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Nuestra Unión Con Cristo "Un gran misterio"

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El matrimonio y el gran misterio al que apunta.

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Introducción

Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.” (Efesios 5.31–33, RVR60)
Estamos considerando en la carta de Pablo a los Efesios el orden de Dios para una familia en Cristo.
Pablo resume lo que hemos visto en el Vr. 33:
Una esposa llena del E.S. esta llamada por Dios a respetar a su marido, pues el es su cabeza así como Cristo es cabeza de la Iglesia, así que el evangelio debe animar a una esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo, ella debe ayudarle en sumisión según los dones que ha recibido de Dios.
Los esposos llenos del E.S. están llamados a liderar a sus esposas, amándolas como Cristo amó a la iglesia y como a sus propios cuerpos, Pablo nos recuerda como en Genesis 2, Dios hizo una operación en Adan para crear de una de sus costilla una esposa para él, cada vez que hay un matrimonio, Dios crea de nuevo esta unión, el esposo puede decir como Adán: “esto es hueso de mis huesos y carne de mi carne” Este principio de unidad fue afirmado por el Señor: “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” (Mateo 19.4–6).
Este es en resumen lo que el E.S. nos demanda: “el marido ame a su mujer y la mujer respete a su marido”, de esta manera Dios es glorificado en el hogar y la gloria del evangelio es mostrada en una esposa que sirve a Cristo reflejando a la iglesia y un esposo que imita a Cristo como Líder - Siervo de su iglesia.
En el Vr. 31 Pablo ofrece un resumen acerca de lo que se trata el matrimonio y con esto terminaremos el capitulo 5, este mi pasaje preferido para las bodas y los que me han escuchado ya conocen la estructura del sermón, El matrimonio según Dios se trata de: Dejar, Unir y Reflejar, este será mi bosquejo esta mañana, solo añadiré un punto y es “El gran misterio que el matrimonio ilustra o representa”

1. DEJAR

Un esposo deja a sus Padres (el como cabeza es ahora el líder de una nueva familia y su esposa debe dejar a sus Padres para someterse a una nueva autoridad), ahora inician una relación mas intima y vinculante, que esta por encima de toda relación humana, la única relación que excede esta relación es la que tenemos con el Señor.
Dejar, implica que el marido no debe mas obediencia a sus padres, él debe honramos, pero ahora su relación con ellos es madura y adulta. El ya no debe depender mas de ellos, aunque podrá pedir consejo, ahora él es quien debe tomar decisiones, asumir toda la carga y la responsabilidad de esta nueva familia que pesa sobre sus hombros. El esta llamado a sostener, proveer cuidar y liderar en amor su nueva casa.
Dejar implica también que otras relaciones sociales pasan a segundo plano, el esposo deja su vida individual para consagrarse solo a su esposa. Tendrá una relación de intimidad y amistad exclusiva que no compartirá con nadie mas. El casado deja de vivir su vida de soltero, hace una ruptura con su antiguo estilo de vida, para unirse a una persona con la que será una nueva carne. Se necesita madurez para dejar estos vínculos y consagrarse a una persona, se necesita estar también decididamente enamorado y apasionado con esta persona, de hecho dejar mi casa y para unirme a mi esposa no ha sido de ninguna manera un gran sacrificio, ha sido el deleite de los deleites.
Unos de los problemas mas comunes en los matrimonios es que alguno de los cónyuges quiere seguir viviendo dependiente de sus papas o quiere vivir un estilo de vida de soltero (como si tuviera libertad de vivir una vida social independiente de su esposa).
Dejar es de lo que se trata el matrimonio, dejar con el propósito de unirse.

