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Lección 4 La presentación del evangelio, 3ª parte

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EVANGELISMO BÍBLICO
Lección 4
La presentación del evangelio, 3ª parte
Lección 4: La presentación del evangelio (3ª parte)
IV. Debes _________________:
Se mencionan dos tipos de arrepentimiento en :
"Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto”.
El primero es “la tristeza del mundo”:
“No es más que el orgullo herido de ser descubierto en pecado y que nuestros deseos pecaminosos no se vean cumplidos. Este tipo de tristeza sólo conduce a culpa, vergüenza, desesperación, depresión, autocompasión y desesperanza”.[1]
Aquellos con esta tristeza del mundo, no son salvos, aún así, tristemente estos elementos son los que a menudo alimentan el mensaje que se centra en el hombre. En lugar de un arrepentimiento verdadero, el mensaje que se centra en el hombre ofrece soluciones a varias “necesidades sentidas” (autoestima, amor propio, dinero, relaciones, alivio financiero…). Estas “necesidades sentidas” se convierten en el cebo que atrae a las personas a hacer una profesión de fe.
A.W. Tozer dijo: “La nueva cruz no degolla al pecador, lo redirige. Lo lleva a una forma de vida más limpia y alegre, y salvaguarda su amor propio. Para el que se reafirma a sí mismo dice, “Ven y reafírmate en el Señor”. Al egocéntrico, “Ven y enorgullécete en el Señor”. Al que busca emociones le dice, “Ven y disfruta de las emociones de la comunión cristiana”. El mensaje cristiano está distorsionado en la dirección de la moda actual para hacerlo aceptable al público”.[2]
El segundo tipo de arrepentimiento se describe en el versículo 11:
El verdadero arrepentimiento bíblico se caracteriza por la “tristeza según Dios”, tan sólo producida por el Espíritu Santo. Esta tristeza reconoce la atrocidad del pecado, el dolor de quién el pecador ha ofendido y urgentemente responde despojándose del pecado y revistiéndose de justicia.
El arrepentimiento es: __________________________________________________
____________________________________________________________________.
El arrepentimiento requiere la sumisión completa de la persona a Cristo, destronando a uno mismo y coronando a Cristo en su lugar (; ; ). Más que la modificación de la conducta, el arrepentimiento es la sumisión de la voluntad, ambiciones y esperanza eterna al Creador.
Transición: Una vez entendido el evangelio, debemos llamar al no creyente al arrepentimiento. Pregúntale:
“¿Entiendes el mensaje del evangelio que acabo de explicar?”
Dios es el Creador y Señor, sin pecado y requiere obediencia perfecta. Eres pecador, debes pagar por tu pecado, y eres incapaz de salvarte a ti mismo. Cristo, el impecable Hijo de Dios, pagó por el pecado de todos los que se arrepientan.
“¿Reconoces tu necesidad de salvación por medio de Cristo como Señor y Salvador?”
“¿Entiendes que el simple hecho de reconocer estas verdades no te salvará? Jesucristo es nuestra única esperanza de escapar del juicio divino, recibir perdón de pecados, y obtener vida eterna”.
Si esto es lo que quieres, entonces:
A. Aparta tu __________________________________.
"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.
El arrepentimiento implica: ______________________________________________
____________________________________________________________________.
El arrepentimiento resulta en: Perdón. ______________________________________
____________________________________________________________________.
Cristo llama al que se arrepiente a “considerar el precio” de abandonar su pecado. Lo cual puede que conlleve abandonar relaciones inmorales, dejar de hacer prácticas deshonestas en los negocios, o incluso cortar relaciones con ciertas personas.
“…Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?".
Cuando confesamos nuestro pecado, decimos lo mismo que Dios afirma sobre él. Reconocemos su atrocidad ante sus ojos, cuando trasgredimos su ley y ofendemos a un Dios santo (), por lo que debemos buscar su perdón.
El perdón de Dios implica que nos libera de la paga del pecado. Ya que Cristo pagó por nuestros pecados, Dios nos ve como santos (). Por tanto, la mancha de nuestros pecados es borrada y repuesta con la justicia de Cristo. No hay límites para su perdón para aquel que está arrepentido (; ).
“Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”.
CLAVE DE EVANGELIZACIÓN: ___________________________________
_________________________________________________________________.
B. Vuelve tu ________________________________________________________.
, “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.
, “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.
Fe es: ____________________________________________________________.
“¿He oído que se dice, ‘amar a Jesús’? Eso no es el evangelio. El evangelio es ‘confiar en Él. Creer’. No es amor sino fe en la gracia salvífica”. C. H. Spurgeon
Fe es tomar la Palabra de Dios y obedecerla (), “es una fe que es tan rechazada por una vida de pecado, como atraída por la misericordia del Salvador”.[3]
Ilustración de conversación:
“La Biblia dice que para que seas salvo debes poner tu fe en Jesucristo. Esto conlleva abandonar tu fe/confianza en tus propias habilidades o esfuerzos y ponerla tan sólo en Cristo para que te perdone tus pecados y te dé vida eterna”.
