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Salmo 1: Los Dos Caminos

Emmer Chacon
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Notes & Transcripts

LA TEOLOGÍA DE LOS DOS CAMINOS

Emmer Chacón

Universidad de Montemorelos

emmerc@um.edu.mx

El Salmo 1 es la introducción del libro; y siendo la introducción del mismo, participa de una serie de ideas, temas y conceptos a los cuales elabora en diversos niveles, a continuación veremos algunos de ellos. Otro elemento característico del Salmo 1 es que no es un canto. Técnicamente no es un salmo, tampoco es una oración, más bien es una reflexión y se acerca mucho más a lo que es la literatura de sabiduría, acercándose al libro de Proverbios y aún mucho más a las partes reflexivas del libro de Deuteronomio. También tiene conexiones muy cercanas con el libro de Josué 1: 6-9 usando su vocabulario casi al pie de la letra. También el profeta Jeremías toma el vocabulario del Salmo 1 reflexionando sobre su contenido. Así mismo se analizará varios pasajes del Antiguo Testamento de los cuales el Salmo 1 toma los materiales para hacer su elaboración, y aquellos pasajes del Antiguo Testamento que toman materiales del Salmo 1. Otra característica del salmo 1 es que éste no viene solo, funciona en una pareja con el Salmo 2.

El Salmo 1 presenta una reflexión acerca de la Ley del Señor en función de la teología de los dos caminos y provee un fundamento para el Salmo 2 que es el primer salmo que habla acerca de los reyes, con un mensaje para ellos. Y cuando se ve esta pareja haciendo una introducción al libro de los Salmos, una reflexión acerca de la Ley y una reflexión de la ley para el rey, entonces se ve que el Salmo 1 tiene su anclaje en un pasaje del libro de Deuteronomio que se llama la ley del rey en el capítulo 17.

El salmo 1 habla acerca del justo, “Bienaventurado el varón que…”, el varón que ¿qué? que “no caminó en consejo de malos”, esta es su primera característica. Se puede notar que se describe al justo de una manera negativa, es decir lo que el justo no hace. ¿Qué es lo que él no hace? En primer lugar él no camina en consejo de malos. En segundo lugar dice el texto que él “no ha estado en camino de pecadores”. Se resaltan dos verbos: no caminar en el consejo de los malos y no estar en el camino de los pecadores. La triada se completa cuando dice que él “no se ha sentado en silla de escarnecedores”. Así que se están resaltando tres palabras: el verbo caminar, el sustantivo camino y el participio sentado (sentarse, caminar, camino). ¿Por qué se están resaltando estas palabras? Hay un pasaje clave en el Antiguo Testamento que los hebreos llaman La Shemá que se encuentra en Deuteronomio capítulo 6 porque el verso 4 abre con ese verbo “Oye,” Shemá en hebreo. “Oye Israel el Señor tu Dios, el Señor uno es.” Se resaltan unos detalles desde el verso 6 hasta el 8, “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en tu casa”, nuestras versiones en castellano dicen estando en tu casa pero el original dice sentado en tu casa, siendo un participio, y caminando por el camino, y las traducciones en castellano dicen andando por el camino, pero el original dice caminando por el camino. Noten las palabras que se resaltan: sentado, caminar, camino. Las mismas palabras que se encuentran en el Salmo 1 en forma negativa, aquí se encuentran en forma positiva. De manera que cualquier creyente hebreo que conoce bien su Biblia, cualquier creyente que esté leyendo en el idioma original, al leer las palabras del Salmo 1 recordará las palabras de La Shemá en Deuteronomio 6 pues este pasaje del Salmo está hablando de lo mismo. En Deuteronomio 6 el Señor está dando instrucciones de cómo debe conducirse su pueblo y en el Salmo 1 está hablando de cómo debe conducirse el justo. Y está usando estas palabras: sentado, caminar, camino.

Deuteronomio 17: 14-20 dice: (Leer Deut 6:14-16). El texto dice lo que el rey después de escogido no debe hacer. “Ni tomará para sí muchas mujeres para que su corazón no se desvíe;…” más tarde se ve cómo el corazón de Salomón se desvía por la abundancia de mujeres, oro y plata. El texto dice: “Ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia” (Deut 6:17).

