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Santiago…Una Fe que Camina

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Notes & Transcripts
¿Qué condenación?
Santiago…Una Fe que Camina
Santiago 1.1–18 LBLA
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos. Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos. Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas. Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman. Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. Amados hermanos míos, no os engañéis. Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.
Santiago 1.1–18 LBLA
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos. Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor, siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos. Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición, y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba. Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas. Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman. Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. Amados hermanos míos, no os engañéis. Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.
Introducción
Esta amaña tengo el placer de comenzar el estudio de la Epístola de nuestro hermano Santiago. Espero que esta sea de bendición para vosotros mientras navegamos las aguas frescas de esta epístola. Mi propósito como en previas ocasiones es que todos sean instruidos, Edificados y amonestados a través de este viaje que estamos a punto de emprender juntos.
La epístola de Santiago estupendo contenido de enseñanzas prácticas, claras y beneficiosas para todo creyente.
Trasfondo de la epístola: La epístola tiene como autor a Santiago. ¿Cuál Santiago? Ya que en el nuevo testamento se nos presentan cuatro personas bajo ese mismo nombre.
Hendriksen: Tenemos a Santiago, el hermano de Juan hijo de Zebedeo, que fue muerto (). Y están Santiago, el hijo de Alfeo ( y paralelos), Santiago el padre del apóstol Judas (no el Iscariote []), y “Santiago el joven” () que son virtualmente desconocidos. Judas menciona que es hermano de Santiago (), y finalmente está Santiago, el hermano de Jesús.[1]
Los eruditos están de acuerdo en que el escritor de la epístola es el hermano de Jesús (). Santiago se transformó en dirigente de la iglesia madre de Jerusalén después de la partida de Pedro (), fue uno de los oradores en el Concilio de Jerusalén (), y fue una “columna” de la iglesia, a quién Pablo presentó su informe acerca de su experiencia como misionero (, ; ).
[1] TY - BOOK: Flavio Josefo, el historiador del primer siglo, registra que Jacobo fue martirizado en el año 62 d.C., y la tradición de la iglesia presenta que Santiago fue golpeado y apedreado por los judos, y finalmente le abrieron el cráneo con un garrote de batanero. por lo que la epístola debió haberse escrito antes de esa fecha.
Puesto que no se menciona el concilio de Jerusalén (49 d.C), en el cual Santiago jugó un papel muy activo, es probable que la carta fuera escrita entre 45 y 48 d.C.[2]
J-Mac: Por lo menos dos textos significativos retan al intérprete: 1) En el 2:14–26, ¿cuál es la relación entre la fe y las obras? ¿Contradice el énfasis de Santiago en las obras el enfoque de Pablo en la fe? 2) En el 5:13–18, ¿las promesas de sanidad se refieren a la esfera espiritual o física? Estos difíciles textos son tratados en las notas.[3]
BOSQUEJO DE SANTIAGO
I. Saludo,
II. Las pruebas,
A. El objetivo de las pruebas,
B. El origen de las pruebas,
C. El objetivo de Dios,
III. La palabra,
IV. La parcialidad,
A. El mandato,
B. La conducta,
C. Las consecuencias,
V. Fe y obras,
A. La interrogación,
B. La ilustración,
C. La instrucción,
VI. Pecados de la lengua,
A. Su freno,
B. Su jactancia,
VII. La verdadera sabiduría,
VIII. La mundanalidad,
A. Su causa,
B. Sus consecuencias,
C. Su curación,
D. Sus características,
IX. Riquezas, paciencia y juramentos,
X. La oración,
XI. La conversión de los que yerran,
I. Saludo,
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos.
La epístola fue escrita a los judíos en la diáspora o “a través de la siembra” Estos judíos cristianos lo más seguro que se avían disparcito desde Jerusalén luego de la persecución de Herodes en el ano 44 donde el apóstol Santiago hermano del apóstol Juan fue martirizado. Santiago comienza su epístola con una fuerte declaración implícita y con una fuerte declaración explicita.
1. Santiago no hace mención de su relación carnal con Jesús como hermano, sino que exalta su relación con Jesús como un sirvo de él.
A. Todo creyente es siervo de Cristo.
Hemos pasado de ser esclavos del Diablo, del mundo, y del pecado, a ser esclavos de Cristo y de su Dios Padre. Aun el mismo Pablo se introdujo a sus lectores con un lenguaje similar. (; ; , ,)[4]y aun Judas se introduce de manera similar
2. Santiago se considera siervo de Dios y el Señor Jesucristo, dando a entender que su lealtad es la misma para Dios y Para el Señor Jesús. Sin tratar de introducir temas que el autor no intento introducir como un punto central de la carta, debemos de ver sin embargo, la clara referencia a la deidad de Cristo.
El Gozo de la prueba
II. Las pruebas,
A. El objetivo de las pruebas,
Todos en esta vida sea creyente o no creyente experimenta dificultades. La vida está llena de vicisitudes, penas, desgracias, desengaños, frustraciones, dolor y muerte. La realidad es que vivimos en un mundo caído repleto de pecado. Con la caída del hombre en el Edén toda la humanidad fue lanzada, bajo el dominio del pecado, trayendo consigo sus consecuencias desastrosas, las cuales experimentamos cada día.
Sin embargo, el que profesa ser creyente no solo experimenta la dificultad de la vida diaria en un mundo caído, sino que también carga el estigma de profesar ser cristiano.
Esto es para el verdadero y para el falso creyente.
Pero si vamos más allá y nos concentramos solo en el verdadero creyente, debemos añadirle un grado más de dificultad, y esto es; las pruebas que vienen para refinar nuestra fe. Pruebas que vienen departe de Dios que en la superficie parecen ser una desventaja, pero que en realidad son un regalo de Dios que resulta en nuestro beneficio.
Como ustedes saben la semana pasada comenzamos esta epístola de Santiago con una breve introducción al autor, y a sus lectores. Presentamos el carácter de Santiago el medio hermano de nuestro Señor Jesús, como un hombre que fue líder entre la iglesia primitiva, mas especifico podemos decir que Santiago era el pastor y líder de la iglesia de Jerusalén. También fue uno de los oradores en el Concilio de Jerusalén (), y fue una “columna” de la iglesia, a quién Pablo presentó su informe acerca de su experiencia como misionero (, ; ).
