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EL SEÑORÍO DE CRISTO SOBRE LA IGLESIA (Colosenses 1.24-28; 2.8-13)

El señorío de Cristo  •  Sermon  •  Submitted
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Propósito: Reconocer la autoridad de Jesucristo mediante el desarrollo de nuestra nueva vida.

Notes & Transcripts

La palabra inglesa «church», igual que sus otras formas relacionadas como kirche, kerk, kirk, vienen del adjetivo griego to kuriakon, palabra que primero se usó para referirse a la Casa del Señor y después para referirse a su pueblo. Nuestra palabra española «iglesia» es una transliteración del griego ekklēsia, que es una palabra que aparece en el NT, y que se usa para una asamblea pública citada por un heraldo (Hch. 19:32, 39, 40). Sin embargo, en la LXX significa asamblea o congregación de israelitas, especialmente cuando se reúnen delante del Señor con propósitos religiosos. Por consiguiente, se usa en el NT para la congregación que el Dios vivo reúne alrededor de su Mesías Jesús. De esta forma, la iglesia es la familia espiritual de Dios, la comunión cristiana creada por el Espíritu Santo a través del testimonio de los grandiosos hechos de Dios en Cristo Jesús. Dondequiera que el Espíritu Santo una las almas que adoran a Cristo unidas, allí está el misterio de la iglesia.

DEFINICIÓN DE LA IGLESIA. Explicado más ampliamente, la iglesia no es una institución, sino una entidad sobrenatural que está en proceso de crecer hacia el mundo venidero. Es la esfera de acción del Señor resucitado y exaltado. Todos sus miembros están en Cristo y están unidos unos a otros por una relación sobrenatural. Todos sus dones y actividades son la continuación de la obra de Cristo por el poder del Espíritu Santo, se originan en Cristo y son coordinados por él hacia la meta final. Entonces la iglesia aparecerá en la era venidera como el pueblo de Dios unido en una congregación ante el trono, como la ciudad celestial—la nueva Jerusalén.

-ed
-Cristo Jesús en el AT era una promesa, una profecía. La iglesia era un “misterio”, el plan de Dios para ejercer Su señorío en las vidas de personas transformadas (Leer: ).

-La iglesia es el “cuerpo espiritual” del Señor. Hay dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual del creyente:
1) Se vive por fe
2) El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual
-En , el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).
Eduardo aceptó a Cristo como su Salvador personal hace tres años. Desde entonces su vida ha sido diferente, pero no tanto como él quisiera. Sigue luchando con varios problemas internos. Parece que se enoja con demasiada frecuencia con un compañero de trabajo. A veces siente la tentación de tomar algo que no le pertenece, tal vez de poco valor y que a nadie le hará falta. En otras ocasiones lucha con el orgullo, o con la atracción física hacia una mujer llamativa. Aunque quiere agradar a Dios, se da cuenta de que su deseo y el poder para hacerlo no siempre se ponen de acuerdo. Le da gracias al Señor porque su vida ya no es como antes, pero todavía no es lo perfecta que desearía. ¿Qué más puede hacer? ¿Qué le hace falta? Algunos le han dicho que debe dejar de vivir conforme al patrón del mundo y hacerlo conforme a las normas que Dios ha decretado. Pero, ¿cómo? La lista de reglas que le han dado no le da poder para cumplirlas. ¿Cómo podemos llevar una vida verdaderamente cristiana que agrade al Creador? Después de haber recibido la vida eterna, ¿cuál es el secreto para andar de manera digna, de acuerdo a la grandeza de la obra que el Padre celestial ha hecho en nosotros? Parte de la razón por la cual Eduardo tiene esas luchas al igual que nosotros, es que no ha comprendido los diversos aspectos que la provisión divina incluye.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 58). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Cuatro hechos del significado del Señorío de Cristo