“Antes me dijiste que tienes la esperanza de ir al cielo porque confías en (las buenas obras que haces/ una concepción errónea de Dios/ una concepción errónea de ti mismo…)”.
C. ¿Te ____________________________________________________________?
“Una vez que eres consciente del precio que hay que pagar, debes obedecer el mandato de arrepentirte:”
“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”.
Clave de evangelización: ____________________________________________
“Debido a que lo que has escuchado es cierto, y porque Cristo está vivo en la actualidad, Dios te invita y manda ahora a que te vuelvas de tu rebelión a Dios y:
1. Estés de acuerdo con Dios en que le has desobedecido y mereces el juicio. Darte cuenta de que te ha mostrado su bondad de muchas maneras para humillarte, y traerte al arrepentimiento.
2. Vete a Dios en oración. Pídele que te perdone tus pecados y exprésale tu deseo de arrepentirte. Dile lo que ahora sabes sobre Él, sobre ti mismo y su Hijo, y lo que debes hacer.
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.
“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación”.
“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron”.
Apéndice A: Precauciones sobre la “oración del pecador”
1. El hecho de orar no salva a nadie
Hay gente que se salva sin hacer una oración (el ladrón en la cruz, ) y hay otros que la hacen pero no son salvos (). Las personas se salvan independientemente de la “oración del pecador”. No se encuentra un precedente de la oración del pecador en la Biblia como garantía de salvación.
2. El arrepentimiento se expresará en oración
La relación con Cristo ha comenzado, pero la salvación ocurre en el momento que alguien, capacitado por el Espíritu Santo, da la espalda a su pecado y pone su esperanza de ser salvo en la obra consumada de Cristo. Una fe arrepentida se comunicará a Dios en oración.
Apéndice B: La seguridad de la salvación
1. No podemos __________________________________________.
¡No hables como si la salvación fuera simplemente el resultado de un acto externo. Uno puede expresar sus deseos a Dios en oración, pero no podemos saber lo que hay en el corazón.
“Y el SEÑOR respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; Porque el SEÑOR no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de los ojos, pero el SEÑOR mira el corazón”.
2. Podemos _____________________________________________.
“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”.
El nuevo creyente debe aprender a considerar estas verdades para hallar seguridad. Si no logran hacer esto, entonces continuarán mirando a un acontecimiento, momento o acción como la prueba de su salvación. La prueba de la salvación viene al examinar tres facetas de una vida arrepentida:
a. Fe y obediencia
Los creyentes tienen una fe constante y sostenida en las promesas de Dios (; ). El verdadero creyente comenzará a desarrollar patrones de obediencia según vaya cultivando su relación con Cristo y ésta sea nutrida por el alimento constante de su Palabra (, ; ; ).
b. El fruto del Espíritu (; )
Según el creyente vaya creciendo en la semejanza a Cristo, al poner en práctica las Escrituras en su vida, el Espíritu Santo producirá en él fruto, al igual que arrepentimiento. Estos pasos pueden ser pequeños al principio, e incluso ralentizados por el pecado, pero el proceso de santificación (el ser hechos semejantes a Cristo) nunca se parará por completo (; ).
c. La presencia del Espíritu Santo ()
El Espíritu Santo reside en el cuerpo de cada creyente y está involucrado activamente en la santificación. Por su mera presencia, el Espíritu Santo consuela, convence de pecado y testifica; da una confianza firme; de que somos hijos de Dios.
Apéndice C: Cómo lidiar con el rechazo
En el evangelismo calibramos nuestra eficacia, por la claridad con la que hemos presentado el mensaje, no por la respuesta del no creyente. Sin embargo, como Cristo dijo en (cp. ): ___________________________________
________________________________________________________________.
Dios es paciente y misericordioso; no desea que nadie se pierda (). Nosotros deberíamos amorosa y compasivamente, seguir el contacto mientras haya un rayo de esperanza. En cambio, cuando un no creyente se mofa del mensaje de Dios y nos rechaza como sus mensajeros, deberíamos confrontarles por su rebelión, orar por ellos, y seguir nuestro camino. El rechazo abierto del evangelio por una persona es causa de gran tristeza (), porque sabemos que si no fuera por la gracia de Dios, ¿dónde estaríamos nosotros?
¿Y ahora qué hacemos?
1. No discutas
2. No te tomes el rechazo como algo personal
3. Continúa orando por su arrepentimiento y muéstrate abierto a futuros contactos
4. Concluye con una advertencia
“Has hecho afirmaciones fuertes que van en contra de lo que dice la Biblia, y quiero que sepas que lo que te he presentado, es la única manera en que puedes ser perdonado de tu pecado”.
“Permíteme concluir con esta pregunta: ¿Dónde pasarás la eternidad?”
“Al no arrepentirte, estás tomando la decisión de rechazar la única vía de salvación”
“Por lo que dices, está claro que no estás interesado. Ya has escuchado la verdad y seguiré orando por tu salvación”
[1] John F. MacArthur, The MacArthur Study Bible (Nashville, TN, Word Publishing, 1997), 1774-1775.
[2] A. W. Tozer, “The Old Cross and the New” (Harrisburg, Penn.: Christian Publications, n.d.), n.p.
[3] Idem, 33.
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