(Leer Deut Deut 17:18-20). Aquí vemos lo que si debe hacer el rey, si notan en el verso 19 vemos cómo su vocabulario se acerca al vocabulario del Salmo 1, “…y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida” Deut 17:19 “Y en su ley medita de día y de noche,” Salmo 1:2. El rey deberá leer la ley todos los días de su vida para que aprenda a temer al Señor y ponga por obra todos sus estatutos; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra. Este es uno de los caminos, apartarse de los mandamientos del Señor. Sigue diciendo: “a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel”. ¿Cómo es que el rey prolonga su vida y la de sus hijos? Pues andando en el camino del Señor, meditando en la ley del Señor y ajustando su vida en armonía con la Palabra del Señor. Entonces hay dos caminos, uno apartándose del Señor para cosechar perdición, y uno siguiendo las palabras del Señor, su ley y sus mandamientos para tener larga vida y prosperidad sobre la tierra que Él Señor nos da. Entonces aquí se encuentra la referencia a Deuteronomio 17:14-20, la ley de Dios para el rey, la presentación de los dos caminos y la importancia que Dios coloca sobre la contemplación y reflexión sobre la ley del Señor. El Salmo 1 sigue hablando acerca del justo. El verso 2 habla de manera contraria, qué es lo que si hace, dice que el justo tiene en la ley del Señor su delicia, pues en la ley del Señor medita ¿cuándo? De día y de noche. Aquí hay conexiones con Deuteronomio 17:14-20. El salmo presenta el estudio y la reflexión constante y diaria en la ley del Señor para que el justo pueda cosechar la consecuencia de deleitarse en la ley del Señor, que es tener bendición, prosperidad, largura de días y abundancia de bendición.

Otra conexión se encuentra en Josué 1:1-9. (Leer Josué 1:6-8). Nuevamente aquí se encuentra el vocabulario tanto del Salmo 1 como de Deuteronomio 17:14-20. Los dos caminos y la promesa de la prosperidad en función del apego a la ley del Señor. Por eso es que se puede decir, que el salmo 1 lejos de ser simplemente una alabanza al Señor, es una reflexión teológica sobre la ley del Señor y sobre los efectos y las consecuencias que puede cosechar el justo al meditar e integrar en su vida la ley del Señor. Ahora el salmo enseña qué va a pasar con el justo que haya su deleite en meditar en la ley del Señor de día y de noche, ¿qué pasa con él? “Será plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prosperará” noten como ese vocabulario todo lo que hace prosperará conecta nuevamente con Deuteronomio 17 y también en Josué 1, ¿por qué? “Porque en la ley del Señor está su delicia”. Aquí se tiene otra conexión con Jeremías 17 donde el profeta Jeremías toma la terminología de Deuteronomio 17, de Josué 1 y del Salmo 1, y la elabora como parte de uno de su sermón. Jeremías 17:7, “Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza está en el Señor”. “Bendito” es un sinónimo de como comienza el Salmo 1: Bienaventurado. ¿Por qué es bendito? El verso 8 de Jeremías 17 dice, “porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” Jeremías está utilizando como el texto bíblico para su sermón el Salmo 1. Ahora se presenta el segundo nivel del argumento de los dos caminos. Ya se paseó por el salmo 1 que presenta el camino de la justicia, de la piedad, de la salvación, de deleitarse en la ley del Señor, ahora el salmo se va a la otra dirección para presentar el otro lado del camino. Si usted examina su Biblia se dará cuenta que los versos 1 al 3 tienen abundancia de material, sobre todo cuando se compara con los versos 4 y 5. Del 1 al 3 se presentan las bendiciones de seguir el camino de justicia, mientras que los versos 4 y 5 con menos material presentan las consecuencias y maldiciones de no seguir el camino del Señor. Dos perspectivas, los dos caminos: el camino de bendición y el camino de maldición, ese es un concepto que viene del libro de Deuteronomio 27 y 28 donde se presentan las maldiciones y bendiciones, las consecuencias de amar al Señor y las consecuencias de apartarnos y alejarnos del Señor, por lo tanto el salmo presenta las consecuencias de deleitarse en la ley del Señor y las maldiciones que se cosechan de apartarnos de la ley del Señor, colocando las dos opciones en las manos del creyente, en las manos del lector para que él decida, como dice Deuteronomio 30:19-20, “He aquí he puesto el camino delante de vosotros, escoged pues la vida para que viváis,” hay que escoger sabiamente. No así los malos, ¿qué pasa con los malos? Ellos son como el tamo que arrebata el viento. El justo es como un árbol plantado junto a las aguas con raíces profundas y fuertes que beben del río y que su fruto no falta, su hoja siempre es verde, pero el impío, ¿el malo es qué? es como el tamo, la hojarasca que sopla el viento, se lo lleva y de él no queda memoria, no queda nada, solamente queda el olvido. Por tanto dice el texto “el malo no se levantará en el juicio,” lo interesante es que este pasaje tiene una palabra con un artículo el juicio, el autor no habla de cualquier juicio, está hablando de el juicio, está presentando una perspectiva escatológica del destino final de los dos caminos, el justo permanecerá y prosperara y su hoja no caerá pero el impío no podrá levantarse en el juicio, no habrá vindicación para el impío en el juicio porque él es como el tamo que el viento arrebata y se lo lleva y de él no quedará memoria. Noten la diferencia gramátical; cómo el salmista presenta el resultado final de los dos caminos, ¿qué es lo que tú vas a escoger?, ¿qué es lo que el oyente y el lector del Salmo va escoger? Va escoger deleitarse en la ley del Señor y meditar en ella de día y de noche para que la ley del Señor lo transforme, lo haga una nueva criatura, no se va a apartar de la ley del Señor ni la va a rechazar y andar en sus propios caminos para ser como el tamo que el viento sopla y se lo lleva y no queda de él memoria, ¿qué vas a escoger?