-Estos cuatro hechos son resultados en nuestra vida espiritual producidos por la obra de Cristo. (Estos cuatro hechos son tomados del libro “Estudios Bíblicos ELA - Colosenses).
-El hecho al que se refiere Pablo al decir “fuisteis”, se define por la forma en que la acción está conjugada. Está en pretérito perfecto; es decir, se trata de un tiempo verbal en la que se determina una acción pasada que se considera terminada.
-Cuando Pablo nos dice que “fuimos”, está diciéndonos que esta obra está completa y consumada. Esta provisión divina ya ha terminado, a nosotros solo nos toca reconocer individualmente lo que El hizo en forma total.
1. FUIMOS CIRCUNCIDADOS CON EL
-La circuncisión fue una señal que Dios le dio a Abraham y a sus descendientes, esta señal los identificaría como el pueblo de Dios por medio de la obediencia de su corazón.
-Pablo nos dice que en Cristo tenemos la verdadera circuncisión, no la física hecha por hombres, sino la espiritual, la que cambia el corazón. En el Antiguo Testamento, una persona podía entrar al pueblo de Dios por ese acto. No es que recibiera la salvación, sino que se consideraba parte de esa nación y de su pacto.
Nosotros éramos paganos porque no fuimos circuncidados en cuanto a la carne según el rito establecido, y por lo tanto, no pertenecíamos al pueblo escogido. Pero al estar en Cristo, somos circuncidados con una circuncisión más importante, por la cual somos añadidos a la iglesia, la nueva nación de Dios. Además, el simbolismo puede compararse con nuestra vieja naturaleza auto suficiente, que trata de agradar al Altísimo por su propio esfuerzo, y que tiene que desaparecer cuando pasamos a ser parte del cuerpo de Jesucristo.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 59–60). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Filipenses 3.3 NTV
3 Pues los que adoramos por medio del Espíritu de Dios somos los verdaderos circuncisos. Confiamos en lo que Cristo Jesús hizo por nosotros. No depositamos ninguna confianza en esfuerzos humanos
2. FUIMOS SEPULTADOS CON EL
-Además de ser circuncidados, fuimos sepultados y resucitados juntamente con él para vivir una nueva vida. Una enseñanza que Pablo repite varias veces acerca de la muerte de Cristo es que nosotros nos identificamos con él en su muerte, de manera que ahora estamos muertos al pecado.
La palabra bautismo tenía varias acepciones en la literatura del tiempo de Pablo. Originalmente, se utilizaba en el oficio de tintorería, para denotar el proceso de meter alguna tela en la tinta varias veces para cambiarle color. El resultado del bautismo era que éste y la tela se hacían iguales, idénticos, de tal manera que en adelante, ya no se podía pensar en la una sin pensar en el otro. Así fue como la palabra se empezó a utilizar para significar identificación. Estamos muertos al pecado, porque nos hemos identificado con el Salvador y estamos vivos para Dios.
Romanos 6.1–4 NTV
1 Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? 2 ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? 3 ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? 4 Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva.
3. FUIMOS RESUCITADOS CON EL
-Al referirse al hecho de que hemos muerto al pecado por habernos identificado con Cristo en su muerte, nos queda una impresión negativa. No obstante, así como no permaneció en la tumba, nosotros tampoco quedamos muertos. Jesucristo se levantó de la muerte y de la misma manera ha hecho con nosotros vivificándonos en él.
Por lo tanto, estamos identificados con Cristo en su resurrección también. Contamos con el poder del Señor para salir de ese estado y entrar a una nueva vida. Recibimos este poder por medio de la fe en el mismo que levantó de los muertos a Jesucristo.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Romanos 6.11 RVR60
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
4. FUIMOS VIVIFICADOS CON EL
-Nuestra condición antes de confiar en Cristo Jesús era que en lugar de estar muerto al pecado, estábamos muertos en nuestros pecados, estos nos habían dominado de tal modo, que merecíamos la muerte por los delitos cometidos contra los mandamientos y leyes de Dios.
-Pero el Señor Jesucristo nos ha dado vida eterna, y esta nueva vida afecta nuestro destino futuro. Ahora tenemos una vida abundante que nos satisface diariamente porque El es la fuente del poder transformador que nos capacita para agradarle.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 62–63). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
-Para darnos esta vida, Cristo tuvo que eliminar tres problemas en relación con nuestra vida anterior:
Primero, Cristo perdonó todos nuestros delitos (2:13).
Segundo, anuló el acta que estaba expedida en contra nuestra (2:14).
Tercero, despojó de autoridad al tribunal que nos había condenado (2:15).
Efesios 2.4–6 RVR60
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
efesios 2.4
-Esta es la base de una espiritualidad verdadera, de una vida bajo el señorío de Cristo. Estamos libres de la culpa, de los fracasos y de las faltas cometidas en el pasado. Sabemos que hemos sido perdonados de todo pecado. Ya no somos esclavos de nuestro antiguo estilo de vida. “Cristo es todo lo que necesitamos. En él lo tenemos todo; sin él, lo que tenemos no vale nada”.