2. UNIR

Los que se unen son un hombre y una mujer, en pacto matrimonial.
Toda unión de echo o libre corrompe el matrimonio, es fornicación. Esto es común hoy, la gente quiere tener los privilegios de un matrimonio, sin el compromiso, las responsabilidades y las obligaciones de un pacto. Solo comparten la cama y cuando las cosas van mal salen a correr.
Toda unión entre mismo sexo corrompe el matrimonio, es sensual, dañina y diabólica.
Un hombre deja para unirse a una mujer, se adhieren para ser una sola carne y esto esta señalando una unión pactual, un vinculo creado por Dios, es un vinculo que no degrada a las personas, nos la envilece, ni las corrompe.
Es un vinculo pactual donde se asume un compromiso deliberado de entregarse uno al otro en amor, ahora van a compartirlo todo, van a enfrentar la vida como uno solo, van en el mismo tren, hacia la misma dirección, tienen los mismos intereses y el mismo propósito. Ahora dejan de pensar como individuos, para soñar juntos, adorar juntos, caminar juntos, por esto es tan horrible casarse en yugo desigual.
Cuando dos personas se une en matrimonio, Dios la une, de manera que las fortalezas de uno son las fortalezas del otro y las debilidades de uno son las debilidades del otro. El matrimonio es algo increíble.
La otra vez vi una película basada en una historia real de un hombre que dedico gran parte de su vida a cuidar de su esposa enferma, el vio la enfermedad de ella como su enfermedad y asumió su cuidado, el no la abandonó para ir con otra mujer saludable, el entendió que ella necesitaba de él, pues su fortaleza era la fortaleza de ella. Así que hermano, cuando mire a su esposa, no mire a alguien más, mírese a si mismo, sus vidas han sido unidas por Dios para ser una sola carne.
Pablo piensa en este hermoso diseño de Dios para el matrimonio, en un hombre que deja para unirse, proteger, proveer y liderar en amor a una mujer y una mujer que se consagra a un hombre en respeto y honra a causa de la dignidad que Dios le dio e inmediatamente llama nuestra atención al gran misterio que el matrimonio representa “Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia”. Un Matrimonio como hemos visto señala o ilustra algo mas grande y glorioso, refleja la grandeza de nuestra unión con Cristo. Consideremos:

3. El Gran Misterio que el Matrimonio Ilustra o Representa

Nuestra unión con Cristo, es un gran misterio.
Esto no quiere decir como dicen los católicos que el Matrimonio es un sacramento. El matrimonio es una institución de la creación, no es sacramento para ser reconocido por la iglesia, no hay una ordenanza para que la iglesia case gente. Aunque celebramos todo matrimonio entre un hombre y una mujer, y bendecimos a Dios por esto.
La palabra misterio tiene que ver con algo que aunque pude ser entendido por nuestros sentidos, no podremos abarcar todas sus implicaciones.
Tenemos en la Biblia el misterio de la Trinidad (Tres personas y una naturaleza)
El misterio de Cristo (Dos Naturalezas en una persona)
El misterio del evangelio que estamos considerando ahora “que somos uno con Cristo” Pablo ya ha estado hablando en todo Efesios de este misterio, y en Colosenses nos dice: “a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1.27)
La unión con Cristo de los Judíos y gentiles (no Judíos) es un glorioso y rico misterio imposible de sondear.
Este misterio fue dado a conocer a los Judíos en el A.T y ahora Pablo lo esta dando a conocer a los gentiles, Un misterio que desde el antiguo testamento es ilustrado con una vid y sus pámpanos, con la paternidad, y con un matrimonio, consideremos la ilustración del matrimonio. Hay aspectos del matrimonio que podemos considerar para entender algo del misterio y maravillarnos esta mañana:
En Ezequiel 16 - Dios esta entrando en Juicio contra su Pueblo y le recuerda la manera en que el se unió a ellos en Pacto, hay varias cosas que debemos aprende del matrimonio como ilustración de la unión de Cristo con su pueblo :
El origen del Pueblo al que Cristo escogió unirse
3y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea. 4Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. 5No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
Los Judíos se pensaban de mejor familia por ser hijos de Abraham, pero Dios les recuerda su origen espiritual, ellos eran idolatras, la idolatría es comparada en la biblia con una relación de fornicación o prostitución, el pueblo al que Jesus se une en pacto es en su origen, descendiente de prostitutas (las prostitutas normalmente tenían a las hijas y optaban por criarlas y prostituirlas o dejarlas botadas una vez paridas para que los animales los devoraran - era muy cruel)
Jesus no escoge unirse a un pueblo de linaje real, sino a un pueblo de orígenes paganos que le menospreciaba, Pablo nos recuerda en Efesios 2 que también nosotros como gentiles, estábamos separados de Dios, muertos en nuestros pecados, en la misma condición en la que Dios encontró a Israel - Se unió a un pueblo de Judíos y gentiles que no merecía su amor, que le menospreciaba.
Miren lo que Cristo hace con esta criatura hija de prostitución, sucia, abandonada, de quien nadie tuvo compasión, sin esperanza y sin Dios en el mundo:
6Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive!
Pablo nos dice que así como con Israel, sucedió con los gentiles cuando fuimos unidos a Cristo, nos dio vida estando muertos y Dios nos adopta en él, como hijos y herederos. Dios nos adopta, nos aparta en Cristo para él.
7Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta. 8Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. 9Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; 10y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. 11Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. 12Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. 13Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. 14Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.
Cristo conoce su desnudez, esto es la vergüenza y vileza de nuestra maldad. El sabe lo que somos y aun así toma la iniciativa de unirse en matrimonio con nosotros:
Cristo la cubre con su manto, como lo hizo Booz con Rut, señalando su compromiso de hacerla suya para siempre. Solo que cubrir aquí implica también cubrir la desnudez de ella, su vergüenza y Pablo ya nos ha dicho que este pacto fue asegurado por al muerte de Cristo, el se entregó a si mismo por ella para cubrir su pecado y así entro en pacto con nosotros y fuimos redimidos para ser de él.
Luego la lava con agua, como Pablo ya nos ha dicho en Efesios (con el lavamiento de la palabra), de esta manera Jesus santifica a su Pueblo que esta unido a el en pacto, y hace una obra de embellecimiento increíble. Esta mujer no tiene a nadie mas que a Cristo, aquí nadie colabora para embellecerla, el mismo la adorna, la viste y la unge para que sea bella en extremo. Esta hermosura le es dada a la iglesia por su unión con Cristo, es la belleza de Cristo puesta en la iglesia. “Mi hermosura” Ezequiel habla de todo aquello que nos parece atractivo del mundo, riquezas, poder, gozo, hermosura, aceptación, glamour, seguridad, toda esta hermosura y poder están en él Todo lo que el mundo ofrece como perecedero, lo encontramos en Cristo - No es un sacrificio terrible entregarse a Cristo, es sacrificar un placer menor por uno mayor.
Después el rey de gloria la pone la su lado para que reine con el. Pasa de ser desechada a ser reina - de abandonada a ser hija, heredera y esposa del Rey. No hay nada que el no halla hecho por un pueblo indigno, un pueblo que no contribuyo en nada para esta relación, venimos a Cristo para unirnos a él, desnudos, endeudados, con un pasado vergonzoso, en vileza, suciedad y completo abandono - Dios hizo todo por nosotros en Cristo para disfrutemos de él, para que seamos exclusivamente de él.