En el primer verso de esta epístola también vemos más de su carácter, en la forma en que el mismo se introduce a sus lectores. Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo. El carácter de Santiago era el de un hombre que comprendía la gracia que le salvo.
En el primer verso vemos la salutación a los lectores, identificándose como un esclavo de Dios y del Señor Jesucristo. Y que esta carta fue escrita a creyentes Judíos en la diáspora.
Es a estos cristianos en la diáspora quienes lo más seguro están bajo intensa persecución por el hecho de ser judíos creyentes. Estos judíos no eran aceptados por su gente los mismos judíos, y probablemente tampoco bien vistos por los Gentiles, sin embargo, es a estos a quienes Santiago se dirige con estas palabras….
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
¿Qué tiene de importante? ¿Qué tiene de bueno? ¿Por qué debemos gozarnos en las Pruebas? En otras palabras, ¿qué beneficio hay en a travesar por pruebas?
Me gustaría darles ocho razones que espero los lleven a pensar bíblicamente sobre el asunto de las pruebas que vienen a todo creyente.
1. Para probar la fuerza de nuestra Fe.
Dios en ocasiones trae a nuestras vidas pruebas para demostrarnos a nosotros mismos si nuestra fe es fuerte o débil, para que hagamos un inventario espiritual. Una persona que cuando llega la dificultad se vuelve amargo, resentido y quejoso, demuestra una fe débil. Pero si cuando llega la prueba el creyente se vuelve más y más a Dios, demuestra una fe fuerte.
Veamos algunos casos en la biblia en donde Dios provee la prueba para demostrar la fe de sus siervos. Israel ; y . Ezequías 2 Cro 32:31. Habacuc hab 3:17-18.
Job job 42:5-6.
2. Para humillarnos.
En ocasiones las pruebas vienen para recordarnos a no dejar que nuestra confianza en Dios se convierta en presunción y auto satisfacción espiritual. Mientras más grandes son nuestras bendiciones, más el enemigo trata que miremos a nuestros propios logros en vez de mirar a los logros de Dios. Podemos volvernos orgullosos y gloriarnos en nosotros mismos.
Miremos lo que dice Pablo en
3. Para separarnos de nuestra dependencia en las cosas del mundo.
Muchas veces dependemos de nuestro trabajo, nuestros estudios, gente, u honores o de cualquier otro tipo de beneficio del mundo. (Estas cosas no son malas siempre y cuando no dependamos de ellas). Caso Negativo Felipe -. Caso Positivo Moisés- .
Hebreos 11.24–26 LBLA
Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa.
Juan 6.5–7 LBLA
Entonces Jesús, alzando los ojos y viendo que una gran multitud venía hacia El, dijo* a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero decía esto para probarlo, porque El sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les bastarán para que cada uno reciba un pedazo.
4. Para llamar nos a enfocar nuestra mirada en la eterna esperanza celestial.
Mientras más nuestras pruebas duran más y más miramos a lo que nos espera en la eternidad. Pablo sabia esto y por eso dice en y . A los corintios le dice ,,
5. Para revelar lo que verdaderamente amamos.
A Israel Dios le dice en: , . Jesús dijo en y en Lucas
14:26 .
6. Para valorar las bendiciones de Dios.
Dios nos ha dado toda bendición espiritual. Su gracia, la fe, también nos ha dado su Espíritu, nos ha dado a su hijo, nos ha dado una vida nueva y una vida eterna y nos ha dado las escrituras.
7. Para desarrollar nuestra resistencia para ser de mejor uso.
El puritano Tomas Manton observaba correctamente, que “Mientras todo está callado y cómodo vivimos por nuestros sentidos y no por fe. El valor del soldado nunca se conoce en tiempos de paz”. -24 .
8. Nos permiten ser de ayuda a otros en pruebas.
Veamos lo que el Señor le dijo a Pedro en y El mismo Señor como ejemplo , Pablo resume este principio en
Es por eso que Santiago Puede decirles a estos creyentes las palabras que vemos en los primeros 4 versos.
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
El magnífico beneficio de las pruebas es que estas producen paciencia, y entorno esta paciencia produce madures. El creyente llaga a la madures espiritual a través de las pruebas que son permitidas en nuestras vidas por Dios. Cuando entonces vemos las palabras de Santiago en el verso dos, podemos entender el porqué del gozo que debe ser parte de nuestra reacción a las pruebas.
Solo cuando la uva es aplastada y fermentada es que se produce el buen vino, solo cuando la oliva es aplastada es cuando obtenemos el mejor aceite.
El Gozo de la prueba II
II. Las pruebas,
A. El objetivo de las pruebas,
Hay un refrán que dice “Del dicho al hecho hay un gran trecho” de la teoría a la práctica hay una vereda. Para muchos hay una desconexión entre las pruebas y el beneficio de estas. Hablamos en muchas instancias de las pruebas positivamente, sin embargo, cuando nos encontramos en medio de estas, no sabemos qué hacer.
Pero no solo eso, si no que nos quejamos a Dios por enviar la prueba. Esto se debe a dos cosas;
1. No conocemos el propósito de las pruebas, y 2. No confiamos en Dios en medio de la prueba.
Santiago es una epístola que nos lleva a conectar nuestra profesión de fe con nuestro caminar en la fe. Santiago da por sentado la realidad de las pruebas en nuestras vidas, y que como nosotros nos comportamos en el medio de estas sí importa.
Los primeros cuatro versos, presentan a las pruebas como algo positivo, aún más; como las presenta como algo en lo que debemos regocijarnos. De modo que si Santiago las presenta de esta manera, es porque estas traen consigo algo beneficioso.
Como hablamos la semana pasado bíblicamente podemos deducir por lo menos ocho beneficios que obtenemos de parte del estar en pruebas.