ASPECTOS ESENCIALES DE LA IGLESIA

1. En cuanto a pertenencia

-La iglesia es propiedad de Cristo:
Porque El se entregó por ella
Efesios 5.25 RVR60
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Efesios 5.22–27 RVR60
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5.22–25 RVR60
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Efesios 5.
Efesios 5.22-
Porque El la compró por precio
1 Corintios 6.19–20 RVR60
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

2. En cuanto a posición

-La iglesia ha sido trasladada de influencia y dominio.
Colosenses 1.13–14 RVR60
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Colosenses 1.13–14 RVR60
13 el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, 14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

3. En cuanto a naturaleza

-La iglesia ha sido santificada por el poder de la palabra de Dios.
Efesios 5.26–27 RVR60
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5.26–27 RVR60
26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5.26

4. En cuanto a Jerarquía

-La iglesia está sujeta a Cristo debido a la unión que tiene con El. Cristo es la cabeza y la iglesia es Su cuerpo.
Efesios 1.21–23 RVR60
21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Efesios 1.21–23 RVR60
21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Efesios 1.

5. En cuanto a conducta

-La iglesia es el “cuerpo espiritual” del Señor. Hay dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual del creyente:
1) Se vive por fe
2) El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual
-En , el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).
Estudios Bíblicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) Capítulo 6: Resucitados para Nueva Vida

Eduardo aceptó a Cristo como su Salvador personal hace tres años. Desde entonces su vida ha sido diferente, pero no tanto como él quisiera. Sigue luchando con varios problemas internos. Parece que se enoja con demasiada frecuencia con un compañero de trabajo. A veces siente la tentación de tomar algo que no le pertenece, tal vez de poco valor y que a nadie le hará falta. En otras ocasiones lucha con el orgullo, o con la atracción física hacia una mujer llamativa.

Aunque quiere agradar a Dios, se da cuenta de que su deseo y el poder para hacerlo no siempre se ponen de acuerdo. Le da gracias al Señor porque su vida ya no es como antes, pero todavía no es lo perfecta que desearía. ¿Qué más puede hacer? ¿Qué le hace falta?

Algunos le han dicho que debe dejar de vivir conforme al patrón del mundo y hacerlo conforme a las normas que Dios ha decretado. Pero, ¿cómo? La hista de reglas que le han dado no le da poder para cumplirlas.

¿Cómo podemos llevar una vida verdaderamente cristiana que agrade al Creador? Después de haber recibido la vida eterna, ¿cuál es el secreto para andar de manera digna, de acuerdo a la grandeza de la obra que el Padre celestial ha hecho en nosotros?

Ya hemos visto los dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual:

1. Se vive por fe (2:6–7).

2. El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual (2:9–10).

En Colosenses 2:9–15, el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).

Parte de la razón por la cual Eduardo tiene esas luchas al igual que nosotros, es que no ha comprendido los diversos aspectos que la provisión divina incluye.

