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PREGUNTAS Y RESPUESTA SOBRE DOCTRINA Y BIBLIA-SESIÓN 1

Prosigo a la meta en Cristo.  •  Sermon  •  Submitted
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Dios nos ama; y en su bondad nos ha dado el buen don de la doctrina

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INTRODUCCIÓN:

Comenzamos un estudio de manera diferente, debemos considerar que hay muchas maneras de aprender, así como hay diferentes maneras de enseñar.
Vamos a tener un período de enseñanza con preguntas y respuestas, vamos a estar contestando preguntas doctrinales, y preguntas bíblicas aunque no obedezcan a una doctrina específica.
Vamos a comenzar con las primeras preguntas:

I. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR DOCTRINA?

Básicamente, viene de una palabra Hebrea, que puede significar: Enseñanza, disciplina, o mensaje.
En un sentido más simple, la doctrina es cualquier tipo de enseñanza, bíblica.
La Biblia, por ejemplo, habla de distintos tipos de enseñanzas que pueden llegar a nosotros:
Las enseñanzas de los hombres (Marcos 7:7-8),
Marcos 7:7–8 RVR60
7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.
Las enseñanzas de los demonios (1 Timoteo 4:1; Apocalipsis 2:24).
1 Timoteo 4:1 RVR60
1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
Apocalipsis 2:24 RVR60
24 Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga;
Las enseñanzas de Dios (Juan 6:45; 1 Tesalonicenses 4:9; 1 Juan 2:27).
Juan 6:45 RVR60
45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
1 Tesalonicenses 4:9 RVR60
9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
1 Juan 2:27 RVR60
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.
En nuestro caso, estamos interesados ​​en la enseñanza divina, la enseñanza de Dios.
Entonces, una enseñanza, clara es:
“La doctrina es la enseñanza de parte de Dios y acerca de Dios que nos lleva a la gloria de Dios”

II. ¿CUÁNDO HABLAMOS DE SANA DOCTRINA Y CUANDO DE UNA DOCTRINA HERRADA?

Considerando la definición anterior, esta provee una útil anatomía de la sana doctrina, identificando la fuente de la doctrina, su objeto, y su propósito principal.

1. La fuente de la doctrina.

El Dios trino es el maestro definitivo cuando se trata de la doctrina cristiana.
Dios ha querido, por gracia, darse a conocer a nosotros y ser amado por nosotros (Mateo 11:25-27; 1 Corintios 2:10-12).
Mateo 11:25–27 RVR60
25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26 Sí, Padre, porque así te agradó. 27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
1 Corintios 2:10–12 RVR60
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
Esta doctrina, es enseñada por el Padre por medio del Hijo y en el Espíritu Santo, informa nuestra fe y guía nuestro amor.
Dios es la fuente final de la doctrina, ha optado por ministrarnos doctrina a través de sus profetas y apóstoles en las Santas Escrituras.
Entonces hasta el día en que Dios nos hable cara a cara en su reino eterno, la Sagrada Escritura es la fuente y norma de la sana doctrina 2 Timoteo 3:16.
2 Timoteo 3:16 RVR60
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
La doctrina se extrae de la Sagrada Escritura como de una fuente. La Santa Escritura es la que mide la doctrina como una regla.
Por otra parte, la doctrina nos lleva de nuevo a la Escritura equipándonos para ser mejores lectores.
“Cuando Dios y las escrituras no son la fuentes de una enseñanza, entonces estamos en presencia de doctrinas herradas”
Jesús advirtió de los hombres que tuercen las escrituras.
Marcos 7:7–8 RVR60
7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.
Pedro enseña que de hecho, los “ignorantes” de la sana doctrina son más propensos a torcer las Escrituras “para su propia perdición” (2 Pedro 3:16).
2 Pedro 3:16 RVR60
16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.
El segundo aspecto para saber si estamos en presencia de Sana Doctrina, es:

2. El objeto de la sana doctrina.

La doctrina cristiana tiene un doble objeto.
A. El objeto principal de la doctrina es Dios;
B. El objeto secundario es todo aquello que se relaciona con con Dios.
La doctrina nos enseña a ver a Dios como aquel de quien y por quien y para quien existen todas las cosas, y la doctrina dirige nuestra vida hacia la gloria de este Dios (Romanos 11:36; 1 Corintios 8:6).
Romanos 11:36 RVR60
36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.
1 Corintios 8:6 RVR60
6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
Cuando examinamos el objeto doble de la doctrina como se nos presenta en la Santa Escritura, emerge un patrón definido (Romanos 6:17; 2 Timoteo 1:13).
Romanos 6:17 RVR60
17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;
2 Timoteo 1:13 RVR60
13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.
Cuando hablamos de un patrón en la Biblia, debemos entenderlo como :
“Modelo que sirve de muestra para sacar otra cosa igual”
Pablo dice a los corintios: “Habéis obedecido de Corazón a aquella forma de doctrina a la cuál fuisteis entregados”
Ahora el patrón de la sana doctrina es:
(1) Trinitario (1 Corintios 8:6; Efesios 4:4-6; Tito 3:4-7),
(2) afirma la creación (1 Timoteo 2:13-15; 4:1-4),
(3) Se centra en el evangelio (1 Timoteo 3:16; Tito 2:11-14), y (4) Se orienta hacia la Iglesia (1 Timoteo 3:14-15).
El patrón doctrinal distintivo de la Biblia ha dejado su huella en algunos de los resúmenes más ampliamente aceptados de la enseñanza cristiana.
La primera Controversia doctrinal, se dio en el siglo IV, en tiempos de Constantino, y en lo que se conoce en la historia de la iglesia como período Papal.
Se centró en la naturaleza de Cristo y su relación a Dios el Padre.
¿Era Jesucristo completamente Dios o era menos que Dios?
Habían muchas otras cuestiones que giraban alrededor de esto cuando se trataba de responde la cuestión principal, tales como:
Si Jesús era completamente Dios, se pregunta:
¿Entonces tienen tres Dioses los cristianos (incluyendo al Espíritu Santo)?
Sin embargo, venía la respuesta,
¿Podía Jesús traer salvación a los hombres si no fuera Dios, como él había pretendido?
Orígenes de Alejandría había indagado profundamente en esta cuestión en el Siglo III. Sus escritos contienen dos opiniones diferentes.
En un lugar Orígenes afirmaba que Cristo está subordinado a Dios, es menos que el verdadero Dios.
En otro él declara que Cristo era el Hijo de Dios eternamente engendrado; Cristo siempre había existido como el Divino Hijo, tanto antes como durante la creación temporal.
Eso hizo entrar en acción a un hombre llamado Arrio, el responsable de principiar el conflicto, era un presbítero bajo el obispo Alejandro de Alejandría, pero había sido preparado en Antioquía para interpretar las Escrituras en un sentido literal.
Por el año 318, Arrio decidió que sería comprometer la dignidad y el honor de Dios el Padre decir que Jesucristo era de la misma esencia divina y eterna de Dios.
Consecuentemente, elaboró un sistema que declaraba que Cristo era un ser que había sido creado antes del tiempo, y que por medio de Cristo Dios había creado todas las otras cosas.
Su teoría hacía a Cristo más grande que el hombre y menor que Dios— algo intermedio entre los dos, pero ni uno ni otro completamente.
Esta doctrina, se extendió por todo el mundo oriental.
Conforme creció la controversia, Constantino reconoció que debía haber tomado una clase de acción. Después de llegar a ser el emperador absoluto en 323, mandó que se convocara una reunión de todos los líderes cristianos para arreglar el asunto. Este concilio universal (el significado de la palabra griega para católico) se reunió en Nicea y consistió de más de trescientos obispos.
En el Concilio de Nicea (325), Arrio, presentó una confesión de fe. Definía la naturaleza de Cristo como diferente de la de Dios, y veía a Cristo como un ser creado, más grande que el hombre, y digno de adoración, pero menor que Dios.
Este credo fue pronta y vehementemente rechazado.
El obispo Eusebio de Cesarea ofreció entonces un credo que dijo había sido usado previamente en su iglesia. La redacción de este credo era ambigua.
Cuando el partido ortodoxo vio que los arrianos estaban deseosos de aceptar el credo, dirigieron un movimiento para rechazarlo, con base en que no era suficientemente explícito.
Entonces Atanasio, un joven diácono de la iglesia de Alejandría, y campeón del punto de vista ortodoxo, presentó el siguiente credo al concilio.
Creemos en un Dios, Padre todopoderoso,
Creador de todas las cosas visibles e invisibles,
Y en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios,
Engendrado del Padre y el único engendrado,
Es decir, de la esencia del Padre,
Dios proveniente de Dios, Luz proveniente de Luz, verdadero Dios, proveniente del verdadero Dios,
Engendrado, no hecho,
De una esencia con el Padre.
A través del cual todas las cosas fueron hechas, tanto las cosas en el cielo como las cosas sobre la tierra,
Quien para nosotros los hombres y para nuestra salvación,
Descendió y se hizo carne y se hizo hombre,
Sufrió y resucitó al tercer día, y ascendió a los cielos,
Y vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creemos también en el Espíritu Santo.
Este credo fue inmediatamente condenado por los Arrianos, aduciendo que Cristo no existió por toda la eternidad.
Debe notarse que este credo hace hincapié en la unicidad de Cristo con Dios el Padre. Las palabras claves eran “de una esencia con el Padre”.
Constantino decidió entonces que este credo traería paz religiosa y política, indudablemente con el consejo del obispo Osio de Córdoba, su consejero eclesiástico. Por eso, con su aprobación fue adoptado el credo, y se dirigió un decreto de deportación contra Arrio y los que siguieran su criterio.
Notemos que este Credo, cumple los patrones de la sana doctrina que mirábamos anteriormente.
(1)Trinitario.
(2) afirma la creación
(3) Se centra en el evangelio
(4) Se orienta hacia la Iglesia
Entonces, estamos claros que el primero objeto de la sana doctrina es Dios, bajo los patrones que acabamos de ver.
Luego está el objeto secundario.
B. El objeto secundario es todo aquello que se relaciona con con Dios.
Voy a citar al Dr. Albert Mohler(es un teólogo evangélico estadounidense, el noveno presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky). redactó un escrito al que tituló:
“Un llamado para el triage teológico y la madurez espiritual”
Donde se postula la división de las doctrinas de la Biblia en tres niveles principales. Resumidamente es como sigue a continuación:
Doctrinas de primer nivel.- Estas representan las verdades más fundamentales de la fe cristiana, y una negación de estas doctrinas significa negar el cristianismo mismo:
1) La completa deidad y humanidad de Cristo, 2) La Trinidad, 3) La justificación por fe sola, 4) La autoridad de las Escrituras. Doctrinas de segundo nivel.- Estas doctrinas no hacen que se pierdan el reconocimiento entre unos y otros como cristianos auténticos, siempre que ellos afirmen las doctrinas de primer nivel. Dentro de este nivel de doctrinas se encuentran:
1) La doctrina de la iglesia – su gobierno, 2) el bautismo - el método y los sujetos del mismo, 3) la cena del Señor, 4) el papel de los géneros en la iglesia – liderazgo o pastorado de la mujer. Doctrinas de tercer nivel.- Este nivel comprende doctrinas sobre las que los cristianos pueden tener desacuerdo pero permanecer en una comunión íntima, aun dentro de una iglesia local. Estas doctrinas son:
1) los puntos de vista del milenio, 2) la Segunda venida de Cristo – cómo y cuántas veces, 3) los asuntos donde el evangelio deja libertad, 3) ciertas preguntas escatológicas, 4) el entendimiento de algunos pasajes difíciles.
El llamado a la madurez que se hace por medio del escrito del Dr. Mohler es que:
“la Verdad de Dios debe ser defendida en cada punto y en cada detalle, pero los cristianos responsables deben determinar cuáles temas merecen el primer lugar de nuestra atención en un tiempo de crisis teológica” (Cursivas añadidas).
Ahora, este triage, es una propuesta que el hermano Mohler hace, esa podría variar, por ejemplo, depende de qué asuntos del bautismo hablemos, si es solo la cantidad de agua, el lugar, pero no es negociable, la fórmula bautismal, no es negociable el bautismo de niños, entre otras cosas.
La cena del Señor, tiene asuntos no negociables también como el el hecho de ser simbólico, no una transformación real como la doctrina de la “Transustanciación” enseñada por la iglesia católica.
Hay asuntos que se pueden discutir, como el tipo de comunión que se practica, la hora en que se hace, etc.
Lo que debemos cada uno de nosotros establecer es que cosas son fundamentas, de nuestra fe, y qué cosas, son discutibles, o aceptables en las creencias de otros, y aún entre nosotros mismos.
El fin es que hay doctrinas que no son negociables, y hay doctrinas que se pueden discutir, y hasta diferir en lo que se cree.