1. Para probar la fuerza de nuestra Fe.
2. Para humillarnos.
3. Para separarnos de nuestra dependencia en las cosas del mundo.
4. Para llamarnos a enfocar nuestra mirada en la eterna esperanza celestial.
5. Para revelar lo que verdaderamente amamos.
6. Para valorar las bendiciones de Dios.
7. Para desarrollar nuestra resistencia para ser de mejor uso.
8. Nos permiten ser de ayuda a otros en pruebas.
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
Debemos estar gozosos de las pruebas, ya que estas desarrollan nuestra perseverancia, creando en nosotros estamina, para poder atravesarlas sin desmallar y así entonces vamos maduramos.
El poeta mexicano Amado Nervo escribió:
Señor, Señor. Tú antes, Tú después, Tú en la inmensa
Hondura del vacío y en la hondura interior:
Tú en la aurora que canta y en la noche que piensa;
Tú en la flor de los cardos y en los cardos sin flor.
Tú en el cenit a un tiempo y en el nadir;
Tú en todas las transfiguraciones y en todo padecer;
Tú en la capilla fúnebre, Tú en la noche de bodas:
¡Tú en el beso primero, Tú en el beso postrer![5]
Santiago nos ha dicho que las pruebas son de beneficio para nosotros, porque estas producen perseverancia, y la perseverancia produce madures para que no nos falte nada.
Pero aun va más allá, y sin querer dejarnos con interrogantes, presenta lo que es un mandato de parte de Dios para todo creyente, también para nuestro beneficio.
Creo que en el medio de la prueba a cada uno de nosotros nos viene a la mente una interrogante: ¿por qué? ¿Señor que propósito tienes tú al permitir esto en mi vida?
O ¿Por qué ahora? Etc.
El asunto es que hay veces en las que no tenemos el entendimiento de las cosas. Santiago nos recuerda a nosotros de una herramienta que el creyente siempre tiene a su disposición; pedir sabiduría de Dios. El proverbista dijo: Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Reconócele en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas.
No seas sabio a tus propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal.
El que sea simple que entre aquí. Al falto de entendimiento le dice:
Venid, comed de mi pan, y bebed del vino que he mezclado.
Abandonad la necedad y viviréis, y andad por el camino del entendimiento.
En el medio de la prueba busquemos el conocimiento de Dios para saber cómo sobre pasar la prueba, para como en medio de la prueba podemos glorificar a Dios, para saber cómo podemos ser de bendición para otros, como podemos madurar. Señor enseñame tu camino para no pecar contra ti en el medio de la angustia.
Hay una formula muy sencilla para poder contestar esta interrogantes; “Pedirle a Dios la sabiduría”
El creyente debe pedirle sabiduría a Dios. Santiago da a entender que Dios es la fuente de la sabiduría. Esta le pertenece a él.
Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Dice una canción “pide que queda come que hay” Dios quiere darnos a nosotros lo que necesitamos. El problema no es Dios, somos nosotros. Dios tiene y quiere darnos. Pro 2:3-6
Santiago nos dice que pidamos a Dios sin miedo porque él no nos va a reprochar ese pedido. .
Sin embargo, hay una condición, y si esta condición no está presente, Dios no contestara nuestra petición. “Pedir con Fe”, pedir creyendo, confiando en Dios.
Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
J Mac: Deben ofrecerse oraciones con confianza esperanzada y tranquila en un Dios soberano (vea la nota sobre ). no dudando nada. La duda tiene que ver con estar dividido entre pensamientos diferentes dentro de uno mismo, no solo como resultado de alguna indecisión mental, sino más bien por un conflicto moral interno o por desconfianza de Dios[6]
La persona que duda sobre la capacidad o la disposición de Dios para brindar su sabiduría es como el mar revuelto y agitado que se mueve de un lado a otro con sus olas incesantes, y que nunca se puede quedar calmado (cp. ; ; ).[7]
No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos
gr. dipsychos, lit., de dos almas), un hombre de afectos divididos y voluntad insumisa, que quiere asegurarse ambos mundos. Este doble ánimo es lo que impide que uno halle gozo en sus pruebas, y es la misma disposición que le impedirá obtener la ayuda que necesita de Dios. Uno debe creer con toda su alma que en Dios hay ayuda. Sobre la base de esta fe cierta, uno puede contar con recibir los dones que busca—le será dada (5).[8]
Un corazón resignado, sumiso, manso,
De mi gran Redentor el trono,
Do sólo a Cristo se oye hablar,
Y donde sólo Cristo reina (Carlos Wesley).[9]
El Gozo de la prueba III
Si nosotros entendiéramos verdaderamente los beneficios de las pruebas, no nos quejaríamos tanto, sino más bien estuviéramos contentos, añorando la perfección de Dios en nosotros a través de las circunstancias adversas. Si la paciencia es el resultado de las pruebas y en torno la madurez es el producto de la paciencia para que no nos falte nada, ¿Porque entonces somos tan reacios a esta forma de Dios formarnos a la imagen de su hijo? Sencillamente por falta de conocimiento sobre lo que las escrituras nos dicen sobre las pruebas, y esto resulta en desobediencia a la voluntad de Dios en nosotros. Y en el caso de que en el medio de la prueba no sepamos que hacer pidámosle a Dios y él nos dará todas herramienta necesaria para glorificar su nombre en medio de cualquier situación.
De modo entonces, lo beneficioso para nosotros es lo que Santiago nos exhorta a hacer en los primeros versos de esta hermosa carta.
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: A las doce tribus que están en la dispersión: Saludos.
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.
Hay creyentes de toda esfera de la vida; hay pobres, hay ricos, hay jóvenes, hay ancianos, hay hombres, hay mujeres, hay inteligentes, hay no muy inteligentes, hay de diferentes naciones y colores y también hay de diferentes caminares en la vida, en fin, el cuerpo de Jesucristo es diverso.
Santiago; en los versos nueve al once se dirige a dos clases de cristianos, al pobre y al rico. Debo reiterar que Santiago todavía está bajo el mismo tema de las pruebas.
Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición,
y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba.
Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.
En la iglesia primitiva la mayoría de los creyentes eran gente pobre, muchos por que habían nacido de familias pobres, y otros que, por la persecución, por ser cristianos perdieron sus negocios, casas, familias, en fin, todo.