ILUSTRACION:
Aunque quiere agradar a Dios, se da cuenta de que su deseo y el poder para hacerlo no siempre se ponen de acuerdo. Le da gracias al Señor porque su vida ya no es como antes, pero todavía no es lo perfecta que desearía. ¿Qué más puede hacer? ¿Qué le hace falta?
Algunos le han dicho que debe dejar de vivir conforme al patrón del mundo y hacerlo conforme a las normas que Dios ha decretado. Pero, ¿cómo? La hista de reglas que le han dado no le da poder para cumplirlas.
¿Cómo podemos llevar una vida verdaderamente cristiana que agrade al Creador? Después de haber recibido la vida eterna, ¿cuál es el secreto para andar de manera digna, de acuerdo a la grandeza de la obra que el Padre celestial ha hecho en nosotros?
Ya hemos visto los dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual:
Ya hemos visto los dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual:1. Se vive por fe (2:6–7).2. El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual (2:9–10).En , el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).Parte de la razón por la cual Eduardo tiene esas luchas al igual que nosotros, es que no ha comprendido los diversos aspectos que la provisión divina incluye.
Eduardo aceptó a Cristo como su Salvador personal hace tres años. Desde entonces su vida ha sido diferente, pero no tanto como él quisiera. Sigue luchando con varios problemas internos. Parece que se enoja con demasiada frecuencia con un compañero de trabajo. A veces siente la tentación de tomar algo que no le pertenece, tal vez de poco valor y que a nadie le hará falta. En otras ocasiones lucha con el orgullo, o con la atracción física hacia una mujer llamativa. Aunque quiere agradar a Dios, se da cuenta de que su deseo y el poder para hacerlo no siempre se ponen de acuerdo. Le da gracias al Señor porque su vida ya no es como antes, pero todavía no es lo perfecta que desearía. ¿Qué más puede hacer? ¿Qué le hace falta? Algunos le han dicho que debe dejar de vivir conforme al patrón del mundo y hacerlo conforme a las normas que Dios ha decretado. Pero, ¿cómo? La lista de reglas que le han dado no le da poder para cumplirlas. ¿Cómo podemos llevar una vida verdaderamente cristiana que agrade al Creador? Después de haber recibido la vida eterna, ¿cuál es el secreto para andar de manera digna, de acuerdo a la grandeza de la obra que el Padre celestial ha hecho en nosotros? Parte de la razón por la cual Eduardo tiene esas luchas al igual que nosotros, es que no ha comprendido los diversos aspectos que la provisión divina incluye.
1. Se vive por fe (2:6–7).
2. El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual (2:9–10).
En , el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).
Parte de la razón por la cual Eduardo tiene esas luchas al igual que nosotros, es que no ha comprendido los diversos aspectos que la provisión divina incluye.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 58). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Cuatro hechos del significado del Señorío de Cristo