¿como se supone que debemos responder? Lo lógico es que respondamos con amor y gratitud. Pero no siempre es así, Israel a pesar de todo lo que Dios hizo, se prostituyo peor que su madre, profano el nombre de su esposo y lo avergonzó, malgasto y desperdicio sus dones con sus amantes y no se acordó de donde la sacó el Señor. Se hizo vieja y cuando ya ninguno de sus amantes quería mirarla, cuando todos la han explotado y han abusado de ella, Dios tomo a esta prostituta vieja y fea que lo ha provocado a ira, y hace lo que ningún hombre haría y es lo que llena de asombro a Pablo y es lo increíble del misterio de esta unión - La gracia paciente y perseverante, es ese inescrutable amor de Cristo por su iglesia que no siempre responde adecuadamente a su amor:
59Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto? 60Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.... 62mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová; 63para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice Jehová el Señor.
Ven mis hermanos, el inescrutable amor, el profundo misterio que representa la unión de un esposo y una esposa, es unan unión de pacto y amor que sobrepasa inmensamente la ilustración. Es una unión atípica, gloriosa, por esto es un misterio que excede en mucho al matrimonio que es solo un símil. Hay gran diferencia, consideremos tres:
Mientras que en un matrimonio ambos son una sola carne - con Cristo somos un solo Espíritu "Pero el que está unido al Señor es un espíritu con él". (I Corintios 6:17) . El Espíritu es el lazo de nuestra unión con Cristo. Esta unión no es una de sentimiento, mente, corazón, voluntad y propósito, es una misteriosa unión de dependencia total en Cristo, podemos asegurar que nada podemos hacer sin el, todo lo bueno en el creyente es producido por esta unión Espiritual.
Mientras que en un matrimonio dos se juntan y hay cosas que ambos traen y son compartidas (Riquezas, pobreza, deudas, problemas), en esta unión solo hay uno que aporta todo y de quien depende todo:
Cristo como autor de la vida, muere la muerte que merecíamos y vive la vida que deberíamos vivir, luego resucita y nos da su Espíritu para que vivamos. Nuestro aporte es muerte.
Nuestro nombre no significa nada sino vergüenza en Adan, Pero Cristo nos da su nombre, nos imputa su dignidad, honor y gloria “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” (Juan 17.22) Así el carácter glorioso de Cristo esta siendo formado en su pueblo. El mismo es nuestra belleza.
Nosotros venimos a Cristo como pobres, desgraciados y desnudos, en nuestra unión con Cristo el nos da de las riquezas de su gloria, el nos da El reino de Dios, las riquezas de su gracia y de su poder, sus fortaleza es nuestra fortaleza, su santidad es nuestra santidad, su justicia es nuestra justicia. “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.” (1 Corintios 1.30–31) M. Loyd Jones, ofrece una lista de cosas que Cristo nos da:
Nuestros pecados son puestos a su cuenta y el los paga. Esta era una deuda que ningún esposo humano puede pagar or su esposa.
Su riqueza sin limite ahora es nuestra riqueza:Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1.16) Por esta realidad Pablo dijo: como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.” (2 Corintios 6.10)
Su Padre es nuestro Padre y su herencia nuestra herencia “Somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo" (Rom. 8:17).
Todas sus posiciones son nuestras posesiones: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.” (1 Corintios 3.22–23)
Su Espíritu es Nuestro Espíritu.
Sus intereses ahora son nuestros intereses (Nos ha invitado a ir a predicar el evangelio de su reino), sus planes también son nuestros planes (nos ha dado esperanza de que su reino vendrá a la tierra y lo compartiremos con él para siempre)
Nuestras cargas y ansiedades ahora son sus cargas, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5.7, RVR60)
Dice Thomas Watson: No hay nada que él no haga por nosotros: No hay provisión que él no nos de. Si nos apartamos el nos trae de vuelta al camino y nos guía, si tropiezas, él te sostiene de la mano. Si caes, él te levanta. Si nos aburrimos o frustramos, él te vivifica por su Espíritu. Si eres perverso, te atrae con cuerdas de amor. Si estás triste, él te conforta con promesas. Nuestra debilidad es suplida por su fortaleza, el debil puede decir en virtud de su unión con Cristo “Fuerte soy” - El es nuestro consuelo.
Sus propósitos también los comparte con nosotros, él no nos ha escondido nada, además nos llama a glorificar a Dios con nuestra vida, mientras esperamos que el cumpla todo lo que nos ha dicho que hará en su palabra. Nos hace socios de sus asuntos, el nos participa de su deseo de salvar a muchos, de manera que como esposa nos interesemos y oremos por la prosperidad del evangelio en el mundo.
El comparte con nosotros aun sus servidores: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1.14, RVR60)
En nuestra unión con él también compartimos sus sufrimientos y alegrías.Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.” (Juan 15.20, RVR60) - No podemos ser mas simpáticos que Jesus, hagamos como Pablo ue se gozaba en compartir con Cristo su sufrimiento por la iglesia: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,” (Colosenses 1.24–25, RVR60) Saulo entendió esto cuando el día que perseguía la iglesia, Jesus dijo: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9: 4) - el que se mete con la iglesia se mete con él, el nos reivindicará: “Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.” (Isaías 49.26, RVR60)
Mientras que un matrimonio es hasta que la muerte los separe. Nuestra unión con Cristo es eterna, el dijo: "Te desposaré para siempre conmigo" (Oseas 2:19); vamos a compartir con él su gloria, la muerte no podrá separarnos de él, su oración al Padre será escuchada, un día compartiremos su gloria para siempre: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” (Juan 17.24, RVR60)

