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Las Pruebas En El Desierto

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Dios prepara a su pueblo a través de su paso por el desierto antes de ir a la tierra prometida.

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REPASO: De Esclavitud a Libertad

Seguimos aprendiendo de la historia del Éxodo. Ya vimos la preparación de Moisés, las excusas que puso para no hacer lo que Dios le estaba mandando hacer, y la forma en que Dios libró al pueblo y juzgó al faraón y al pueblo egipcio.

La Primera Reacción

Hoy, la historia nos encuentra al otro lado del mar rojo. Vamos a enfocarnos en qué pasó luego de cruzar el mar en seco.
Lo primero que pasó fue una expresión de alabanza dirigida por Moisés y aunque no nos vamos a enfocar en eso ahí ya tenemos una aplicación práctica.
Cuando Dios nos libra de la esclavitud del pecado, nuestra respuesta debe ser una expresión profunda y genuina de sincera alabanza.
Si la historia terminara aquí tendríamos el final feliz que todos anhelan. Dios obró de manea asombrosa, todos celebran, alaban a Dios y nada puede ser mejor. Pero la historia no termina acá. El camino a la tierra prometida recién comienza.
Mientras las historia se sigue desarrollando vamos a ver cómo el pueblo transita un camino desde la esclavitud hacia la tierra prometida y en esa travesía, el primer paso ya está dado.
El camino a la tierra prometida recién comienza.

Lo Que Viene

Si miramos hacia adelante, la tierra prometida está a solo unos días de distancia. Aproximadamente a 11 días.
Eso quiere decir que en dos semanas el pueblo debería estar llegando a la tierra que Dios le prometió a Abraham, Isaac y Jacob. Sin embargo, este viaje va a ser un poco más largo.

Un Viaje Largo

Los 11 días del “tiempo estimado” se convirtieron en 40 años. Toda una generación muere sin llegar a la tierra prometida y viven una situación que no debió haber sido así. ¡¡Dios tenía otros planes para ellos!!
La pregunta obvia es ¿Por qué? Bueno, la historia nos dice que el pueblo no estaba listo para entrar a la tierra prometida.
En el boletín tienes una frase de Tim Keller que explica la condición humana descrita en esta historia.
Dios libró a su pueblo de la esclavitud en un momento, pero toma toda la vida quitar la esclavitud de las personas.

El Desierto: Un Proceso de Santificación

Si vemos el paso por el mar rojo como una pintura de la salvación que Dios nos ofrece, como dijimos la semana pasada, entonces el paso por el desierto luego pasar el mar rojo es una imagen del proceso de santificación que experimentamos en la vida cristiana.
Vamos a ver dos incidentes que nos van a mostrar un patrón que el pueblo experimenta el pueblo luego de ver la bendición de Dios.
Si te vas a llevar una sola idea de este mensaje, quiero que esa idea sea esta:
Que Dios te haya salvado, no quiere decir que tengas todo resuelto o que vallas a hacer todo bien.
Estos dos ejemplos nos van a recordar que, en pocas palabras, somos humanos, pero también que Dios tiene planes para nosotros y que tenemos que crecer si queremos agradar a Dios.
Lo vamos a abordar como las dos pruebas que el pueblo atraviesa luego de ser librados de la esclavitud.

