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Fruto, espiritual

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La vida y el crecimiento espiritual de los creyentes es comparado a un árbol que da fruto. Así como el fruto es evidencia de la salud y el vigor del árbol, así la vida del creyente, sus actitudes y conducta deben reflejar la presencia del Espíritu Santo.

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Transcript

Los creyentes deben exhibir evidencia de su conversión

Santiago 3.13 NVI
¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría.
Ver también ; ; ; ; ; ;

La naturaleza del fruto espiritual

Gálatas 5.22–23 NVI
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.
Ver también ; ;

Las fuentes del fruto espiritual

Aceptación del evangelio

Lucas 8.15 NVI
Pero la parte que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.

Mortificando la pasada manera de vivir

Juan 12.24 NVI
Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto.
Ver también ; ; ; ; ;

Viviendo de manera activa una nueva vida en Jesucristo

Gálatas 6.7–9 NVI
No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
Ver también ; ; ; ; ; ; ; ;

Permaneciendo cerca de Jesucristo

Juan 15.4–5 NVI
Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.

Sumisión a la disciplina de Dios

Hebreos 12.10–11 NVI
En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad. Ciertamente, ninguna disciplina, en el momento de recibirla, parece agradable, sino más bien penosa; sin embargo, después produce una cosecha de justicia y paz para quienes han sido entrenados por ella.
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