-Estos cuatro hechos son resultados en nuestra vida espiritual producidos por la obra de Cristo.
-La conjugación del verbos “ser” está en pretérito perfecto; es decir, se trata de un tiempo verbal en la que se determina una acción pasada que se considera terminada.
-Cuando Pablo nos dice que “fuimos”, está diciéndonos que esta obra está completa y consumada. Esta provisión divina ya ha terminado, a nosotros solo nos toca reconocer individualmente lo que El hizo en forma total.
1.FUIMOS CIRCUNCIDADOS CON EL
-La circuncisión fue una señal que Dios le dio a Abraham y a sus descendientes, esta señal los identificaría como el pueblo de Dios por medio de la obediencia de su corazón.
-Pablo nos dice que en Cristo tenemos la verdadera circuncisión, no la física hecha por hombres, sino la espiritual, la que cambia el corazón. En el Antiguo Testamento, una persona podía entrar al pueblo de Dios por ese acto. No es que recibiera la salvación, sino que se consideraba parte de esa nación y de su pacto.
En él tenemos la verdadera circuncisión, no la física hecha por hombres, sino la espiritual, la que cambia el corazón (). En el Antiguo Testamento, una persona podía entrar al pueblo de Dios por ese acto. No es que recibiera la salvación, sino que se consideraba parte de esa nación y de su pacto.
Nosotros éramos paganos porque no fuimos circuncidados en cuanto a la carne según el rito establecido, y por lo tanto, no pertenecíamos al pueblo escogido. Pero al estar en Cristo, somos circuncidados con una circuncisión más importante, por la cual somos añadidos a la iglesia, la nueva nación de Dios. Además, el simbolismo puede compararse con nuestra vieja naturaleza auto suficiente, que trata de agradar al Altísimo por su propio esfuerzo, y que tiene que desaparecer cuando pasamos a ser parte del cuerpo de Jesucristo.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 59–60). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 59–60). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
-Cuando Pablo nos dice que “fuimos”, está diciéndonos que esta obra está completa y consumada. Esta provisión divina ya ha terminado, a nosotros solo nos toca reconocer individualmente lo que El hizo en forma total.
Filipenses 3.3 NTV
3 Pues los que adoramos por medio del Espíritu de Dios somos los verdaderos circuncisos. Confiamos en lo que Cristo Jesús hizo por nosotros. No depositamos ninguna confianza en esfuerzos humanos
2.FUIMOS SEPULTADOS CON EL
-Además de ser circuncidados, fuimos sepultados y resucitados juntamente con él para vivir una nueva vida. Una enseñanza que Pablo repite varias veces acerca de la muerte de Cristo es que nosotros nos identificamos con él en su muerte, de manera que ahora estamos muertos al pecado.
El pasaje dice que además de ser circuncidados, fuimos sepultados y resucitados juntamente con él para vivir una nueva vida. Una enseñanza que Pablo repite varias veces acerca de la muerte de Cristo es que nosotros nos identificamos con él en su muerte, de manera que ahora estamos muertos al pecado.
La palabra bautismo tenía varias acepciones en la literatura del tiempo de Pablo. Originalmente, se utilizaba en el oficio de tintorería, para denotar el proceso de meter alguna tela en la tinta varias veces para cambiarle color. El resultado del bautismo era que éste y la tela se hacían iguales, idénticos, de tal manera que en adelante, ya no se podía pensar en la una sin pensar en el otro. Así fue como la palabra se empezó a utilizar para significar identificación. Estamos muertos al pecado, porque nos hemos identificado con el Salvador y estamos vivos para Dios.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 60–61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Romanos 6.1–4 NTV
