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Onesimo

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Hay cuatro términos heb. que se traducen perdón: (1) kaphar, «cubrir» (Dt. 21:8; Sal. 78:38; Jer. 18:23). Este término se traduce también «expiación» (véase EXPIACIÓN). (2) Nasa, «llevar», quitar (culpa). Fue usada por los hermanos de José cuando le pidieron que les perdonara (Gn. 50:17; Dios la usa al proclamar que Él es un Dios «que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado»: Éx. 34:7; Nm. 14:18) y al describir la bienaventuranza del hombre, «cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado» (Sal. 32:1). (3) Salach, «perdonar», se usa sólo del perdón que da Dios. Se emplea con referencia al perdón relacionado con los sacrificios: «obtendrán perdón» (Lv. 4:20, 26); «será perdonado» (vv. 31, 35; 5:10, 13, 16, 18; etc.). Aparece en la oración de Salomón en la dedicación del Templo (1 R. 8:30, 34, 36, 39, 50). También en el Sal. 103; Jer. 31:34; 36:3; Dn. 9:19.

En el NT se usan varios términos: (1) aphesis, de aphiẽmi, «enviar de, liberar, remitir», que se traduce en varias ocasiones «remisión». (2) Aphiẽmi se traduce «perdonar», que además de «despedir», «entregar», «remitir», se traduce también por el verbo «perdonar». (3) Apoluõ, que además de significar «dejar», «despedir», etc., se traduce también «perdonar». (4) Pheidomai, «dejar», «escatimar», se traduce también como «ser indulgente» y «perdonar». (5) Charizomai se traduce en varias ocasiones como «perdonar» (entregar, dar, conceder, dar gratuitamente). Todas estas palabras se aplican al perdón concedido por Dios, así como al dado por una persona a otra.

500 Ilustraciones 452. El Espiritu de Perdon

452. EL ESPIRITU DE PERDON

Ef. 4:32.

Luis XII, rey de Francia, tenía muchos enemigos antes de ascender al trono. Cuando fue hecho rey mandó que se formara una lista de sus perseguidores y marcó en frente de cada nombre una gran cruz negra. Cuando se supo esto huyeron sus enemigos porque creyeron que aquello era una señal de que deseaba castigarlos; pero el rey sabiendo de sus temores, mandó que los llamaran asegurándoles el perdón, y dijo que había puesto una cruz junto a cada nombre para acordarse de la cruz de Cristo y esforzarse en seguir el ejemplo de Aquel que oró por sus asesinos exclamando: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Dios pone la cruz en un lado o sobre los pecados de los creyentes arrepentidos y los perdona.—Comper Gray.

223. ONÉSIMO

(Filemón 1)

INTRODUCCIÓN: la historia de Filemón está relacionada con la iglesia de Colosas, formada por el predicador voluntario llamado Epafras; la formaban Filemón, su esposa Apia y su hijo Arquipo, una familia de buena posición y servicial al Señor prestando su misma casa para celebrar reuniones y ayudando a muchos creyentes que pasaba por aquella ciudad. Onésimo el año de los esclavos de Filemón, que le hurtó dinero a su amo y se escapó a Roma, la capital del imperio romano donde le era más fácil gozar de su hurto y pasar desapercibido. No sabemos de qué forma entró Onésimo en contacto con Pablo, posiblemente recordaría las reuniones cristianas que había oído en casa de su amo. Sabía que los cristianos eran magnánimos y pensaba sin duda sacar provecho de su contacto con Pablo, pero obtuvo mucho más, ya que recibió con Él el don de la salvación de su alma mediante una conversión genuina. El apóstol Pablo escribió dos cartas que han entrado en el Nuevo Testamento, una para la iglesia de Colosas y otra personal para Filemón, que había sido ordenado con imposición de manos para ser un predicador del Evangelio, lo que estaba haciendo en su propio hogar, pues Epafras había viajado a Roma donde encontró a Lucas el médico, y a un cristiano que al final abandonó al apóstol llamado Demas. Todos ellos servían y ayudaban al gran apóstol compartiendo su testimonio y sus oraciones por todas las iglesias que Pablo tenía en su corazón. El espíritu perdonador de Pablo se revela en la carta a la iglesia de Colosas mencionando a Marcos el primo de Bernabé La carta personal entera que Pablo escribió a Filemón es toda una lección para los cristianos y particularmente para los predicadores.