A los pobres Santiago les dice que se gloríe en su alta posición,
A diferencia del mundo, Dios considera a lo vil y menospreciado como algo de valor exquisito para él. De modo que el creyente pobre en Dios tiene una alta posición, aunque en el mundo esté en la más baja posición. La expresión se refiere a la jactancia de un privilegio o posesión, es el gozo de un orgullo legítimo. Aunque no posee una sola cosa en este mundo, el creyente pobre puede regocijarse en su alta posición espiritual delante de Dios por su gracia y la esperanza noble que la acompaña[10]. (, ; )
y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba.
Se refiere a que el creyente acaudalado se vuelva humilde por medio de las pruebas. Tales experiencias lo ayudan a regocijarse y darse cuenta de que la felicidad y el contentamiento genuinos dependen de las riquezas verdaderas de la gracia de Dios y no de poseer riqueza terrenal.[11]
Porque el sol sale con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en medio de sus empresas.
La imagen corresponde a los campos de Palestina cuyos prados florecen con muchos colores en febrero y ya están secos por completo en mayo. Esta es una alusión clara a , que habla del viento ardiente del siroco o sudeste que quema y destruye la vegetación que encuentra a su paso. Esta imagen de la naturaleza ilustra cómo la muerte y el juicio están bajo el control de Dios y pueden terminar con rapidez la dependencia de los ricos en las posesiones materiales ().
Las pruebas purifican nuestra fe al hacernos depender de Dios en toda circunstancia, dándonos entonces las herramientas necesarias, para perseverar y madurar quitando nuestra mirada de nosotros mismos para ponerla en Cristo, seamos ricos o seamos pobre.
El salmista dijo en el Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo. Porque los malhechores serán exterminados, más los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra. Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.
El que espera en Dios lo tiene todo.
Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.
Este verso nos presenta la recompensa de la paciencia.
Bienaventurado. 5:4, 10, 11. Los creyentes que tienen éxito en resistir las pruebas son felices en verdad (5:11). soporta. En este contexto también describe el proceso pasivo y doloroso de sobrevivir una prueba, y se enfoca en el resultado victorioso que se disfruta al final. Esta es una persona que nunca renuncia a su fe salvadora en Dios, por eso el concepto está muy vinculado a la doctrina de la seguridad y la perseverancia eternas del creyente[12]
; cp. , ; , , , ; ; ).
Finalmente, el hombre de fe viva puede pasar las pruebas porque comprende la promesa divina de las recompensas. Puede haber satisfación en medio del sufrimiento, porque se espera el premio prometido. Se recibirá la corona de vida. Su recompensa mayor, su corona, es la vida en sí, la vida eterna al final del camino, y una vida abundante, que vale la pena vivirla ahora.
Porque yo ya estoy para ser derramado como una ofrenda de libación, y el tiempo de mi partida ha llegado.
He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.
En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino celestial. A El sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Juan Calvino dijo: Todos aquellos a quienes el Señor ha escogido y honrado admitiéndoles dentro de la sociedad de sus santos deben prepararse a sí mismos para una vida dura, laboriosa y difícil, repleta de calamidades numerosas y variadas. Es la voluntad de su Padre celestial ejercitarles de este modo y tener así una prueba ciertísima de que le pertenecen a él. Habiendo comenzado con Cristo su Hijo primogénito, él utiliza este método con sus hijos.[13]
Tentados por nosotros mismos
Un cristiano sin pruebas es tan real como un unicornio con cola de colores, en otras palabras, no existe. Dios en su santa soberanía ha decidido, perfeccionarnos a través de pruebas. Es por eso que en esta epístola Santiago se refiere a las pruebas como algo positivo, con grandes beneficios para nosotros.
Las circunstancias que Dios permite en nuestras vidas como ya hemos establecido so de beneficio, pero en ocasiones nos encontramos con falta de entendimiento, pero Dios quien no deja a sus hijos desamparados nos dice a nosotros que le pidamos sabiduría, pero que lo ágamos con fiando en él, sin titubear, sin dudas sin inestabilidad, sin doblemente. Porque si dudamos no obtendremos nada de él. Así que pidamos porque él tiene en abundancia y no los reprochará.
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia,
y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.
Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra.
No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,
Y aún más allá, sea que seamos pobres debemos jactarnos en nuestra dependencia de Dios y si somos ricos debemos jactarnos en nuestra humillación. Sea rico o pobre nuestra dependencia de Dios siempre debe estar presente.
Pero existe la cruel realidad de que en ocasiones somos tentados, y sucumbimos a la tentación. En el griego la palabra prueba y la palabra tentación es la misma (peirasmos)
La utilización de esta palabra depende del contexto en el cual se utiliza. Por ejemplo, en el primer verso Santiago la utiliza con el sentido de examinar, algo que se analiza, para comprobar su genuinidad. Pero en los versos 13 al 16 utiliza esa misma palabra con el sentido de instar a pecar.
Hendricksen: No todos soportarán las pruebas que Dios coloca delante de ellos. Por consiguiente, Santiago advierte a sus lectores, que no deben culpar a Dios, sino entender la causa y el resultado de la tentación.
¿Qué nos dice Santiago al respecto?
Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie.
La declaración de Santiago “que nadie” esto es para todo ser humano. Nadie en lo absoluto puede decir tal cosa. ¿Qué cosa? Que es inducido a pecar por Dios.
Ahora ¿por qué tentación? y ¿por qué prueba? Veámoslo de esta manera: J Mac: Esto depende de la respuesta del individuo; Si un creyente responde con fiel obediencia a la palabra de Dios, soporta debidamente la prueba; pero si sucumbe ante ella en la carne, dudando de Dios y desobedeciendo; se siente tentado a pecar. Una respuesta correcta conduce a una firme posición espiritual, a justicia, sabiduría y a otras bendiciones. Una respuesta incorrecta conduce al pecado y a la muerte.
Como creyentes nosotros tenemos la opción de no pecar en distintas situaciones, esto se debe a que ya no somos esclavos del pecado, si no esclavos de Cristo. Tenemos una naturaleza nueva que se complace en la obediencia a su amo, pero en ocasiones nos sometemos al pecado, aunque este no tenga autoridad sobre nosotros, actuando así como los del mundo. El no creyente no puede hacer más que someterse a su amo el pecado.