1 Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? 2 ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? 3 ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? 4 Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 60–61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
3.FUIMOS RESUCITADOS CON EL
-Al referirse al hecho de que hemos muerto al pecado por habernos identificado con Cristo en su muerte, nos queda una impresión negativa. No obstante, así como no permaneció en la tumba, nosotros tampoco quedamos muertos. Jesucristo se levantó de la muerte y de la misma manera ha hecho con nosotros vivificándonos en él.
Al referirse al hecho de que hemos muerto al pecado por habernos identificado con Cristo en su muerte, nos queda una impresión negativa. No obstante, así como no permaneció en la tumba, nosotros tampoco quedamos muertos. Dios levantó a su Hijo de la muerte y le dio nueva vida de la misma manera que hizo con nosotros vivificándonos en él.
Por lo tanto, estamos identificados con Cristo en su resurrección también. Contamos con el poder del Señor para salir de ese estado y entrar a una nueva vida. Recibimos este poder por medio de la fe en el mismo que levantó de los muertos a Jesucristo.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Romanos 6.11 RVR60
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
4.FUIMOS VIVIFICADOS CON EL
-Nuestra condición antes de confiar en Cristo Jesús era que en lugar de estar muerto al pecado, estábamos muertos en nuestros pecados, estos nos habían dominado de tal modo, que merecíamos la muerte por los delitos cometidos contra los mandamientos y leyes de Dios.
-Pero el Señor Jesucristo nos ha dado vida eterna, y esta nueva vida afecta nuestro destino futuro. Ahora tenemos una vida abundante que nos satisface diariamente porque El es la fuente del poder transformador que nos capacita para agradarle.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 62–63). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
-Para darnos esta vida, Cristo tuvo que eliminar tres problemas en relación con nuestra vida anterior:
Primero, Cristo perdonó todos nuestros delitos (2:13).
Primero, Cristo perdonó todos nuestros delitos (2:13). Este acto supone la existencia de la ley divina; éramos infractores de ella, culpables porque tendríamos que sufrir el castigo de muerte. Sin embargo, Dios nos perdonó todo. Ya no debemos nada.
Segundo, anuló el acta que estaba expedida en contra nuestra (2:14).
Segundo, tuvo que anular el acta que estaba expedida en contra nuestra (2:14). Pablo explica que el resultado del proceso judicial era un decreto contrario a nosotros que nos condenaba. Este era una barrera que obstaculizaba el camino a Dios. No nos era posible acercarnos a él por su causa. Esta sentencia fue clavada en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, al estar en él, la lista de acusaciones ha sido borrada y quitada de en medio, y ahora podemos acercarnos a su trono con toda confianza.
Tercero, despojó de autoridad al tribunal que nos había condenado (2:15).
Finalmente, el Señor tuvo que despojar de autoridad al tribunal que nos había condenado (2:15).
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 62–63). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
-La iglesia demuestra una nueva vida mediante la obediencia a Cristo.
Colosenses 2.13 RVR60
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
Colosenses 3.5–8 RVR60
5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
-Esta es la base de una espiritualidad verdadera, de una vida bajo el señorío de Cristo. Estamos libres de la culpa, de los fracasos y de las faltas cometidas en el pasado. Sabemos que hemos sido perdonados de todo pecado. Ya no somos esclavos de nuestro antiguo estilo de vida. “Cristo es todo lo que necesitamos. En él lo tenemos todo; sin él, lo que tenemos no vale nada”.
Colosenses