1. El ruego a Filemón: los ruegos del apóstol en los vv. 9 y 10 están basados en su autoridad como siervo de Dios y apóstol del Señor.

Los servidores de Dios son a veces tildados de meterse en negocios ajenos, pero ello es debido muchas veces al abundante amor de sus corazones. Esto aparece abundantemente en la referida epístola, en la que se manifiesta …

a) El amor a los pecadores perdidos escarmentados por el pecado: hay muchos ejemplos hoy día de esta clase entre los convenidos, ex drogadictos y marginados sociales

b) El poder del Evangelio para transformar a los tales: el nombre de «Onésimo» en el original griego es «útil». Quizás este nombre engañó a Filemón cuando lo adquirió como esclavo en aquel tiempo cuando la esclavitud estaba a la orden del día y los esclavos eran simplemente servidores, pero el apóstol hace uso del mismo nombre para recordar a Filemón el poder transformador del Evangelio de Cristo, cuando ha entrado de veras en el corazón.

c) El gozo y la obligación de perdonar: el predicador del Evangelio tiene cierta autoridad, ya que es portador del gran mensaje de salvación, pero Pablo se humilla hasta rogar, presentando a su discípulo un cuadro conmovedor.

d) El Evangelio debe ser poderoso para quitar la pereza, transformándola en actividad útil (Ef. 6:6–8).

2. Un título cariñosísimo: le menciona al esclavo ladrón como …

a) «Mi hijo».

b) «Engendrado en mis prisiones». Este segundo detalle da fuerza al primero ¿Para que estaba el apóstol en la prisión? Por causa del Evangelio y estando en una casa de alquiler no tenía oportunidad de predicar el Evangelio a malhechores; lo había predicado a gobernadores tribunos y hasta al mismo rey Agripa, pero ellos habían tenido corazones demasiado duros para rendirse a la fe, en cambio Onésimo lo había hecho Y la experiencia de Pablo era de que había sido una conversión real.

3. La obligación de perdonar: Jesús los llama «bienaventurados» (Mt. 5:9). Para ello se necesita tacto, como el que había mostrado el apóstol mencionando las cualidades de aquel a quien dirige su ruego, hacerle sentir que le tenía en buen concepto, pero recordarle el deber que tenía como cristiano para perdonar a su esclavo ladrón, sin vengarse entregándole a las autoridades, sino recibiéndole como a hermano, puesto que era un hijo espiritual de Pablo y, sobre todo, un hijo de Dios

4. El énfasis en el ruego (vs. 17–21): la razón de la autoridad amorosa que Pablo tiene para con su hijo espiritual, «tú mismo te me debes a mí» (v 19). No sabemos cómo Filemón fue convertido por Pablo en alguno de sus viajes, puesto que no había estado en Colosas, pero conocía por el testimonio de otros que aquel hijo espiritual suyo era tan generoso que sabía que haría más de lo que le pedía. Sin embargo, para apelar al último resorte de la pérdida material que le había ocasionado el esclavo fugitivo, Pablo se pone como fiador suyo.

CONCLUSIÓN: he aquí lo que ha hecho Jesús nuestro intercesor en las alturas. Él no sólo puede decir como Pablo «te lo pagaré», sino que lo ha pagado ya, «El cual vive para interceder por nosotros» (He. 7:25). Cuánto más nosotros deberíamos, como servidores suyos agradecidos, hacer más que lo que él nos ha mandado, pero lo cierto es que siempre hacemos menos.

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