Miremos lo que nos dice Pablo en No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.
Dios dispone que las pruebas ocurran y en medio de ellas permite que se dé la tentación, pero Él ha prometido que no la permitirá en mayor grado de lo que puedan soportar los creyentes y que nunca los dejará sin salida (). A ellos les corresponde elegir entre aprovechar la salida provista por Dios o ceder a la tentación (; ).
Nosotros como seres humanos no solo somos vulnerables a la tentación, pero también somos vulnerables a culpar a otros por nosotros sucumbir a la tentación.
Eso es lo que Adán hizo en el paraíso cuando cayó en el pecado. Escuchó a Eva, la que a su vez había obedecido a Satán. Cuando Dios los confrontó con su falta, Adán culpó a Eva y Eva culpó a la serpiente (). Es más, Adán culpó a Dios cuando dijo: “La mujer que pusiste aquí conmigo—ella me dio del fruto del árbol, y lo comí” (v. 12; bastardillas añadidas)’. Nadie debería decir: “Soy tentado por Dios”.
porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie.
Que una persona cuando es provocada por sí mismo a pecar, que esa persona no diga que es empujada a pecar por Dios. ¿Por qué? Pues porque Dios no puede ser incitado por el mal, de modo que él no tienta a nadie.
Queremos culpar a Dios de nuestras acciones pecaminosas, formulamos cada excusa para no ver la realidad que el problema está en nosotros mismos.
En mateos 4:1 tenemos el relato de la tentación de Jesucristo, Jesús cómo ser humano fue probado, satanás deseaba que el hijo de Dios desobedeciera a su padre, al igual que el primer Adán, cuando creyó la mentira de la serpiente. Sin embargo, el señor Jesús no tenía una naturaleza de pecado, y es por eso que a pesar de los intentos del diablo, Jesús no peco. Esto es porque el Hijo del hombre no tenía apetito del mal. Su deseo era siempre de hacer la voluntad del padre.
Santiago hace el argumento que Dios no nos induce a pecar porque él no tiene relación con el mal, el no desea el mal. Dios es incapaz de ser seducido por el mal, porque el odia el mal, el odia el pecado. A causa de su perfección, Dios no tiene contacto con el mal, y el mal es impotente para poner a Dios en tentación.
En el Eclesiástico, libro intertestamentario, vemos que otros judíos vieron la necesidad de aclarar esta idea:
No digas: «Fue el Señor el que me hizo claudicar», porque él no hace nunca lo que detesta. No digas: «él me hizo extraviar», porque él no necesita de un hombre pecador. El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen. Él hizo al hombre en el principio y lo dejó con su propio albedrío. Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada. Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera. Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas. Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre. A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar. ()
Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.
Cada persona que cae en la tentación lo hace porque ha sido entrampado por su propia concupiscencia.
Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios,
avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez.
Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
1:15 El pecado no es un simple acto espontáneo, sino que es resultado de todo un proceso. Las palabras griegas que se traducen “ha concebido” y “da a luz” asemejan este proceso a la concepción y el nacimiento físicos de una criatura. De este modo Santiago personifica la tentación y muestra que siempre sigue una secuencia similar y produce pecado con todos sus resultados mortíferos. Así el pecado no resulte en muerte espiritual para el creyente, sí puede llevarlo a su muerte física (; ).
Amados hermanos míos, no os engañéis.
Hermanos tenemos que tener mucho cuidado, No culpemos a Dios por nuestras propias faltas, ni tampoco demos rienda suelta a nuestras pasiones para que estas tomen control de nosotros más bien llevemos nuestra mente cautiva a la palabra de cristo, a su voluntad.
B. El objetivo de Dios,
De Dios…. Todo lo Bueno
“Aunque ciertamente Satanás infunde su veneno y aviva la llama de nuestros deseos corrompidos en nuestro interior, no somos llevados por una fuerza externa para que cometamos el pecado, sino que nuestra propia carne nos seduce y voluntariamente cedemos a sus encantos”
Juan Calvino
Cuando una prueba se convierte en una tentación.
Dios provee para nosotros pruebas las cuales tienen el propósito de madurarnos. Este maderamiento es nuestra completa dependencia de él. Un cristiano maduro ha aprendido que depende de Dios en todo aspecto de su vida.
Vive arreguindado de la voluntad de Dios en completa sumisión y obediencia a ella.
Las diversas situaciones que vienen a nuestras vidas tienen el propósito de hacernos crecer para que estemos completos y no nos falte nada. Pero cuando no sobrepasamos estas circunstancias permitidas por Dios para probarnos, es porque hemos sido victimas de nuestros propios deseos pecaminoso.
Hemos sido engañados por nuestra propia concupiscencia, esta nos a presentado el pecado como algo apetitoso, y nosotros arrastrados formulamos en nuestras mentes justificaciones para el pecado que estamos a punto de cometer.
Luego tramamos como es que vamos a cometer ese pecado, hasta que final mente nuestro deseo da luz al pecado. Pero se nos olvida que este nacido de nuestra concupiscencia es un asesino que trae consigo la muerte.
Así que tenemos dos razones por las cuales no podemos culpar a Dios de nuestra caída en la prueba.
1. Dios no nos incita a pecar. Esto se debe al hecho que Dios no puede ser incitado a pecar de modo que el no incita a nadie a pecar. Dios por naturaleza odia el pecado. El pecado es completamente contrario a Dios, es completamente contrario al carácter santo y puro de Dios.
2. Nosotros somos la fuente de la tentación. Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
Dios nos ha dado a nosotros herramientas que debemos de utilizar si que remos ser exitosos encontra de caer en la tentación. Esto es lo que Pablo nos ha dicho en No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.
Y de nuevo el mismo Santiago nos dice Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye. Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
.
En vista a lo que las mismas escrituras nos presentan ¿como podríamos alguna ves pensar que Dios es el que nos tienta a nosotros, o quien nos incita a pecar?
Amados hermanos míos, no os engañéis.