Conclusión:

El nos ha echo conocer el misterio de esta unión por medio de su palabra, cuando la nos exponemos a la palabra de Dios, Cristo esta presente allí y por medio de ella el E.S. crea a su pueblo, lo sustenta y lo cuida, y los sacramentos confirman su palabra fortaleciendo nuestra fe. Es entonces por al palabra que Cristo como esposo le expresa su amor a su novia hasta que entre en procesión completa de las promesas del pacto.
Es por esto que hay tanta alegría en nuestros corones cada día del Señor, estamos unidos con el por el lazo del E.S. crea por la palabra. Y si participar de Cristo hoy es un deleite, si gustar de su palabra y experimentar el aliento y el cuidado que nos da por en medio de ella es maravilloso, imagínate el gozo que experimentaremos cuando le veamos cara a cara.
Con tan inmenso amor y con tanta gracia, ¿no deberíamos sentir vergüenza, temor reverente? ¿No deberíamos cerrar nuestra boca con asombro y admiración por su gran bondad y misericordia, como dice Dios en Ezequiel?
A la luz de este amor, ¿no deberíamos decir con Efraín: ¿Qué tengo yo que hacer más con los ídolos?" (Oseas 14: 8) si como dice:
Jon Flavel: "Cristo es la esencia misma de todas las delicias y placeres, el alma misma y la sustancia de ellos. Como todos los ríos se juntan en el océano, que es el lugar de encuentro de todas las aguas en el mundo, Cristo es ese océano en Que todos los verdaderos placeres y deleites se encuentran"
Jamas encontraras un amor así, hoy arrepentido puedes unirte a él y ser parte de su pueblo. El te llama a arrepentirte, a creer en él y en sus promesas, a confiar en su justicia y su sustento, te llama a participar de él en la iglesia y te brinda la gracia de poder ser de bendición para otros.
Si Cristo te ha unido a él, alégrate, regocíjate en tu esposo, el nos hah unido a si, para que disfrutemos de él, de su inagotable gracia, de su infinito e inescrutable amor, de su profunda sabiduría, de sus gloriosas promesas y de su gran riqueza en gloria, las llaves del reino él las a entregado a su novia, todos los tesoros estas disponibles para nosotros a causa de nuestra unión con él y lo mas icreible es que tenemos la seguridad de que un día estaremos con el en casa, completamente limpios, sin mancha ni arruga, el enjugará nuestras lagrimas de vergüenza y nos revestirá de su gloria.
¿No te regocijaras? dijo habacuc entendiendo su unión pactual:
Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.” (Habacuc 3.17–19, RVR60)
Es un pecado no regocijarse cualquiera que sea nuestra situación ahora.
Imagina una esposa triste, angustiada y quejosa al lado de un marido así ¿No le haría ver como esta despreciando tal esposo?, pues Pablo nos ordena: "Alégrense siempre en el Señor" (Filipenses 4: 4), si que tenemos motivos, pues el Señor ha hallado complacencia en nosotros, en Cristo Dios dice “esta es mi hija amada en quien tengo complacencia” - Esta bien entristecer por el pecado, pero no al punto de perder el gozo, puesto que Cristo es nuestros fiador, que su gracia nos de mas motivos para alegrarnos y entregarnos a él sin reservas.
Que su gracia nos motive a vivir y a consagrarnos cada día a él, aunque nada tengamos para ofrecer, si podemos guardarnos para él:
Dice Thomas Watson que en su tiempo “A una mujer se le preguntó qué dote traía a su marido. Contestó que no tenía dote, pero prometió mantener su castidad. Así que aunque no podemos traer a Cristo ninguna dote, sin embargo, él espera que nos mantengamos puros, no manchando los pechos de nuestra virginidad con la vileza escandalosa de nuestros pecados.
Si tenemos un esposo tan maravilloso y glorioso, no es lógico que sigamos tras los ídolos. Nuestro Señor es digno de nuestro amor, su belleza es incomparable, que su nombre sea dulce para ti, pues el te ama en tu peor condición, él te ama en la aflicción. Él te ama a pesar de tus miedos y manchas. Las debilidades jamás no podrán separar del amor de Cristo. Cuando el regrese en su gloria y vemos la perseverancia de su amor en nosotros, le amaremos con un amor mas puro y su nombre será mas dulce aun para nuestro oido.
Cantemos al Señor.
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