Proverbios 2:20-22 (leer el texto), toma la misma idea que se está desarrollando en Salmo 1, noten como sigue la idea de la ilustración del Salmo 1 con el árbol, el impío que será cortado, el impío será desarraigado de la tierra.

El salmo 1 en el verso 6 presentará una conclusión, resumiendo todo lo que ha presentado en los versos 1 al 5, no solo invita a la reflexión sino a la acción porque eso es lo que hace el libro de los Salmos, es una reflexión teológica acerca de la ley del Señor en un formato poético, para que sea fácil y grato leerlo, memorizarlo y guardarlo en el corazón. “Porque el Señor conoce el camino de los justos” ahí se tiene la teología de los dos caminos, las bendiciones que se cosechan al meditar y reflexionar en la ley de Dios para que esa reflexión les lleve a ser transformados en la presencia del Señor y las maldiciones que se pueden cosechar si se abandonan los caminos del Señor. La teología de los dos caminos, la influencia de Deuteronomio en el libro de los Salmos con relación a las bendiciones y maldiciones que presentan el protocolo y las pautas para conocer el cómo y el porqué de los dos caminos. ¿Qué pasa con el destino de los malos?, ¿qué pasa con el final de los malos? Pues hay una sola línea porque no hay más nada que decir “más la senda de los malos perecerá,” es triste pero no hay más nada que decir, porque el que se aparta del Señor se está apartando de la vida, por algo dice el profeta: (Leer Deut 30:19-20). ¿Por qué dice escoge la vida y no la muerte? Porque el que no escoge la vida ya está escogiendo la muerte, el que no escoge servirle al Señor con todo su corazón, con todas sus fuerzas y con toda su mente, como dice Deuteronomio, ya escogió la muerte, escoge ser tamo, escoge ser desarraigado, escoge ser olvidado, secarse como la hoja para que el viento se lo lleve y no quede de él memoria. No hay mucho que escoger. De esta manera se ve que los Salmos, como lo introduce el Salmo 1, los salmos son Toráh, los salmos son ley en reflexión, ley en meditación, pero no es una meditación contemplativa, no es una meditación monástica para reflexionar allí en el éter, más bien es una reflexión para la acción, es una reflexión que lleve a moverse en la dirección de hacer lo que el Señor espera que su pueblo haga, y lo que el Señor espera que se haga no es una carga, él no pide algo que no se pueda hacer, pero hay que recordar que él es el que obra en su pueblo el querer como el hacer por su buena voluntad. Así que cuando el Señor demanda algo de su pueblo es porque él mismo se compromete a obrarlo en ellos. Aquél que comenzó la buena obra la terminará para el día del Señor.

La introducción del Salmo 1 da entender que el libro de los salmos hablará en todo el libro de los dos caminos, va estar recordando en cada capítulo, en cada salmo, en cada verso los dos caminos. Hay una bendición que perseguir por la gracia del Señor y hay una maldición que evadir, hay un cielo que ganar y un infierno que evitar y son reales, no son cuentos, no son historias, no son leyenda urbana. Hay un cielo de verdad que hay que ganar, que hay que alcanzar, porque el Señor ya pavimentó el camino y abrió la puerta con su sangre. El ser humano es pecador y está afectado por el conocimiento y la experiencia del mal, es fácil ir en descenso para el hombre y tomar el camino de la perdición porque el ser humano es carne, por eso el Señor ha dedicado todo este libro, el libro de los Salmos para llevarlo a la reflexión. El salmo 1 coloca el presente en la perspectiva del pasado y del futuro escatológico. Habla del justo que medita y reflexiona, anda, camina y da, usa verbos en presente. Recuerda que hay un juicio en el cual los impíos no se levantaran pero el justo permanecerá y todo lo que hace prosperará, porque el Señor conoce el camino de los justos más la senda de los malos perecerá. Esa es la invitación que el Señor te hace, coloca ante ti la vida: (Leer Salmos 1:1-6).

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