Tener ese tipo de pensamiento es negar la plena realidad, es negar nuestra naturaleza y la de Dios. Si decimos que Dios es el culpable de nuestros pensamientos y acciones pecaminosas, estamos torciendo el carácter de Dios.
Santiago ahora se propone a redirigir cualquier idea que pinte a Dios como el dador del mal, a pensar y ver a Dios como lo que sí, él es. ‘’El dador de todo lo bueno’’
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
1. La bondad de Dios
Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto
(“dádiva”) denota el acto de dar y la segunda (“don”) es el objeto dado
Desde las delicias creadas por Dios en el Génesis para nuestro paladar y sustento, hasta materiales que utilizamos para construir refugio. Desde la luz del día para trabajar hasta la oscuridad de la noche para descansar. Desde el primer aliento de Vida hasta el ultimo. Vemos la bondad de Dios desplegada el don de la vida diaria.
También vemos su bondad al regalarnos a su hijo en sustitución de nosotros en la cruz.
También vemos su bondad al darnos el consolador quien reside en nosotros ahora pero que previamente nos trajo a Dios.
También a su Iglesia le a dado dones para el beneficio mutuo de todo creyente.
En fin, todo lo bueno experimentado en el universo proviene de Dios. .
Phillip Schaff: Todo lo bueno es de Dios. Nuestro bien superior y espiritual evidentemente surge de Él: todas las buenas obras son los efectos de los impulsos Divinos. Nuestro bien inferior y terrenal también proviene de Él: nuestra salud, nuestra propiedad, nuestras comodidades domésticas, son los regalos de Su bondad. Nuestras propias pruebas, nuestras desilusiones, nuestras aflicciones, nuestras enfermedades, esas pruebas de carácter son las pruebas de su bondad, y están diseñadas para producir en nosotros los frutos pacíficos de la rectitud.
2. El carácter de Dios
desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación.
Toda esta dadiva procede del mismo creador. El creo las luminarias del cielo el cosmos y todo lo que en el habita. Pero a diferencia de la variación que trae la sobra del sol y la luna, Dios siempre brilla, Dios no cambia. Dios no es caprichoso, Dios no cambia, él es sempiterno.
También la Gloria de Israel no mentirá ni cambiará su propósito, porque El no es hombre para que cambie de propósito. Porque yo, el SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
En el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.
3. La voluntad de Dios
Dios no solo de Dios proviene todo lo bueno en general, si no que también la máxima definición de lo bueno nos lo a dado. Nacer de Nuevo. El acto divino de regeneración o nuevo nacimiento (; ; cp. ; , ; , ; ).
3 Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo*: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
5 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te asombres de que te haya dicho: "Os es necesario nacer de nuevo."
8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.
25 'Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
26 'Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 27 'Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.
Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,
que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados),
y con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús,
para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, LBLA
Nadie impulso a Dios a Que le hiciera nacer de nuevo, nadie puede desear tal cosa. Fue él en su divino amor y beneplácito quien nos dio una nueva naturaleza. El instrumento que el utilizo para llevar esta magnifica obra acabo, palabra de verdad; El evangelio.
Es a través de la predicación del evangelio que los pecadores reciben el nuevo nacimiento.
D. Edmond Hiebert escribe: “Nada hay que sustituya la proclamación del evangelio”.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ¡CUAN HERMOSOS SON LOS PIES DE LOS QUE ANUNCIAN EL EVANGELIO DEL BIEN!
las primicias eran santas y pertenecían a Dios: el primogénito de hombre o de ganado, los primeros productos de la viña, de la huerta y del campo (véase, por ejemplo, ; ; ; ; ).
Ejemplo 'Santo era Israel para el SEÑOR, primicias de su cosecha; todos los que comían de ella se hacían culpables; el mal venía sobre ellos'--declara el SEÑOR.". “Israel era santo para Dios, las primicias de su cosecha”
¡Qué gran honor!; Somos las primicias de Dios y por tal razón santos. Es decir, Dios nos ha escogido de entre todas las criaturas para ser santos y nos ha dedicado a sí mismo. Pertenecemos a Dios. Por lo tanto, nadie piense nunca que Dios puede buscar que nos extraviemos. Esto es imposible, porque él es santo y nosotros, sus primicias, compartimos su santidad.
Spurgeon: La mejor y más noble parte de su creación, los dos veces engendrados, los inmortales que serán los guardaespaldas de su Hijo, que se pararán sobre su lecho, que es de Salomón, cada uno con su espada sobre su muslo, a causa del temor en la noche. ¡Qué privilegio es ser engendrado por Dios, ser las "primicias" de sus criaturas!
La esencia de la vida cristiana
La locomotora de la vida cristiana son las escrituras. Es a través de estas que el Espíritu de Dios nos amonesta, nos corrige, y nos convence de pecado. Son esta las que nos edifican, nos instruyen Pablo le dijo a Timoteo en Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. De modo que nuestra obediencia a estas es de suma importancia. “Después de todo es el mismo Dios hablándonos a través de su palabra escrita”
Con esto no les digo algo nuevo, al contrario, hemos tratado de ser sumamente repetitivos en este punto. Así que para nosotros en esta congregación esto es algo bien conocido. Sin embargo, el conocimiento de la palabra es beneficioso, solo cuando vivimos nuestras vidas a la luz de su enseñanza. Nota: enseñanza y practica siempre van tomadas de la mano.
Esto es precisamente lo que tenemos en los versos 19 al 27; que relación hay entre lo que Dios nos enseña en las escrituras y nuestra vida como gente que profesan ser seguidores de Jesucristo.
Como ustedes saben la epístola comienza con un llamado al gozo por el echo que nos encontramos en diversas pruebas. La razón de este llamado es por el beneficio que estas pruebas traen, siendo esto; todo lo necesario para llevar una vida piadosa ante Dios. Y de ninguna manera nos atrevamos culpar a Dios cuando fallamos en estas pruebas y caemos en tentación, ya que la incitación al pecado no es parte del carácter de Dios. Santiago nos enseña que, en ves de culpar a Dios por nuestras faltas, debemos de culparnos a nosotros mismos. Luego Santiago nos presenta lo que sí Dios nos da, los regalos que él nos ha dado, y entre todo esto esta el mayor de todos estos regalos; el nacer de nuevo.
