancha y agradable a Dios.
Él entregó su vida, pregunto yo, amado joven, hermano mío, señorita, hermana mía, hermanos, hermanas. tú, le has entregado tu corazón?, si no lo haz hecho este es el momento apropiado.
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