COMO EJERCE CRISTO SEÑORÍO SOBRE LA IGLESIA

A través de la presencia de Su Espíritu
Juan 16.13 RVR60
13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Juan 16.
A través de la ministración de Su palabra
Efesio
Efesios 4.11–13 NTV
11 Ahora bien, Cristo dio los siguientes dones a la iglesia: los apóstoles, los profetas, los evangelistas, y los pastores y maestros. 12 Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra de Dios y edifique la iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. 13 Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo.

SIGNIFICADO DEL SEÑORÍO DE CRISTO SOBRE LA IGLESIA

-La iglesia es el “cuerpo espiritual” del Señor. Hay dos principios fundamentales que sostienen la vida espiritual del creyente:
1) Se vive por fe
2) El que está en Cristo tiene todo lo necesario para ser espiritual
-En , el punto principal que Pablo quiere dejar claro en nuestra mente es que la verdadera espiritualidad es el resultado de la obra del Salvador y que en él tenemos todo lo que nos hace falta. Puesto que la totalidad de Dios está en Jesucristo, cuando estamos en él, estamos completos (2:9–10).

Cuatro hechos del significado del Señorío de Cristo

-Estos cuatro hechos son resultados en nuestra vida espiritual producidos por la obra de Cristo. (Estos cuatro hechos son tomados del libro “Estudios Bíblicos ELA - Colosenses).
-El hecho al que se refiere Pablo al decir “fuisteis”, se define por la forma en que la acción está conjugada. Está en pretérito perfecto; es decir, se trata de un tiempo verbal en la que se determina una acción pasada que se considera terminada.
-Cuando Pablo nos dice que “fuimos”, está diciéndonos que esta obra está completa y consumada. Esta provisión divina ya ha terminado, a nosotros solo nos toca reconocer individualmente lo que El hizo en forma total.
1. FUIMOS CIRCUNCIDADOS CON EL
-La circuncisión fue una señal que Dios le dio a Abraham y a sus descendientes, esta señal los identificaría como el pueblo de Dios por medio de la obediencia de su corazón.
-Pablo nos dice que en Cristo tenemos la verdadera circuncisión, no la física hecha por hombres, sino la espiritual, la que cambia el corazón. En el Antiguo Testamento, una persona podía entrar al pueblo de Dios por ese acto. No es que recibiera la salvación, sino que se consideraba parte de esa nación y de su pacto.
Nosotros éramos paganos porque no fuimos circuncidados en cuanto a la carne según el rito establecido, y por lo tanto, no pertenecíamos al pueblo escogido. Pero al estar en Cristo, somos circuncidados con una circuncisión más importante, por la cual somos añadidos a la iglesia, la nueva nación de Dios. Además, el simbolismo puede compararse con nuestra vieja naturaleza auto suficiente, que trata de agradar al Altísimo por su propio esfuerzo, y que tiene que desaparecer cuando pasamos a ser parte del cuerpo de Jesucristo.
Filipenses 3.3 NTV
3 Pues los que adoramos por medio del Espíritu de Dios somos los verdaderos circuncisos. Confiamos en lo que Cristo Jesús hizo por nosotros. No depositamos ninguna confianza en esfuerzos humanos
2. FUIMOS SEPULTADOS CON EL
-Además de ser circuncidados, fuimos sepultados y resucitados juntamente con él para vivir una nueva vida. Una enseñanza que Pablo repite varias veces acerca de la muerte de Cristo es que nosotros nos identificamos con él en su muerte, de manera que ahora estamos muertos al pecado.
La palabra bautismo tenía varias acepciones en la literatura del tiempo de Pablo. Originalmente, se utilizaba en el oficio de tintorería, para denotar el proceso de meter alguna tela en la tinta varias veces para cambiarle color. El resultado del bautismo era que éste y la tela se hacían iguales, idénticos, de tal manera que en adelante, ya no se podía pensar en la una sin pensar en el otro. Así fue como la palabra se empezó a utilizar para significar identificación. Estamos muertos al pecado, porque nos hemos identificado con el Salvador y estamos vivos para Dios.
Romanos 6.1–4 NTV
1 Ahora bien, ¿deberíamos seguir pecando para que Dios nos muestre más y más su gracia maravillosa? 2 ¡Por supuesto que no! Nosotros hemos muerto al pecado, entonces, ¿cómo es posible que sigamos viviendo en pecado? 3 ¿O acaso olvidaron que, cuando fuimos unidos a Cristo en el bautismo, nos unimos a él en su muerte? 4 Pues hemos muerto y fuimos sepultados con Cristo mediante el bautismo; y tal como Cristo fue levantado de los muertos por el poder glorioso del Padre, ahora nosotros también podemos vivir una vida nueva.
3. FUIMOS RESUCITADOS CON EL
-Al referirse al hecho de que hemos muerto al pecado por habernos identificado con Cristo en su muerte, nos queda una impresión negativa. No obstante, así como no permaneció en la tumba, nosotros tampoco quedamos muertos. Jesucristo se levantó de la muerte y de la misma manera ha hecho con nosotros vivificándonos en él.
Por lo tanto, estamos identificados con Cristo en su resurrección también. Contamos con el poder del Señor para salir de ese estado y entrar a una nueva vida. Recibimos este poder por medio de la fe en el mismo que levantó de los muertos a Jesucristo.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (p. 61). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
Romanos 6.11 RVR60
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
4. FUIMOS VIVIFICADOS CON EL
-Nuestra condición antes de confiar en Cristo Jesús era que en lugar de estar muerto al pecado, estábamos muertos en nuestros pecados, estos nos habían dominado de tal modo, que merecíamos la muerte por los delitos cometidos contra los mandamientos y leyes de Dios.
-Pero el Señor Jesucristo nos ha dado vida eterna, y esta nueva vida afecta nuestro destino futuro. Ahora tenemos una vida abundante que nos satisface diariamente porque El es la fuente del poder transformador que nos capacita para agradarle.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 62–63). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
-Para darnos esta vida, Cristo tuvo que eliminar tres problemas en relación con nuestra vida anterior:
Primero, Cristo perdonó todos nuestros delitos (2:13).
Segundo, anuló el acta que estaba expedida en contra nuestra (2:14).
Tercero, despojó de autoridad al tribunal que nos había condenado (2:15).
Efesios 2.4–6 RVR60
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
-Esta es la base de una espiritualidad verdadera, de una vida bajo el señorío de Cristo. Estamos libres de la culpa, de los fracasos y de las faltas cometidas en el pasado. Sabemos que hemos sido perdonados de todo pecado. Ya no somos esclavos de nuestro antiguo estilo de vida. “Cristo es todo lo que necesitamos. En él lo tenemos todo; sin él, lo que tenemos no vale nada”.
El señorío de Cristo sobre Su iglesia se refleja en una vida guiada por Su palabra.
Porter, R. (1990). Estudios Bı́blicos ELA: ¿Qué más quieres? (Colosenses) (pp. 63–64). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.
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