Ahora; a la luz de la palabra de verdad por la cual el nos hizo nacer de nuevo, de esa misma manera debemos vivir. De su palabra proviene el evangelio que da vida, y también de su palabra tenemos la regla de vida y conducta para todo el que cree. Hermanos fuimos salvos por gracia a través de la fe solamente, pero esta fe que viene de Dios se ve, esta fe produce, esta fe camina.
Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira;
Este verso comienza con una apelación a la mente y al corazón de los lectores, con vistas a lo que ya se ha presentado en los versos anteriores. Con esto como fundamento Santiago se dirige a presentar tres imperativos para los creyentes.
1. Prontos para oír
Primero; el creyente debe tener oídos dispuestos a recibir. Oídos que buscan el aprendizaje. Oídos que buscan entender las situaciones en la que se encuentran. Una persona que oye antes de hablar muestra humildad y paciencia.
2. Tardos para hablar
Cuando Santiago dice que debemos ser tardos para hablar no está pidiendo que hagamos un voto de silencio. El más bien desea que seamos sabios al hablar. Los proverbios judíos más prevalentes en la época de Santiago eran los siguientes: “Hablar poco y hacer mucho”; “Es atinado que los sabios guarden silencio, y mucho más que lo hagan los necios”; “Hasta al necio, si calla, se le tiene por sabio” (). Salomón dijo algo parecido en este proverbio: “Cuando las palabras son muchas, no estará ausente el pecado, pero quien reprime su lengua es sabio” ().
3. Tardos para la ira
“El hombre iracundo exhibe necedad’ (), y la ira es pecado (; ; ). El hombre colérico escucha la voz del maligno y no la voz de Dios. Las palabras descuidadas frecuentemente acompañan un arranque de ira. Por supuesto, la ira justa tiene su lugar, pero el salmista nos dice que debemos conocer los límites de la ira justa: “En vuestra ira no pequéis” (; ; y ). Santiago nos pide que sepamos contenernos cuando estamos airados. , .
pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
La ira en si misma no es mala. Jesús se enojó en varias oportunidades. En se enojó con los fariseos y herodianos que cuestionaban su poder para hacer un milagro en día sábado, y curó al hombre enfermo en la propia sinagoga. En se enojó con sus discípulos porque no permitían a los niños que se le acercaran. En se enojó duramente con uno de sus discípulos preferidos, Pedro, y le llamó “Satanás”, por no haber sabido poner la mira en las cosas de Dios. El episodio más conocido del enojo de Jesús fue cuando, haciendo un látigo de cuerdas, entró con poder en el templo y sacó a todos los que se aprovechaban económicamente de los pobres (). En todas estas ocasiones, Jesús no pecó. El tipo de ira del cual Santiago nos habla es la ira que busca una gratificación carnal. Esta ira no busca la gloria de Dios. Cuando nos enojamos perdemos la razón, no escuchamos a nadie, sólo gritamos y nos dejamos dominar por nuestros sentimientos mal dirigidos.
Ejemplo: Moisés
Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.
A la luz de estos mandatos nosotros debemos de abandonar o despojarnos de todo lo andrajoso, de todo lo impuro, de toda suciedad. (; ; ; ; , ) Hermanos debemos despejar nuestros oídos del cerumen, y abandonar todo motivo malicioso, para que podamos recibir la palabra que ha sido sembrada en nosotros. En otras palabras, El creyente debe limpiar su terreno de todo tropiezo para que la palabra que ya esta sembrada en nosotros crezca dando frutos en nuestras vidas. Recibir con humildad la palabra implantada es someterse a esta en todo lo que esta nos instruye. que es poderosa para salvar vuestras almas.
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.
Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.
Pues la ira de Dios vendrá sobre los hijos de desobediencia por causa de estas cosas,
en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, lenguaje soez de vuestra boca.
No mintáis los unos a los otros, puesto que habéis desechado al viejo hombre con sus malos hábitos,
y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó;
una renovación en la cual no hay distinción entre griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo o libre, sino que Cristo es todo, y en todos.
Cuando mezclamos nuestras vidas nuevas en cristo con impureza, con altives de oído y con falta de control y nos volvemos habladores en vez de oidores, lo que asemos es ensuciar el terreno en donde la palabra debe crecer. Cuando hacemos esto no crememos espiritualmente, por que la palabra no a crecido en nosotros. No hay un deseo de la palabra de Dios si no un deseo de cualquier otra cosa que sea apetitosa.
No seamos oidores solamente

La semana pasada concluimos el sermón con esta interrogante: ¿Como se ve, el recibir la palabra implantada humildemente? Santiago en los siguientes versos nos instruye, presentándonos una viva descripción de este mandato.
Meno Simmons: La verdadera fe evangélica es de tal naturaleza que no puede permanecer inactiva, sino que se hace manifiesta en toda su justicia y obras de amor. Muere a la carne y a la sangre; destruye todas las concupiscencias y deseos prohibidos, busca, sirve y teme a Dios de todo corazón, viste al desnudo, alimenta al hambriento, conforta al afligido, alberga al pobre, ayuda y consuela a todos los oprimidos, devuelve bien por mal, sirve a aquellos que la injurian, ora por los que la persiguen, enseña, amonesta y reprueba con la Palabra del Señor, busca lo que está perdido, venda lo que está herido, sana lo que está enfermo y preserva lo que está sano. La persecución, el sufrimiento y la ansiedad que le sobrevienen por amor a la verdad del Señor, es para ella un gozo glorioso y un consuelo.
En los versos 19-21 Santiago nos presenta la esencia de la vida cristiana, la cual, es una vida que humildemente recibe o se somete a la palabra que ha sido implantada en nosotros.
Este recibir que describe Santiago; es uno que es pronto para oír, que es tardo para hablar y tardo para la ira. Este recibir de la palabra implantada se despoja de toda impureza, se despoja de todo resto de malicia. Gracias a Dios por esta palabra por que esta es poderosa para salvar vuestras almas.