La Prueba Del Agua

Recuerdo que un profesor en el seminario nos comentaba que cualquiera de nosotros puede pasar de un momento de una comunión profunda con Dios a estar tan alejados de Dios como para ser capaces de hacer cualquier cosa en un par de Dias.
Esto es exactamente lo que vemos en . El final de la increíble historia de la liberación de la esclavitud, un momento excepcional en su comunión con Dios, a un momento en el que están quejandose y murmurando…
Así de frágil es nuestra condición espiritual y por eso debemos estar buscando a Dios cada día.
¿Qué es esto de la prueba del agua? Veamos el pasaje:
Éxodo 15.22–27 NTV
22 Entonces Moisés guió al pueblo de Israel lejos del mar Rojo, y se internaron en el desierto de Sur. Viajaron por este desierto durante tres días sin encontrar agua. 23 Cuando llegaron al oasis de Mara, no pudieron beber el agua porque era demasiado amarga. Por eso llamaron al lugar Mara (que significa «amarga»). 24 Entonces la gente se quejó y se puso en contra de Moisés. «¿Qué vamos a beber?», reclamaron. 25 Así que Moisés clamó al Señor por ayuda, y él le mostró un trozo de madera. Moisés echó la madera al agua, y el agua se volvió potable. Fue allí, en Mara, donde el Señor estableció el siguiente decreto como una norma para probar la fidelidad del pueblo. 26 Les dijo: «Si ustedes escuchan atentamente la voz del Señor su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el Señor, quien los sana». 27 Después de salir de Mara, los israelitas viajaron hasta el oasis de Elim, donde encontraron doce manantiales y setenta palmeras. Y acamparon allí, junto a las aguas.
Fíjate el carácter educativo de esta experiencia. Lo que Dios dice es claro. Te lo traduzco en una palabra: ¡Aprende!
Analicemos un poco estoy empecemos por el principio:

El Pueblo Se Queja Contra Moisés

Pongámonos un segundo en los zapatos del pueblo. El v 22 nos muestra que se internaron en el desierto. Nos dice que estuvieron 3 días sin agua.
Acá es el punto en que podemos perder la perspectiva y criticar la actitud de los israelitas. Antes de que caigamos en esto hazte la pregunta: ¿Qué haría yo? ¿Cómo responderías si Dios te dirige a estar 3 días en el desierto y sin agua? No olvidemos que fue Dios mismo el que los puso en ese lugar.
No olvidemos que fue Dios mismo el que los puso en ese lugar.
Moisés es el que siempre va a recibir las quejas del pueblo. A lo largo de todo el camino esta historia va a repetirse. Veamos como Dios responde:

Dios Cubre Las Necesidad Del Pueblo

Dios interviene, consistentemente y de manera sobrenatural atiende a la necesidad de su pueblo.
En este caso, la respuesta de Dios es totalmente inversa a la primera plaga… muy interesante.
El agua estaba amarga, Moisés tira un trozo de madera y en lugar de convertirse en sangre, se vuelve potable.
Veamos algo que llama la atención.
Dios dice que el faraón debe obedecer a lo que Dios está pidiendo o sí no va a transformar el agua en no potable.
Acá es al revés. Dios transforma el agua en potable y luego le dice al pueblo algo muy importante.
Éxodo 15.26 RVR60
26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
En ese proceso de santificación que estamos atravesando vamos a enfrentarnos a este tipo de situación. Dios obrando y enseñándonos a hacer las cosas a Su manera, pero muchas veces volveremos a caer.
En unos instantes vamos a ver otra vez al pueblo reaccionar en este proceso de convertir 11 días en 40 años… mientras lo hacemos, piensa cuantos años quieres pasar tú en el desierto antes de hacer lo que Dios tiene en mente para ti.

La Prueba Del Pan

Abordemos ahora la historia de la comida. No es sólo pan, porque Dios también les va a dar codornices en esta historia para que coman. Pero las codornices fueron un día y el pan 40 años, así que me parece justo nombrarlo la prueba del pan :) y en unos momentos vamos a volver a esto, pero no les quiero dar más pistas por el momento.
Para variar… el comienzo de la historia es:

El Pueblo Se Vuelve A Quejar Con Moisés

Una vez más, antes de juzgar escucha lo que nos cuenta la historia:
Éxodo 16.1–3 NTV
1 Después, toda la comunidad de Israel partió de Elim y viajó al desierto de Sin, ubicado entre Elim y el monte Sinaí. Llegaron el día quince del segundo mes, un mes después de salir de la tierra de Egipto. 2 Allí también toda la comunidad de Israel se quejó de Moisés y Aarón. 3 «¡Si tan sólo el Señor nos hubiera matado en Egipto! —protestaban—. Allá nos sentábamos junto a las ollas llenas de carne y comíamos todo el pan que se nos antojaba; pero ahora tú nos has traído a este desierto para matarnos de hambre».
Están caminando en el desierto, llevan un mes sin comida y obviamente… se quejan.
Ni por un segundo voy a creer que si tu y yo estuviéramos en los zapatos de los israelitas no nos hubiéramos quejado.
Lo interesante de la queja es que, una vez, más no es cierta. No hubieran preferido quedarse en Egipto. Clamaban desesperadamente por ser liberados, sus hijos morían al nacer, eran maltratados, oprimidos, construyendo altares a dioses en los que no creían...
Si, todo eso cierto… pero teníamos comida.
El argumento es una respuesta como esta: Si, todo eso cierto… pero teníamos comida!!
Muchas veces tu y yo nos enfocamos en lo que nos falta, y no en lo que hemos recibido. Esta fue la actitud del pueblo que otra vez, se queja con Moisés.