III. ¿EN QUÉ NOS AYUDA CONOCER Y APLICAR SANA DOCTRINA?

La doctrina propicia una serie de fines.
1. La sana doctrina nos libera de la trampa de la falsa enseñanza (2 Timoteo 2:24-26; Tito 1:9-11),
2 Timoteo 2:24–26 RVR60
24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.
Tito 1:9–11 RVR60
9 retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.10 Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.
2. Nos libra de la amenaza con detener el desarrollo espiritual (Efesios 4:14)
Efesios 4:14 RVR60
14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
3. Nos libra de fomentar la discordia eclesiástica (Romanos 16:17).
Romanos 16:17 RVR60
17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.
4. La doctrina sirve la obra salvadora de Dios tanto dentro (1 Timoteo 4:16) como fuera de la Iglesia (Mateo 5:13-16; Tito 2:9-10; 1 Pedro 3:1-6).
1 Timoteo 4:16 RVR60
16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
Mateo 5:13–16 RVR60
13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Tito 2:9–10 RVR60
9 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.
1 Pedro 3:1–6 RVR60
1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa. 3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. 5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; 6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
5. Por encima de todo, la doctrina promueve la gloria de Dios. La doctrina brilla como uno de los gloriosos rayos del evangelio de Dios (1 Timoteo 1:10-11), y al dirigir nuestra fe y amor hacia Dios en Cristo, nos permite caminar en su presencia y darle la gloria que Él merece (1 Pedro 4:11; 2 Pedro 3:18).
1 Timoteo 1:10–11 RVR60
10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.
1 Pedro 4:11 RVR60
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
2 Pedro 3:18 RVR60
18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

CONCLUSIÓN:

Dios nos ama; y en su bondad nos ha dado el buen don de la doctrina (Salmo 119:68) para que aprendamos de Él y de su evangelio, y para que le agrademos en nuestro caminar.
Salmo 119:68 RVR60
68 Bueno eres tú, y bienhechor; Enséñame tus estatutos.
La doctrina es la enseñanza de nuestro Padre celestial, revelada en Jesucristo, y transmitida a nosotros por el Espíritu Santo en las Santas Escrituras, y debe ser recibida, confesada, y seguida en la iglesia, para la gloria del nombre de Dios.
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