Con esta misma palabra implantada, Santiago nos lleva a la próximo y lógico paso, ser hacedores de esta. El creyente Jamás y nunca debe crear una separación de lo que es el oír la palabra de Dios y vivir en obediencia a la luz de lo que esta nos enseña. Esto es por que estaríamos creando una separación que nunca debe de existir. Ya que una separación de lo que oímos y lo que debemos de hacer inevitablemente llegara al auto engaño.
En esta hermosa maña le pregunto; ¿Ha usted creado una brecha entre el oír y el hacer la palabra de Dios?
Mi propósito en este día es que salgamos de este lugar con el deseo y la responsabilidad de ser no solo oidores de la palabra, sino también que seamos hacedores de ella.
Primero; debemos estar claros en este primer punto esencial que Santiago nos presenta, y esto es que no hay ni la mas mínima distancia entre el oír y el ser hacedor de la palabra de Dios.
Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos.
Cuando creamos una división en donde no debe estar creamos grandes riesgos que inevitablemente resultaran en situaciones nefastas. En este caso como dice Santiago, nos engañamos a nosotros mismos.
Si el creyente no es un hacedor o en otras palabras no practica lo que la palabra le enseña, no engaña a nadie, solo así mismo.
Veamos las palabras condenadoras de nuestro Señor Jesucristo, para con aquellos que tenían una brecha entre ser oidor y ser hacedor.
(LBLA)
21 No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?"
23 Y entonces les declararé: "Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD."
24 Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca;
25 y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.
(, ) Creo que podemos decir que una persona que profesa ser seguidora de Jesús pero no vive su vida a la luz de lo que ha oído departe de las escrituras es un no creyente que se ha engañado al punto de creer que lo es.
Que realidad tan triste será para aquellos quienes pensaban que solo el ser oidores de la palabra era evidencia de su relación con Dios. Estos en el día del Juicio oirán las terribles palabras apartaos de mi yo nunca os conocí.
Santiago ahora se dirige a presentar el tipo de persona que solo oye la palabra y no la practica por medio de una ilustración.
Porque si alguno es oidor de la palabra, y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo;
pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.
La analogía utilizada por Santiago toma un ejemplo cotidiano el cual quizás la mayoría de sus lectores conocían. (Los espejos del primer siglo no eran de vidrio, sino metálicos (de bronce, plata o para los ricos, de oro). Los metales se martillaban hasta quedar convertidos en láminas que se bruñían hasta que reflejaran la imagen de objetos cercanos, y aunque el reflejo podía ser bastante adecuado estaba lejos de ser perfecto).
Una persona que hace caso omiso a lo que la palabra le enseña luego de haber visto su verdadero estado en esta, es solo un oidor y nada mas. “El espejo de la Palabra revela al hombre a sí mismo; le muestra que hay algo seriamente malo en la naturaleza que trajo al mundo consigo.”
El espejo refleja en cada uno de nosotros los más leves detalles tanto del rostro, como del cuerpo y del vestido en general, mostrando las imperfecciones en que a veces nos encontramos frente a Dios. El espejo no nos deja engañar. De la misma manera la Palabra de Dios nos refleja tal cual somos en la vida íntima espiritual. La Palabra nos confronta de igual modo haciéndonos caer en cuenta de nuestros errores.
El ejemplo de Santiago es contundente: de nada sirve mirar al espejo nuestro rostro natural si no ponemos manos a la obra para arreglarnos un poco antes de salir a la calle. Nos miramos en el espejo lo feos que estamos, pero no nos lavamos la cara, ni nos cepillamos el cabello, sólo nos marchamos. Al marcharnos, el espejo ya no nos acompaña, y nos olvidamos cómo éramos: feos, sucios, desgreñados. La palabra de Dios es como un espejo en la que todos nos miramos. No nos miramos sólo para compadecernos de nuestras fealdades, nos miramos para arreglarnos conforme a lo que ella nos enseña. El que oye, pero no hace, se engaña a sí mismo, cree haberse arreglado, pero sigue estando lleno de suciedad y abundancia de maldad. Una persona así no engaña a los demás, sólo se engaña a sí mismo.
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.
El que presta atención intensamente a lo que la palabra de Dios, la cual es perfecta y la cual también nos ha libertado del pecado, y persevera en ella como uno que oye y practica lo que oye este será bienaventurado o dichoso en lo que hace.
. Allí David canta:
La ley del Señor es perfecta,
revive el alma.
Los estatutos del Señor son confiables,
hacen sabio al simple …
Por ellos es advertido tu siervo;
en guardarlos hay gran recompensa, [vv. 7, 11]
Ahora Santiago se dirige a presentar tres maneras practicas en donde lo que acabamos de aprender en los versos anteriores, debe reflejarse.
1. La lengua
2. Los necesitados
3. El mundo
Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
La palabra religioso (threskos) se refiere a las formas y ceremonias externas de la religión
Paráfrasis del verso:
“Si alguien dice que es cristiano, pero no domina su aguda lengua, simplemente se engaña a sí mismo y su religión no vale mucho.”
1. La lengua: Un individuo que dice ser cristiano pero su legua anda desenfrenada tiene que hacer un inventario espiritual. Por que anda engañándose.
La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.
2. Los necesitados: Mostramos nuestra lealtad a Dios cuando bridamos ayuda al necesitado, entre estos están las viudas los y huérfanos.
Padre de los huérfanos, defensor de viudas,
es Dios en su santa morada. []
El Señor cuida al extranjero
y sostiene al huérfano y a la viuda. []
El defiende la causa del huérfano y de la viuda, y ama al extranjero.
[]
Porque los paganos corren tras todas estas cosas [necesidades físicas],
y vuestro Padre celestial sabe que las necesitáis. []
3. El mundo: Estamos en el mundo, pero no somos de este mundo así que no podemos seguir la corriente del mundo la cual consiste en ir en contra de Dios.
El principio de la religión pura y sin mancha es amar a Dios y al prójimo.
J. H. Rhoades : Haced más que oir: atender. Haced más que atender: comprender. Haced más que pensar: ponderad. Haced más que hablar: decir algo. Haced más que existir: vivir. Haced más que sentir: socorrer. Haced más que mirar: observar. Haced más que leer: asimilar
- MacArthur, John
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