Dios Les Da Lo Que Necesitan Ese Día

La historia es fascinante, y no tenemos tiempo para abordar cada detalle pero quiero leer parte de lo que Dios hizo:
Éxodo 16.13–18 NTV
13 Esa tarde, llegó una cantidad enorme de codornices que cubrieron el campamento, y a la mañana siguiente los alrededores del campamento estaban húmedos de rocío. 14 Cuando el rocío se evaporó, la superficie del desierto quedó cubierta por copos de una sustancia hojaldrada y fina como escarcha. 15 Los israelitas quedaron perplejos al ver eso y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto?», porque no tenían idea de lo que era. Entonces Moisés les dijo:«Este es el pan que el Señor les da para comer. 16 Estas son las instrucciones del Señor: cada grupo familiar juntará todo lo que necesite. Recojan dos kilos por cada persona en su carpa». 17 Así que los israelitas hicieron lo que se les dijo. Algunos recogieron mucho; otros, sólo un poco. 18 Pero cuando lo midieron, cada uno tenía lo justo y necesario. A los que recogieron mucho no les sobraba, y a los que recogieron poco no les faltaba. Cada familia tuvo justo lo que necesitaba.
Dios les da instrucciones acerca de cómo funciona esto del pan gratis.
No lo pueden guardar, porque al otro día se descompone, y tienen que recogerlo en la mañana. El día de reposo SI lo tienen que recoger para dos días y solo en ese día, no se echa a perder.
En el contexto de la santificación que estamos proponiendo, esta es una pintura de la dependencia de Dios. Es como el ave recién nacida que depende de que su madre le traiga el alimento y se lo ponga en la boca.
El pueblo esta descrito en completa y total dependencia de la voluntad de Dios. Es Dios mismo quien, de manera sobrenatural los alimenta.
Hace semanas que vengo diciendo que entender esta historia es vital para entender nuestra fe cristiana. (1) Entender cómo Moisés nos ayuda a entender el papel de Jesús en la historia de la humanidad, (2) reconocer el poder de Dios a través de las plagas y (3) entender el Dios personal que se contrasta con las deidades paganas son excelentes ayudas para comprender nuestro propio caminar espiritual.

Viendo a Jesús en la Historia

Ya mencionamos que en el proceso de santificación hay pruebas, y vimos dos pruebas. Una fue la prueba del agua, y la otra fue la prueba del pan.
Intencionalmente dejé fuera las codornices, para insistir en la conexión entre la historia del éxodo y la historia del cristianismo.

Jesús es el Agua viva y el Pan de vida

Cualquiera que haya escuchado la historia del Exodo va a coincidir en que las referencias de Jesús tienen mucho que ver con la historia. Esas referencias son las que nos ayudan a entender que somos peregrinos, que hemos sido librados de la esclavitud y que estamos en camino a un lugar que Dios tiene preparado para nosotros.
La historia del Éxodo es un ícono del judaísmo, sin duda, pero es a la vez una ilustración de la vida cristiana.
Jesús está retomando el concepto de la provisión divina y lo está atando a su propia persona. La semana pasada vimos esto en torno a la salvación cuando dijimos que Jesús es el único que nos puede hacer pasar de muerte a vida.
Hoy vimos que, en ese proceso de santificación en el que todos estamos, Jesús es para nosotros lo que el maná para el pueblo.
Termino con una invitación a abrazar el proceso de crecimiento que Dios tiene preparado nosotros. La travesía en la que estamos implica el evento de la salvación y la liberación del pecado, pero también el proceso mediante el cual aprendemos a caminar con Dios y Él nos prepara para el futuro glorioso que nos espera en Su presencia.
Oremos.
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